domingo, 25 de octubre de 2026

NOTAS PARA UN OTOÑO CALIENTE


 Va uno de esos tutifruti en el que tenemos varias cositas que comentar:

  • Lo primero, agradecer enormemente la visita de Milei. La izquierda ya ha hecho media campaña con su paso por aquí. Sabe que cuando quiera regresar (hasta el 29 N, claro) será bien recibido y tendrá todas las cámaras y micrófonos a su entera disposición. Reflejar en él lo que podría ser el gobierno de la derecha en España, es impagable.

  • En EEUU, si al ser detenido, el policía olvida leerte uno solo de tus derechos, no puedes ser juzgado por fallo en el procedimiento. Sin embargo, si la finalidad es tener petróleo barato y encarecer el de los demás, puedes invadir un país, asesinar 115 personas y secuestrar al líder y su esposa para ponerlos ante un juez con los cargos que haga falta. Así de demócratas y respetuosos son con las leyes.

  • El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, comentó ufano sobre el asedio que pretende torturar a todo el pueblo cubano que “Cada vez que buscan una puerta de escape, nosotros la cerramos”. ¡Qué valiente! ¡Qué grandeza! Gracias señor Rubio por dejar tan claro hasta qué punto pueden llegar a ser tan inhumanos y canallas.

  • Ahora que está obligado a hablar un poquito más, el sr. Feijoo demuestra que él no es menos que Rajoy. A su famosa ubicación de Badajoz en Andalucía y no dar una con las cifras macroeconómicas, ha añadido que en su "Contrato con España" que "…construiremos un millón de viviendas nuevas con más suelo y menos democracia...". Claro, como luego todo no se puede cumplir, dejará lo de las viviendas para otro y cumplirá, como prometió, lo de la democracia, sin duda.

  • Igualmente afirmó que “a los jetas no se va a dirigir en toda la campaña” y se señaló directamente con el dedo índice al pecho al decir la palabra "jetas". Bien sabemos ya lo que es él, pero una vez más no vamos a creer lo que dice: en algún momento se tendrá que dirigir a Abascal.

  • Lionel Messi ha recibido el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026. Es conocido que como jugador de fútbol es estratosférico, descomunal e histórico. El jurado se lo ha concedido por su “deslumbrante talento” y “formidable labor solidaria”. Bueno, cabría recordar que fue condenado en firme a 21 meses de cárcel (pena que suplió económicamente sin ingresar al ser ésta menor de 24 meses ¡uyyy!) y aparte 2.093.000 de multa, y todo por restar a las arcas del Estado español 4,1 millones de euros de nada. Además, dejó tirado al equipo que lo salvó de su enanismo hipofisario cuando más lo necesitaban. Pero, en fin, todo se entiende como premio a figura ejemplar si tenemos en cuenta que quien lo otorga es una fundación vinculada a los Borbones. ¡Aclarado!

  • Prueben a escribir en su teclado “unightdwad de las izjkiethredas” y verán como no les sale. ¡Nada! que es imposible por mucho que la gente en la calle lo pida y lo grite.

  • Dicen las malas lenguas que el juego favorito de Irene Montero es el yoyó, y que está tratando de convencer a los de ERC para que, como ya hicieran Jesús Gil, Ruiz Mateos y alguno más, las papeletas de los nacionalistas lleven su cara. ¡Hay que ver cómo son las malas lenguas que ni la humildad respetan!

  • Nos anuncia Felipe González que votará en blanco. Normal, cada uno vota lo que tiene en la cabeza.

  • Si los endemoniados dicen quemarse con el agua bendita, seguramente Page no vote por no abrasarse al coger una papeleta de su partido. ¡Venga, don Emiliano, aunque sea con guantes, hombre!

  • Y, por cierto, a los fachas de Albacete su caudillo les ha nombrado nuevamente un fachacandidato externo. Nosotros nos preguntamos: ¿es que no hay fachas suficientemente fachas aquí?



