sábado, 26 de junio de 2021

SOY TU SOMBRA



¿No me conoces?

Soy el que acusaba de brujería a las mujeres que conocían las plantas o querían ser libres. Soy el familiar de la Inquisición. Soy el que expulsó a los judíos. Soy el que expulsó a los musulmanes. Soy el que quemó sus libros en Bib Rambla. Soy el que persiguió a los protestantes. Soy el que convirtió a los indígenas americanos a cristazo limpio. Soy el que prohibió el Lazarillo. Soy el que prohibió estudiar en el extranjero.

Soy el que gritó “vivan las cadenas”. Soy el que cerró universidades y abrió escuelas de tauromaquia. Soy el que clausuró periódicos y teatros. Soy el que delató a Mariana Pineda. Soy el que desesperó a Mariano José de Larra. Soy el que obligó a exiliarse a miles y miles de liberales.

Soy el cacique. Soy el que acorta la palabra y alarga el paso cuando ve a un pobre. Soy el que se opuso al fin de la esclavitud. Soy el que se opuso al descanso dominical. Soy el que se opuso a la jornada de ocho horas. Soy el que se opuso a la legalización de los sindicatos. Soy el que se opuso al sufragio universal. Soy el que organizaba el pucherazo en las elecciones. Soy el que resucitaba a los muertos y les hacía votar.

Soy el que mandaba a los pobres a la guerra mientras los ricos se quedaban en casa por un módico precio. Soy el que aplaudió el golpe de Primo de Rivera. Soy el que lloró cuando se exilió el rey que había amparado al dictador. Soy el que luego se opuso a repartir tierra entre los jornaleros, soy el que se opuso a la autonomía de Cataluña, soy el que se opuso a la coeducación, soy el que se opuso a la separación iglesia-estado, soy el que se opuso al divorcio, soy el que se opuso a los matrimonios civiles. Soy el que gritaba “maricón” al paso de García Lorca. Soy el que justifica el golpe de estado del 18 de julio.

Soy la voz aflautada del Caudillo. Soy la paz de los cementerios. Soy el exterminador del gen rojo. Soy Pemán depurando el magisterio. Soy el censor que tacha y corta. Soy la vara sádica del maestro. Soy la sotana como bandera. Soy la reserva espiritual de Europa. Soy los sótanos de la DGS. Soy el indiferente. Soy el que mira hacia otro lado. Soy el apolítico.

Soy el bigote de Aznar. Soy las armas de destrucción masiva que nunca existieron. Soy el que dice que sacar a la gente de las cunetas es remover heridas. Soy el que está dispuesto a privatizar hasta los palos del sombrajo. Soy la Ley Mordaza. Soy los recortes. Soy el finiquito en diferido en régimen de simulación. Soy el que se opuso de nuevo al divorcio en 1981, soy el que se opuso al matrimonio igualitario en 2005, soy el que se opuso a la prohibición de fumar en interiores en 2006, soy el que se opuso a la Ley trans en 2007, soy el que se opuso a la despenalización del aborto en 1985 y 2010. Soy el que ahora se opone a la despenalización de la eutanasia. Soy el que se opone a los indultos. Soy el que se alimenta del conflicto.

Soy el abusón de la clase. Soy el que criminaliza a los menores no acompañados. Soy el que se ríe del niño amanerado. Soy el que insulta a las chicas que se dan la mano. Soy el que se niega a colgar banderas LGTBI en los balcones de los ayuntamientos. Soy el que echaría a los moros. Soy el que solo quiere ver a los negros en el interior de los invernaderos. Soy el que llama feminazis a las feministas. Soy el que confunde libertad con cerveza.

Soy la cuesta agotadora. Soy el bordillo en el que tropiezas. Soy el pasado que vuelve. Soy tu sombra. Mi principal enemigo es la luz.



 

@CPuenteMadera




jueves, 17 de junio de 2021

JUSTICIA BAJO SOSPECHA


Hace muy pocos días que en este país ha ocurrido algo muy grave y de lo que poco se ha hablado. El pleno del Consejo General del Poder Judicial, aprobó por 15 votos a favor y 6 en contra el informe sobre la Ley de Memoria Democrática. El informe aprobado cuestiona que se pueda ilegalizar fundaciones por apología del franquismo, por incitación al odio o a la violencia contra las víctimas del golpe de estado. "La apología del franquismo, siempre que no exista el requisito adicional de menosprecio o humillación a las víctimas, constituye la expresión de ideas que, aunque sean contrarias a los valores de la Constitución, están amparadas por la libertad de expresión", ha concluido el CGPJ. ¿Alguien entiende algo?

