domingo, 17 de mayo de 2026

EN BUSCA DE LAS PALABRAS


Desde hace varios lustros venimos trabajando con las palabras. Quienes nos leen se habrán dado cuenta que las elegimos cuidadosamente entre las más de 93.000 que tiene nuestra lengua, el castellano. Y cuando advertimos que las que existen no abarcan la realidad a la que nos referimos, creamos otras que a nuestro juicio son más apropiadas. Facultad que compartimos con otras y otros contribuyendo humildemente a la constante actualización del diccionario. Pero no solo eso. Después de que Wittgenstein nos alertara de que los límites de nuestro lenguaje determinaban los límites de nuestro mundo, es difícil negar que el lenguaje está vivo. Por lo que además de poner cuidado, elegimos las palabras con honestidad, sabiendo que no es lo mismo decir pobre que empobrecido, general que dictador, conflicto que guerra, asesinato que genocidio, menores que infancia, minusválidos que discapacitados, capitalismo que imperialismo, reforma que revolución… Porque el lenguaje “ya lo dijo Paulo Freire” no es neutro y resulta imposible emitir un mensaje de forma imparcial, ya que toda palabra arrastra una carga histórica, cultural, ideológica y de poder.

¿Cómo prescindir de las palabras que conforman el mapa mental con el que comprendemos el mundo? Basta pasear por los supervivientes periódicos en papel o por los emprendedores periódicos digitales para olfatear los mapas mentales que los alumbran. Nuestros relatos no escapan a esa lógica de la parcialidad. Los escribimos desde el lado del corazón, con el pulso de quien sabe que el lenguaje es un ecosistema dinámico, un territorio en disputa.

Desde hace varios lustros trabajamos con las palabras por unos y no otros sentidos comunes, batallando por la hegemonía. Posicionando una narrativa crítica, que remueva, que nos saque del paroxismo liberal y contribuya a entender la realidad poniendo en el centro lo que la economía desplazó, la humanidad. Desde ese lugar que también es manchego y con el objetivo de educar y educarnos escribimos nuestros artículos. Problematizando muchas cosas. El actual acceso a la vivienda que tienen nuestros jóvenes y no tan jóvenes; la unidad o pluralidad de la izquierda; la raíz del feminismo que molesta tanto y a tantos; la vuelta de los yugos y las flechas; Trump, que con solo nombrarlo puede pasar cualquier cosa; la guerra que amanece permanentemente y que solo unas pocas sienten; la posibilidad de salir de la OTAN y que Albacete sea liberado de ser sede de pilotos cazapersonas. A veces, con ironía, exageramos una realidad que ya es el colmo de todos los dioses del Olimpo y proyectamos un teletontario. O hacemos eco de las luchas del mundo y su dignidad sin miedos ni tapujos. Otras presentamos historias como la de Pepico, historias incómodas y ásperas que esta provincia -igual que otras- guarda a montones. Y si quienes nos leen se diesen a la tarea de buscar el denominador común de todas las creaciones de Puente Madera, quizás y solo quizás llegarían a una palabra. ¿Se atreven?

A modo de pistas daremos algunos datos. Algunos concretos, otros algo más abstractos y poéticos.

La palabra que buscamos -al igual que otras tantísimas- está malherida por la guerra cognitiva, enflaquecida de nutrientes, sin embargo, sobrevivirá hasta la extinción de nuestra especie. Pasar de la palabra en cuestión a su materialización en la realidad permite, por ejemplo, la regularización extraordinaria 2026 de acuerdo al Real Decreto 316/2026, del republicano 14 de abril. Real Decreto que solo en nuestra ciudad podría dignificar a miles de personas en situación de vulnerabilidad social y riesgo de exclusión. Personas que hoy son carne de cañón para los azuzadores del odio y sus discursos por redes. Personas que padecen la estigmatización y el abuso de poderes. Criminalizadas por su lugar de procedencia o su clase social. Silenciadas por incomprendidas…

La palabra que estamos cerca de encontrar tiene entre sus letras otra palabra redonda y amarilla. Activarla permite celebraciones como la que tiene lugar este fin de semana en nuestra ciudad: la XIII Feria de las Culturas donde 18 países diferentes se dan la mano en un intento por compartir y transmitir quiénes son y de dónde vienen. La palabra en cuestión es responsable de la ternura de los pueblos para los pueblos. Quien la practica se permite abrazar otras formas de ser y existir, compartir otras costumbres, saborear otras gastronomías, bailar otros bailes, cantar otras canciones, dialogar con otras voces…

La palabra y su sentido celebran, también en nuestra ciudad, su 30 edición esta primavera, sabiéndose más necesaria que nunca pues el mundo está más feo que siempre. Entre sus muchas y diversas actividades, cerramos con una, la proyección del próximo martes 19 de la película Un día feliz. ¡Menudo título para hablar de la realidad de tres adolescentes refugiados en la gélida Noruega! ¿Nos estarán tomando el pelo?