@CPuenteMadera



viernes, 9 de octubre de 2026

LA ESPERANZA DEL PUEBLO VA EN BICICLETA

Pues sí, la esperanza del pueblo va en bicicleta. El destino lo tiene claro: la democracia, la justicia, la igualdad, la libertad, la inclusión, los derechos humanos (incluyendo el derecho a la vivienda), los servicios públicos (la educación pública, la sanidad pública, la atención a la población más vulnerable), la protección del medio ambiente, la memoria histórica, la paz, la cultura, la fraternidad, la sororidad…

La bicicleta de la esperanza del pueblo tiene dos ruedas. Una rueda es el activismo y los movimientos sociales. Son imprescindibles para avanzar en el camino. En ellos se debate, se analiza, se conversa y se hacen propuestas. Y lo que es más importante: la gente se conoce, interactúa, trabaja en red y teje nuevas realidades. Siempre hay problemas, lo sabemos. Experimentan fluctuaciones. Aparecen y desaparecen. Se desgastan. Todos los colectivos humanos experimentan conflictos. Pero constituyen la conciencia de la sociedad y la fuerza motriz que impulsa los cambios. Por eso estamos francamente contentos de que, por ejemplo, se hayan creado, hace unos días, la Plataforma Albacete por el Derecho a la Vivienda y la Plataforma por el Derecho a la Vivienda de Castilla-La Mancha. Y por eso celebramos que plazas de toda España sigan ocupadas por personas de todas las edades que se rebelan contra el capitalismo depredador que nos quieren imponer como si no hubiese alternativa.

La bicicleta de la esperanza del pueblo necesita otra rueda para funcionar. Esa rueda está compuesta por los y las representantes políticos que, en el seno de las administraciones públicas (ayuntamientos, diputaciones, parlamentos regionales, Congreso…), defienden los valores arriba mencionados. A ellas y ellos se deben las iniciativas legislativas (mociones, ordenanzas, decretos, leyes…) que, al menos en ciertas ocasiones, permiten materializar las aspiraciones y las demandas de los movimientos sociales. También las organizaciones políticas tienen pegas, por supuesto. A veces se instalan en las instituciones y se distancian de la calle. A veces pierden demasiado tiempo en estériles debates internos. A veces el tribalismo les conduce a una fragmentación autodestructiva y contraria a los intereses que dicen defender. A veces surgen personalismos que arrasan con todo, o con casi todo… Es decir, aquí nadie es perfecto, y si alguien se cree perfecto, que levante la mano y haga el ridículo. Pero estas organizaciones (de izquierdas, progresistas o como se les quiera llamar) son necesarias porque, claro, si en las plazas se reivindican los contratos de alquiler indefinidos, pero en el parlamento las derechas tienen mayoría y votan en contra, la bicicleta de la esperanza del pueblo se frena en seco y vuelca. Y las Maricármenes de todo el mundo lloran desde el cielo o desde la tierra.

De manera que, para que las dos ruedas rueden, no queda más remedio que engrasar los engranajes de la bicicleta de la esperanza del pueblo. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, mejorando la comunicación entre los movimientos sociales y las organizaciones políticas. Sentándose a hablar, tomando nota, adquiriendo compromisos… ¿Cómo? Favoreciendo que los y las activistas estén presentes en las asambleas y listas electorales de los partidos o coaliciones de izquierdas. Nos consta que en muchas ocasiones ya es así porque las personas comprometidas participan en diversas causas justas, no en una sola. ¿Cómo? Impidiendo que los representantes políticos se perpetúen en los cargos mediante la limitación de mandatos y mediante la posibilidad periódica de revocarlos. ¿Cómo? Renunciando al sectarismo y a los personalismos. ¿Y cómo? Jo, pues yendo a votar. El voto es la cadena que une los piñones y el plato de la bicicleta de la esperanza del pueblo.

Por el contrario, la esperanza de las oligarquías, de los amos del mundo, de los ricachones de toda la vida, de quienes aceptan la desigualdad como algo natural, de quienes niegan los derechos humanos a los más pobres, de quienes quieren privatizar los servicios públicos, de quienes no dudan en destruir el planeta a cambio de obtener un beneficio económico, de quienes fomentan las guerras, de quienes siembran el odio (el racismo, la xenofobia, la LGTBIQ+fobia)… no va en bicicleta. Va en carroza, o en limusina, o en yate, como esos que fueron a reconquistar Ceuta botellín en mano. Son vehículos superlujosos, es cierto. Pero, como diría nuestro paisano José Mota, “no hagas cuentas”: no hay sitio para ti en ellos.