El poder judicial español siempre tan exquisito cuando se trata de amparar a quienes ensalzan el franquismo. Resulta repugnante que en nombre de la libertad de expresión se garantice el funcionamiento de fundaciones que hacen apología del franquismo, siempre y cuando no generen mensajes de odio contra las víctimas. Esto sí es la cuadratura del círculo. Los magistrados no han querido entender que la simple existencia de tal fundación ya genera de por sí un mensaje de odio y de menosprecio hacia quienes fueron represaliados y ejecutados por el franquismo. Una vez más el poder judicial español evidencia profundas lagunas democráticas. ¿Alguien en su sano juicio imagina una fundación Adolf Hitler funcionando con total normalidad en Alemania? Por lo que se ve España sigue siendo diferente. Los miembros del poder judicial defendiendo el legado del dictador asesino no tienen autoridad moral para hablarle a nadie de justicia, se pongan todas las togas que quieran. Esta caverna judicial está bajo sospecha, son la voz de sus amos.

La justicia en España es el hazmerreír de Europa y la vergüenza nacional. Un país que mete en el calabozo a unos titiriteros, que sentencia a penas de cárcel a raperos, que multa a revistas como Mongolia y que considera normal la exaltación de una dictadura de 40 años que provocó decenas de miles de muertos y que eliminó los derechos más fundamentales, empezando por el de libertad de expresión, tiene un grave problema con su "Justicia". La forma en que se realizó la transición permitió que se amnistiasen los crímenes cometidos en los cerca de cuarenta años de gobierno dictatorial y, lo que es mucho más grave, hizo posible que siguieran administrando justicia los mismos que habían sancionado los abusos ahora perdonados. En los últimos tiempos han ocurrido hechos graves que demuestran que el régimen constitucional del 78 no ha superado, cuarenta años después, las barreras del franquismo y no pasa página con la dictadura surgida a partir de la rebelión militar de 1936 contra el orden constitucional de la II República.

Hagamos un poco de pedagogía histórica. Los consejos de administración de Endesa, La Caixa, Telefónica o Iberdrola fueron el cobijo a principios de la democracia de la mitad de los últimos ministros franquistas. La otra mitad recalaron en la política. También en la Justicia hubo puerta giratoria: 10 de los 16 jueces del Tribunal de Orden Público franquista ascendieron al Tribunal Supremo o la Audiencia Nacional, de jueces franquistas, de la noche a la mañana, pasaron a jueces demócratas de toda la vida.

Los datos de un estudio reciente del CIS son muy elocuentes. En dicho trabajo se «recoge la mala consideración que tienen los españoles sobre la Justicia y la corrupción de los jueces, que consideran en un 80% que es bastante o muy necesaria una reforma de la Administración de Justicia porque al 59% les inspira poca o ninguna confianza, puesto que el 51% considera que el grado de independencia de los jueces es bastante bajo o muy bajo por su politización y corrupción». Es triste comprobar como la Justicia de España, en términos generales, está priorizando los intereses de las élites frente a los del pueblo, dado que el poder judicial español se ha convertido en el artífice de la regresión democrática española a base de tergiversar el espíritu de la Constitución del 78 e imponer una interpretación sesgada de los hechos y de las leyes, siempre favorable a posiciones conservadoras cuando no directamente franquistas.

El mismo poder judicial que se ensaña con los presos políticos catalanes, se niega a encarcelar a los falangistas que atacaron Blanquerna; el mismo poder judicial que destituyó a un presidente catalán democráticamente electo por colgar una pancarta que pedía libertad es el que se negó, hace unas semanas, a retirar un cartel xenófobo de Vox que sólo inspiraba odio. Mientras no haya una reforma en profundidad de leyes y de personas en el Poder Judicial, la democracia española derivará progresivamente en un régimen de corrupción institucionalizada y necesariamente contrario a las libertades.

Hay que abrir las ventanas, que entre un viento fuerte que arrastre a los jueces con olor a naftalina, para que entren en esos órganos jueces demócratas que no estén hipotecados con la Iglesia Católica, con los partidos de ultra derecha y con otros poderes fácticos. Mientras esto no ocurra, la Justicia de nuestro país estará bajo sospecha.


 

@CPuenteMadera


domingo, 13 de junio de 2021

DE PASEO POR EL ZOOLÓGICO… POLÍTICO



Esta mañana, aprovechando el buen tiempo, nos hemos dado una vuelta por el zoológico. Ya decía Aristóteles que el hombre es un “animal político” y debe ser verdad, porque por allí andaban todos y todas. Bien catalogados como propia especie, o bien como un grupo o característica a la que pertenecen, por allí andaban. No compartían necesariamente todas las características del animal en cuestión, y de ahí que concretemos en algunos casos.

En la taquilla, cobrando y repartiendo beneficios nos ha recibido Bárcenas, quien apuntaba todo lo que monetariamente entraba y salía de allí.

Nada más entrar, un camaleón: Sí allí estaba Toni Cantó. ¿Vecinos por Torrelodones, Unión Progreso y Democracia (UPyD), Ciudadanos, Partido Popular (PP)…? ¿de qué ciudad? Da igual, uno se pone del color y partido que mejor le venga en cada momento. Sin problemas.

Unos pasos más adelante, la zona de animales en extinción. Allí la Sra. Arrimadas era la reina del lugar.

Rocío Monasterio andaba revoloteando por allí, en la zona del cuco común, poniendo sus huevos en lofts ajenos para que se los empollen y críen otros.

