Más allá del famoso deseo de místers y misses de la paz mundial, sin duda si se pregunta a cualquier persona si es partidaria de la guerra, dirá que no, porque solamente un enfermo mental podría reconocer así, abiertamente, que le gustan las guerras, su hambre, su muerte, su dolor y sus miserias. Pero lo curioso viene luego, cuando hurgando un poco, se va viendo que la gente las normaliza, las justifica y ve como naturales aquellas cosas que están necesariamente vinculadas a la guerra.
Albacete es una ciudad tradicionalmente unida a la aeronáutica. Justo este año se cumplían 100 años desde que Juan de la Cierva nos visitaba para presentar su autogiro en el aeródromo La Torrecica. ¡Qué gran oportunidad para haber hecho un homenaje a aquel hito histórico para la navegación aérea y para nuestra ciudad! Pero no, las cosas no iban por ahí.
Podríamos entender que la vinculación de la ciudad al Ala 14 del Ejército del Aire, pudiera hacer que numerosos ciudadanos de Albacete deseasen un reconocimiento a la industria desplegada en los últimos tiempos. Incluso en ese caso, cabrían muchas formas de reconocimiento… pero… ¿un arma de guerra convertida en monumento era la mejor opción? ¿No había mejor idea que poner un avión de guerra, un Mirage F1, un avión de combate diseñado y fabricado en Francia, vendido en los despachos como el avión que mataba más y mejor? Desplegado en numerosos conflictos al margen del derecho internacional, como la Guerra del Golfo o la Guerra de Libia, y utilizado por Marruecos para masacrar a la población saharaui, contaba con dos cañones internos y capacidad para portar misiles aire-aire, bombas guiadas y cohetes en sus soportes subalares. En fin, lo que viene siendo un arma de guerra que se usaba para lo que se usaba.
Ya decimos, aparte de creer que hay cientos de motivos que merecerían un monumento o una rotonda en Albacete, la mejor idea, además para un área de formación (universidad, colegio…) ¿era poner un instrumento de guerra? ¿Qué pasó, por ejemplo, con la obra del gran escultor almanseño José Luis Sánchez que se retiró hace unos años de la carretera de Valencia? ¿No se podía haber aprovechado para restituirla en este nuevo emplazamiento? Se acaban las palabras para describir el dislate.
Luego, en el acto de instalación, el toque de macarrillas de discoteca, que se sepa que estamos aquí, que enfermos, ancianos, bebés, etc., se enteren… unas pasaditas rasas para reventar de ruido muy por encima de los niveles permitidos, que si se hace con la fanfarria de himnos, banderas y autoridades parece que luce más.
Bueno, no nos extrañe que un día de estos, se le cambie al sembrador su morral de semillas por un buen fusil de asalto M16… aunque mejor no dar ideas.

Ese Caza fue consecuencia del contubernio entre de De Gaulle y Franco cuando se entrevistaron en 1970 y acordaron que Francia nos vendía los Mirage F1 (y también que iban a instalar Vandellós con tecnología francesa y hasta fabricar la bomba atómica) *pero ya se oxidará*
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