@CPuenteMadera


viernes, 25 de septiembre de 2026

LOS ALBACETEÑOS, PRIMERO


Excmo. Sr. Alcalde:

Somos albaceteños de pura cepa. Nacimos aquí y aquí moriremos si Dios quiere. Llevamos en esta tierra desde tiempos de los visigodos. Sí, ha leído bien, Excelencia: desde los visigodos. Lo de que esta ciudad fue fundada por los musulmanes no es más que propaganda yihadista. Nuestros abuelos amasaron con sus propios manos el barro con que están construidos los muros del recinto ferial. Evadimos como podemos los impuestos nacionales para que no se los quede el Perro Sanxe. Ya sabe: “Quien pueda hacer, que haga”. Pero pagamos religiosamente nuestras tasas municipales. Por todo ello, nos consideramos perfectamente legitimados para escribirle y reclamar lo que por derecho y por historia nos pertenece.

Excelencia, esto no puede seguir así. Todos los septiembres, del 7 al 17, sufrimos una invasión descontrolada. Este año, según sus propias palabras, han pasado por la Feria casi 3.500.000 individuos. Nuestras calles huelen mal. Los visitantes orinan, defecan y vomitan por doquier. Nuestros pequeñines tienen que ir al colegio con botes de gas pimienta. Nuestras hijas no salen de casa por pudor. ¿Ha pensado alguna vez en vigilar los límites del término municipal o en poner aduanas en las entradas a la ciudad para que no entre gente indeseable? Si la policía no está por la labor, nosotros mismos podemos formar patrullas patrióticas y poner las cosas en su sitio.

Excelencia, no entendemos por qué cualquier forastero, sea valenciano, alicantino, murciano o cualquier otra persona de mal vivir, tiene prioridad sobre nosotros cuando nos apetece tomarnos un plato de chorimorci o nuestros hijos quieren montar en alguna atracción del Paseo. ¿Por qué tenemos que esperar a pleno sol nosotros, que somos de aquí, mientras los de fuera mastican a dos carrillos o ríen a carcajadas en los barquillos de la noria? ¿Por qué tenemos que consentir que devoren todos nuestros miguelitos, como si fueran una plaga, mientras nosotros tenemos que conformarnos con cualquier sucedáneo de inferior calidad? ¿Y si se decreta la prioridad local en todo tipo de instalaciones feriales, de modo que, por ejemplo, la gente de fuera solo pueda sentarse en un chiringuito cuando nosotros ya estemos hinchados como pedorras? Para facilitar la tarea a los hosteleros, bastaría con obligar a los visitantes a llevar un distintivo (pegatina, lazo, estrella…) en algún lugar perfectamente visible de su indumentaria.

Excelencia, cada vez que un moro, un negro, un marica, una feminazi o un rojo pasa por debajo de la capilla de la Virgen de los Llanos, la Virgen de los Llanos llora. ¿No ha pensado alguna vez en prohibirles el paso a la Feria y así hacemos un poco de hueco para que los albaceteños de bien podamos transitar con desahogo? Además, Excelencia, ¡si no son ni españoles! El jueves 10, Izquierda Unida celebró una comida en el stand de Unidas Podemos y, en vez de la bandera española, tenían una roja, amarilla y morada… ¡Si es que tenían que estar en la cárcel!

Excelencia, por cierto, Cáritas y Cruz Roja colaboran con la inmigración ilegal. ¿No ha visto las imágenes de Ceuta? ¡Cómo nos gustaría que sus espacios fueran ocupados por brigadas de cazadores de inmigrantes! ¡Aire, aire!

En fin, Excelencia, aquí tiene unas cuantas medidas para reconquistar la Feria de Albacete. No nos hacemos ilusiones. Somos conscientes de que tanto usted como sus concejales militan en lo que se suele denominar “la derechita cobarde”. Pero tampoco perdemos la esperanza. Porque sabemos que lo que no hagan ahora por las buenas, lo tendrán que hacer por las bravas cuando, de aquí a tan solo unos meses, dependan de nosotros para gobernar.

¡Arriba Albacete! ¡Los albaceteños, primero!

Posdata: Se nos olvidaba, Excelencia. Para atender las barras, recoger la basura, limpiar los wáteres, barrer las cabezas de gambas y montar y desmontar las atracciones, sí puede venir gente de fuera. Tampoco hay que ser culijustos, jeje.



