
Según cifras oficiales del
Ministerio de Educación y Ciencia, Marcial Marín ha obtenido la calificación
más alta (casi un cum laude) de todos
los consejeros autonómicos, en lo que se refiere al triste
descenso de las plantillas del profesorado
regional, un 14% (4.415 menos), frente a la paradoja de que nuestras
escuelas públicas han visto aumentar su alumnado un 2,7%. No nos merecemos
tener un consejero de tanta excelencia entre nosotros, con méritos añadidos,
que suben su nota, como el cierre de numerosísimas escuelas rurales, supresión
de becas de comedor y trasporte, clausura de centros de profesores, eliminación
de más de 80 aulas de adultos, y una interminable lista de agresiones al modelo
de Educación Pública de tod@s y para tod@s. El mejor premio que se le puede dar
es que abandone su puesto en la casa del Bulevar Río Alberche de Toledo, y se
dedique a cuestiones privadas.
No soportamos tanta
ineficacia en su gestión destructora
de nuestra Educación pública. Márchese, señor Marín, no queremos tener un
nuevo caballo de Atila entre nosotros. Deseamos
con todas nuestras fuerzas que la ciudadanía
crezca en un sistema educativo con más
profesorado, con recursos, sin improvisaciones ni chapuzas, con alguien que
no priorice lo privado frente a lo público, donde no
se persiga a aquellos que discrepan contra sus políticas de desinversión y
recortes. En una palabra, nos ha demostrado en los últimos 25 meses que
usted vale para gerente de empresas de demolición, pero para estar al frente de
nuestra educación no reúne los requisitos mínimos, no tiene la puntuación
necesaria para superar las competencias básicas de dirección de la política
educativa regional.
No queremos que repita otro
curso entre nosotros, no nos merecemos tanto honor. Su única salida es
marcharse. Este recorrido sin retorno no debe demorarse. Para ayer, ya es
tarde.
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