Solidaridad, esa es la palabra.

 

@CPuenteMadera


domingo, 3 de mayo de 2026

PEPICO VIVE

En la fosa común del patio nº 1 del cementerio de Albacete, situada a espaldas de los grandes mausoleos de la aristocracia local, una pequeña placa recuerda a un niño nacido en 1937 y muerto en 1940. O sea, nacido y muerto en tiempos bestiales. Se llamaba José, pero todos lo conocían como Pepico. Su corta existencia es como una pequeña metáfora de la historia de España. Su padre, también José, luchó por defender la República frente al golpe de estado de los generales. Colaboró con las Brigadas Internacionales, combatió en la batalla del Ebro y en 1939 cruzó la frontera huyendo de la salvaje represión desatada por Franco. Lo que le esperaba al otro lado de los Pirineos no era precisamente la “libertad, igualdad y fraternidad” que cabía esperar de la cuna de la Ilustración. Como es bien sabido, los refugiados y las refugiadas españoles fueron recluidos en campos de concentración que carecían de las condiciones mínimas para una vida digna. Los más pequeños caían como moscas a causa de las enfermedades y el hambre. José entró en Argelès. Luego se alistó en el Regimiento de Marcha de Voluntarios Extranjeros. Fue capturado por los alemanes. Estuvo ingresado en Mauthausen, Gusen y Ebensee, donde fue liberado. Su biografía parece más la de un héroe mitológico que la de un simple mortal.

Mientras tanto, Ramona, su mujer, intentaba sobrevivir con sus dos hijas y sus dos hijos. Resulta fácil imaginar en qué condiciones. La dictadura que ahora algunos añoran convirtió la vida de los vencidos en un auténtico infierno. En cierta ocasión, Pepico enfermó. Ramona reunió lo que pudo de sus escasos ahorros y, acompañada de su hija Rosa, llevó a la criatura a la consulta privada del pediatra Luis Martínez de la Ossa, que les exigió esperar fuera mientras lo examinaba. Según el testimonio de ambas, el futuro alcalde de Albacete salió al poco y voceó bien alto para que todos lo oyeran: “¡Oye, un hijo de rojo menos!”. Pocas horas después, Pepico murió… En 1947, después de muchas peripecias, lo que quedaba de la familia consiguió salir de España y juntarse con José en Francia. Y ahí comienza otra etapa.

Todo esto lo cuenta el periodista escritor francés Gilbert Grellet en su obra Un invierno despiadado, una documentadísima historia del franquismo que tiene a los Ocaña como hilo conductor de su relato. A partir de ahora, contamos lo que sabemos por nuestra propia experiencia. Sabemos, por ejemplo, que, cuando en 2022 se instalaron en Albacete los stolpersteine (“piedras de la memoria” en homenaje a los deportados a campos de concentración nazis), Juan, el hermano menor, y su familia, después de hacer 800 o 900 kilómetros, fueron a aparcar ni más ni menos que en la calle Martínez de la Ossa. Sabemos que, desde entonces, Juan, nacido en 1940, ha hecho de la eliminación de esa calle un objetivo de vida. Como escribió el psiquiatra Viktor Frankl, somos seres “en busca de sentido”. Sabemos que en esa causa justa entre las causas justas le acompañan la Asociación Fosa de Alcaraz y el Grupo de Amigas y Amigos Antonio Machado. Sabemos que, en julio de 2024, estas organizaciones presentaron ante el Ayuntamiento de Albacete una instancia solicitando el cambio de nombre de esa calle por constituir un vestigio del franquismo incluido en el Catálogo Provincial, elaborado por el grupo de comunicación Vocesenlucha y publicado por el Instituto de Estudios Albacetenses, un organismo oficial adscrito a la Diputación. Sabemos que un año después presentaron un recurso de reposición. Sabemos que, en marzo de este mismo año, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática envió a nuestro alcalde un requerimiento para cambiar el nombre de esa calle en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. Sabemos que el alcalde no se ha dignado a contestar a nada.

Y sabemos más cosas. Sabemos que silencios como el de Manuel Serrano hacen más profundas las fosas en que aún yacen las víctimas de la dictadura. Y sabemos que prolongan hasta el infinito el dolor de sus familias. Pero también sabemos que, pese a todo, Pepico vive. Vive en el carácter incombustible de su hermano, y probablemente en sus rasgos físicos. Vive en todas las personas que siguen reclamando “verdad, justicia y reparación” para quienes lucharon por la democracia. Y vive en los hombres y mujeres que cada día plantan cara al fascismo emergente. Sí, no cabe duda. Pepico vive. Todos nuestros “Pepicos” viven porque, como le gusta repetir a este colectivo, la lucha sigue.

@CPuenteMadera