@CPuenteMadera


sábado, 20 de junio de 2026

Rotondas para la guerra



Más allá del famoso deseo de místers y misses de la paz mundial, sin duda si se pregunta a cualquier persona si es partidaria de la guerra, dirá que no, porque solamente un enfermo mental podría reconocer así, abiertamente, que le gustan las guerras, su hambre, su muerte, su dolor y sus miserias. Pero lo curioso viene luego, cuando hurgando un poco, se va viendo que la gente las normaliza, las justifica y ve como naturales aquellas cosas que están necesariamente vinculadas a la guerra.

Albacete es una ciudad tradicionalmente unida a la aeronáutica. Justo este año se cumplían 100 años desde que Juan de la Cierva nos visitaba para presentar su autogiro en el aeródromo La Torrecica. ¡Qué gran oportunidad para haber hecho un homenaje a aquel hito histórico para la navegación aérea y para nuestra ciudad! Pero no, las cosas no iban por ahí.

Podríamos entender que la vinculación de la ciudad al Ala 14 del Ejército del Aire, pudiera hacer que numerosos ciudadanos de Albacete deseasen un reconocimiento a la industria desplegada en los últimos tiempos. Incluso en ese caso, cabrían muchas formas de reconocimiento… pero… ¿un arma de guerra convertida en monumento era la mejor opción? ¿No había mejor idea que poner un avión de guerra, un Mirage F1, un avión de combate diseñado y fabricado en Francia, vendido en los despachos como el avión que mataba más y mejor? Desplegado en numerosos conflictos al margen del derecho internacional, como la Guerra del Golfo o la Guerra de Libia, y utilizado por Marruecos para masacrar a la población saharaui, contaba con dos cañones internos y capacidad para portar misiles aire-aire, bombas guiadas y cohetes en sus soportes subalares. En fin, lo que viene siendo un arma de guerra que se usaba para lo que se usaba.

Ya decimos, aparte de creer que hay cientos de motivos que merecerían un monumento o una rotonda en Albacete, la mejor idea, además para un área de formación (universidad, colegio…) ¿era poner un instrumento de guerra? ¿Qué pasó, por ejemplo, con la obra del gran escultor almanseño José Luis Sánchez que se retiró hace unos años de la carretera de Valencia? ¿No se podía haber aprovechado para restituirla en este nuevo emplazamiento? Se acaban las palabras para describir el dislate.

Luego, en el acto de instalación, el toque de macarrillas de discoteca, que se sepa que estamos aquí, que enfermos, ancianos, bebés, etc., se enteren… unas pasaditas rasas para reventar de ruido muy por encima de los niveles permitidos, que si se hace con la fanfarria de himnos, banderas y autoridades parece que luce más.

Bueno, no nos extrañe que un día de estos, se le cambie al sembrador su morral de semillas por un buen fusil de asalto M16… aunque mejor no dar ideas.

@CPuenteMadera

domingo, 7 de junio de 2026

EL CUENTO DE LA CHACHA MANCHEGA


Todo ocurrió muy rápido. La gente parecía sorprendida. Pero, en realidad, casi nadie hizo nada para evitar que los Hijos de Torquemada llegaran al poder. Es más, las derechas sistémicas les sirvieron de trampolín, como en el siglo XX. Y las izquierdas les facilitaron la victoria atomizándose en torno a innumerables tribus y liderazgos, como siempre.

Los ministros fueron sustituidos por “comandantes”, aunque casi ninguno de ellos, todos hombres, había hecho el servicio militar. Nunca habían ocultado sus propósitos. En cuanto llegaron al poder, cancelaron representaciones, censuraron publicaciones, aherrojaron los medios, prohibieron partidos y sindicatos, suspendieron el derecho de huelga y deportaron del país a millones de inmigrantes. Esto último provocó el colapso del mercado laboral y generó una crisis económica sin precedentes. La patronal, que había saludado el cambio de régimen con indisimulada satisfacción, expresó su malestar. Fue entonces cuando el nuevo gobierno, muy amante, por otro lado, de referencias nostálgicas, procedió a resucitar el Patronato para la Redención de Penas. Miles y miles de hombres y mujeres encarcelados por sus ideas fueron obligados a trabajar como esclavos para intentar reflotar la productividad en los sectores más afectados por la Gran Expulsión. Además, participaron en la construcción de monumentos megalómanos como la Cruz de Santiago gigante levantada sobre la mole rocosa de las Peñas de San Pedro, en Albacete, destinada a convertirse en mausoleo del Jefe Supremo (también conocido como el Reconquistador por haber evitado el reemplazo de la religión cristiana por la musulmana). Allí murieron muchas personas como consecuencia del agotamiento, las palizas o la falta de atención médica. Sus cuerpos, como los del resto de víctimas de la violencia política, permanecen en cunetas y fosas comunes.

Para solventar el problema demográfico, las nuevas autoridades recurrieron al clásico robo de bebés de mujeres de izquierdas internadas en establecimientos penitenciarios. Fueron decenas de miles. Así, además, se contribuía a la extirpación del célebre “gen rojo”, que supuestamente provocaba delirios de justicia y libertad. Pero no fue suficiente para compensar el efecto de las deportaciones masivas, de modo que se optó por restablecer el Patronato de Protección a la Mujer, en cuyo seno legiones de muchachas jóvenes fueron reprogramadas para convertirse en madres fecundas al servicio del estado. Aunque las comunidades autónomas habían sido suprimidas, la vocación vagamente folklórica y regionalista imperante alentó a las delegaciones territoriales a crear su propia nomenclatura. Así, en nuestra región, esas pobres chicas, que se distinguían de las demás por llevar en la cabeza el típico pañuelo aldeano y una toquilla o pelerina sobre los hombros, eran conocidas como “las chachas”. Los hombres armados que las vigilaban eran “los gañanes” y siempre se presentaban en público ataviados con la tradicional boina.

El orden público siempre fue una de las grandes preocupaciones de los Hijos de Torquemada, que no se limitaron a recuperar la Dirección General de Seguridad y el Tribunal de Orden Público, sino que repristinaron (uno de sus verbos preferidos) la institución que mejor representaba su espíritu fundacional: el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. El aumento exponencial de la represión, sin embargo, no disuadió a los sectores más comprometidos de la sociedad. Las chachas manchegas empezaron a forjar lazos de solidaridad en el interior de los correccionales. Durante sus salidas controladas, lograron comunicarse con líderes feministas que, pasado un tiempo, habían logrado recomponer sus organizaciones en la clandestinidad. El caso más notable quizá sea el de Ágora, en Albacete. A ellas se unieron veteranos luchadores antifranquistas, jóvenes indignados con la deriva del régimen o arrepentidos por haberlo apoyado en algún momento, cristianos heterodoxos, sindicalistas, activistas sociales, miembros del colectivo LGTBIQ+, personas defensoras de los derechos humanos, demócratas en general, brigadistas extranjeros de toda clase, condición y sexo… Cualquier espacio servía como lugar de reunión. Cualquier momento era bueno para conspirar contra la nueva dictadura.

Y así nació la Resistencia.

@CPuenteMadera


Imagen: Detalle de una obra de Juan Miguel Rodríguez Cuesta.


domingo, 17 de mayo de 2026

EN BUSCA DE LAS PALABRAS


Desde hace varios lustros venimos trabajando con las palabras. Quienes nos leen se habrán dado cuenta que las elegimos cuidadosamente entre las más de 93.000 que tiene nuestra lengua, el castellano. Y cuando advertimos que las que existen no abarcan la realidad a la que nos referimos, creamos otras que a nuestro juicio son más apropiadas. Facultad que compartimos con otras y otros contribuyendo humildemente a la constante actualización del diccionario. Pero no solo eso. Después de que Wittgenstein nos alertara de que los límites de nuestro lenguaje determinaban los límites de nuestro mundo, es difícil negar que el lenguaje está vivo. Por lo que además de poner cuidado, elegimos las palabras con honestidad, sabiendo que no es lo mismo decir pobre que empobrecido, general que dictador, conflicto que guerra, asesinato que genocidio, menores que infancia, minusválidos que discapacitados, capitalismo que imperialismo, reforma que revolución… Porque el lenguaje “ya lo dijo Paulo Freire” no es neutro y resulta imposible emitir un mensaje de forma imparcial, ya que toda palabra arrastra una carga histórica, cultural, ideológica y de poder.

¿Cómo prescindir de las palabras que conforman el mapa mental con el que comprendemos el mundo? Basta pasear por los supervivientes periódicos en papel o por los emprendedores periódicos digitales para olfatear los mapas mentales que los alumbran. Nuestros relatos no escapan a esa lógica de la parcialidad. Los escribimos desde el lado del corazón, con el pulso de quien sabe que el lenguaje es un ecosistema dinámico, un territorio en disputa.

Desde hace varios lustros trabajamos con las palabras por unos y no otros sentidos comunes, batallando por la hegemonía. Posicionando una narrativa crítica, que remueva, que nos saque del paroxismo liberal y contribuya a entender la realidad poniendo en el centro lo que la economía desplazó, la humanidad. Desde ese lugar que también es manchego y con el objetivo de educar y educarnos escribimos nuestros artículos. Problematizando muchas cosas. El actual acceso a la vivienda que tienen nuestros jóvenes y no tan jóvenes; la unidad o pluralidad de la izquierda; la raíz del feminismo que molesta tanto y a tantos; la vuelta de los yugos y las flechas; Trump, que con solo nombrarlo puede pasar cualquier cosa; la guerra que amanece permanentemente y que solo unas pocas sienten; la posibilidad de salir de la OTAN y que Albacete sea liberado de ser sede de pilotos cazapersonas. A veces, con ironía, exageramos una realidad que ya es el colmo de todos los dioses del Olimpo y proyectamos un teletontario. O hacemos eco de las luchas del mundo y su dignidad sin miedos ni tapujos. Otras presentamos historias como la de Pepico, historias incómodas y ásperas que esta provincia -igual que otras- guarda a montones. Y si quienes nos leen se diesen a la tarea de buscar el denominador común de todas las creaciones de Puente Madera, quizás y solo quizás llegarían a una palabra. ¿Se atreven?

A modo de pistas daremos algunos datos. Algunos concretos, otros algo más abstractos y poéticos.

La palabra que buscamos -al igual que otras tantísimas- está malherida por la guerra cognitiva, enflaquecida de nutrientes, sin embargo, sobrevivirá hasta la extinción de nuestra especie. Pasar de la palabra en cuestión a su materialización en la realidad permite, por ejemplo, la regularización extraordinaria 2026 de acuerdo al Real Decreto 316/2026, del republicano 14 de abril. Real Decreto que solo en nuestra ciudad podría dignificar a miles de personas en situación de vulnerabilidad social y riesgo de exclusión. Personas que hoy son carne de cañón para los azuzadores del odio y sus discursos por redes. Personas que padecen la estigmatización y el abuso de poderes. Criminalizadas por su lugar de procedencia o su clase social. Silenciadas por incomprendidas…

La palabra que estamos cerca de encontrar tiene entre sus letras otra palabra redonda y amarilla. Activarla permite celebraciones como la que tiene lugar este fin de semana en nuestra ciudad: la XIII Feria de las Culturas donde 18 países diferentes se dan la mano en un intento por compartir y transmitir quiénes son y de dónde vienen. La palabra en cuestión es responsable de la ternura de los pueblos para los pueblos. Quien la practica se permite abrazar otras formas de ser y existir, compartir otras costumbres, saborear otras gastronomías, bailar otros bailes, cantar otras canciones, dialogar con otras voces…

La palabra y su sentido celebran, también en nuestra ciudad, su 30 edición esta primavera, sabiéndose más necesaria que nunca pues el mundo está más feo que siempre. Entre sus muchas y diversas actividades, cerramos con una, la proyección del próximo martes 19 de la película Un día feliz. ¡Menudo título para hablar de la realidad de tres adolescentes refugiados en la gélida Noruega! ¿Nos estarán tomando el pelo?

Solidaridad, esa es la palabra.

 

@CPuenteMadera


domingo, 3 de mayo de 2026

PEPICO VIVE

En la fosa común del patio nº 1 del cementerio de Albacete, situada a espaldas de los grandes mausoleos de la aristocracia local, una pequeña placa recuerda a un niño nacido en 1937 y muerto en 1940. O sea, nacido y muerto en tiempos bestiales. Se llamaba José, pero todos lo conocían como Pepico. Su corta existencia es como una pequeña metáfora de la historia de España. Su padre, también José, luchó por defender la República frente al golpe de estado de los generales. Colaboró con las Brigadas Internacionales, combatió en la batalla del Ebro y en 1939 cruzó la frontera huyendo de la salvaje represión desatada por Franco. Lo que le esperaba al otro lado de los Pirineos no era precisamente la “libertad, igualdad y fraternidad” que cabía esperar de la cuna de la Ilustración. Como es bien sabido, los refugiados y las refugiadas españoles fueron recluidos en campos de concentración que carecían de las condiciones mínimas para una vida digna. Los más pequeños caían como moscas a causa de las enfermedades y el hambre. José entró en Argelès. Luego se alistó en el Regimiento de Marcha de Voluntarios Extranjeros. Fue capturado por los alemanes. Estuvo ingresado en Mauthausen, Gusen y Ebensee, donde fue liberado. Su biografía parece más la de un héroe mitológico que la de un simple mortal.

Mientras tanto, Ramona, su mujer, intentaba sobrevivir con sus dos hijas y sus dos hijos. Resulta fácil imaginar en qué condiciones. La dictadura que ahora algunos añoran convirtió la vida de los vencidos en un auténtico infierno. En cierta ocasión, Pepico enfermó. Ramona reunió lo que pudo de sus escasos ahorros y, acompañada de su hija Rosa, llevó a la criatura a la consulta privada del pediatra Luis Martínez de la Ossa, que les exigió esperar fuera mientras lo examinaba. Según el testimonio de ambas, el futuro alcalde de Albacete salió al poco y voceó bien alto para que todos lo oyeran: “¡Oye, un hijo de rojo menos!”. Pocas horas después, Pepico murió… En 1947, después de muchas peripecias, lo que quedaba de la familia consiguió salir de España y juntarse con José en Francia. Y ahí comienza otra etapa.

Todo esto lo cuenta el periodista escritor francés Gilbert Grellet en su obra Un invierno despiadado, una documentadísima historia del franquismo que tiene a los Ocaña como hilo conductor de su relato. A partir de ahora, contamos lo que sabemos por nuestra propia experiencia. Sabemos, por ejemplo, que, cuando en 2022 se instalaron en Albacete los stolpersteine (“piedras de la memoria” en homenaje a los deportados a campos de concentración nazis), Juan, el hermano menor, y su familia, después de hacer 800 o 900 kilómetros, fueron a aparcar ni más ni menos que en la calle Martínez de la Ossa. Sabemos que, desde entonces, Juan, nacido en 1940, ha hecho de la eliminación de esa calle un objetivo de vida. Como escribió el psiquiatra Viktor Frankl, somos seres “en busca de sentido”. Sabemos que en esa causa justa entre las causas justas le acompañan la Asociación Fosa de Alcaraz y el Grupo de Amigas y Amigos Antonio Machado. Sabemos que, en julio de 2024, estas organizaciones presentaron ante el Ayuntamiento de Albacete una instancia solicitando el cambio de nombre de esa calle por constituir un vestigio del franquismo incluido en el Catálogo Provincial, elaborado por el grupo de comunicación Vocesenlucha y publicado por el Instituto de Estudios Albacetenses, un organismo oficial adscrito a la Diputación. Sabemos que un año después presentaron un recurso de reposición. Sabemos que, en marzo de este mismo año, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática envió a nuestro alcalde un requerimiento para cambiar el nombre de esa calle en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática. Sabemos que el alcalde no se ha dignado a contestar a nada.

Y sabemos más cosas. Sabemos que silencios como el de Manuel Serrano hacen más profundas las fosas en que aún yacen las víctimas de la dictadura. Y sabemos que prolongan hasta el infinito el dolor de sus familias. Pero también sabemos que, pese a todo, Pepico vive. Vive en el carácter incombustible de su hermano, y probablemente en sus rasgos físicos. Vive en todas las personas que siguen reclamando “verdad, justicia y reparación” para quienes lucharon por la democracia. Y vive en los hombres y mujeres que cada día plantan cara al fascismo emergente. Sí, no cabe duda. Pepico vive. Todos nuestros “Pepicos” viven porque, como le gusta repetir a este colectivo, la lucha sigue.

@CPuenteMadera