¿Una salamanquesa? Ah sí, uno de esos animales que aunque pierda la coleta, sigue vivo. Pablo Iglesias, sí.

Junto a un tremendo charco de ranas, varios cientos de cargos del Partido Popular ocupaban la macrojaula para las urracas: cualquier cosa que brilla o consideran de valor, ¡a la saca!

Allí, en un enjambre, la abeja obrera, trabajadora y con discreción laborando por los demás, Yolanda Díaz.

El loro que aprende a decir lo que escucha de quien tiene al lado: Pablo Casado. Al lado, claro, la jaula de los animales coprófagos: a Abascal la m13&da le hace crecer.

Un hormiguero, sin que nadie repare en él, pero con permanente trabajo casi imperceptible es la guarida de Garzón.

En la zona de animales territoriales encontramos grupos muy diferentes, pero con algo en común: se pasan el día orinando para marcar su territorio y cuanto pase en el resto del mundo les importa un bledo. Para observar a uno de ellos en concreto, se requieren unos prismáticos, pues vive en acomodada zona lejos del zoológico.

¡Una hiena! Ayuso, en sí misma no da para mucho, pero ¡ay las hienas!

¿Cómo? ¿un pterosaurio? Ah, ya, Rosa Díaz, también por aquí.

Por el medio del estanque, asoma un delfín solitario. Sí, los delfines son inteligentes, pero no es ese el motivo por el que ahí navegue Page.

En una vitrina, los parásitos. Son familia y las coronas les delatan.

Y en un sitio elevado, se ve una amplia manada de mandriles. Destaca el macho alfa, Pedro Sánchez. No obstante, el estrés es palpable: el resto de machos se miran y remiran con recelo unos a otros y las incursiones contra el líder son cada vez más frecuentes.

Y así nos vamos, pero no sin antes dejar una nota en el buzón de sugerencias: por favor, alejen las vitrinas de los parásitos de la zona de los elefantes.

@CPuenteMadera


domingo, 6 de junio de 2021

TERRORISMO Y MEMORIA

Uno de nosotros, como tantos otros conciudadanos, vivía en Madrid durante los años 90 y pudo contemplar desde su casa la carrera de los servicios de emergencias hacia la humareda que subía desde Puente de Vallecas, donde ETA había asesinado a seis trabajadores civiles de la Armada. También durante esos años cogió todas las mañanas un tren de cercanías en Atocha, para ir a su trabajo, como aquellos cientos de personas asesinadas y heridas por los atentados yihadistas del 11 de marzo de 2004.

Recordamos también los asesinados, niños incluidos, en las bombas contra las casas cuartel de la Guardia Civil, como en Vich y Zaragoza. Y tantos otros, como la bomba en Hipercor, o la conmoción que provocó el premeditado y anunciado asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco. O los de Ernest Lluch, el ministro socialista, o los de Tomás y Valiente, en la universidad. Y tantos otros y tantos más crímenes de ETA.

Tanta sangre, tanta violencia… injustificable e inútil, tanto dolor zancadilleando el nacimiento de una democracia que nacía y que crecía, a pesar de todo, más fuerte que sus enemigos. Los atentados de la calle Atocha, la matanza de los abogados laboralistas del PCE y de CC.OO. por pistoleros de extrema derecha. Y el GAL, la impresión que nos produjo la intervención del forense Francisco Etxeberría en la conferencia organizada por Amnistía Internacional en Albacete sobre la tortura y asesinato de Lasa y Zabala por los aparatos parapoliciales del estado. Y el Batallón Vasco Español, y el GRAPO… y las víctimas de los atentados de las Ramblas, o los jóvenes asesinados por guardias civiles en el terrible llamado “caso Almería”, sobre el que escribimos hace poco.

¿Cuánto de todo esto saben nuestros jóvenes? Afortunadamente apenas lo han vivido, no se sobresaltan ni se estremecen como nosotros lo hacíamos hace años. A veces se dice, con cierta razón, pero con razones equivocadas, que en los institutos no se enseña esta terrible parte de nuestra historia reciente. Se enseña, lo sabemos porque nosotros mismos lo hacemos, pero pertenece al último tema del último curso de la ESO y del último curso de bachillerato, y alumnos y profesores padecen el exceso de contenidos y la falta de horario para impartirlos. Hacemos todo lo que podemos, aunque, probablemente, no sea suficiente. Pero cuando lo conseguimos, el interés de nuestros jóvenes por esta parte de nuestra historia reciente, que pueden rastrear después en conversaciones con sus familias, es enorme.

La inauguración esta semana del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, en Vitoria, supone una obligatoria mirada reflexiva a lo peor de nuestro pasado reciente. Ha recibido algunas críticas porque, aunque se documenten los crímenes del GAL, en el Centro no se exponen los casos relacionados con la brutalidad policial durante el franquismo y la democracia, incluyendo los cinco asesinados en 1976 en los llamados “sucesos de Vitoria”, la ciudad sede del Centro. El Centro habla de Terrorismo, pero no de todo el terror. Son comprensibles las críticas, pero también las alabanzas a la creación de un espacio así.

Hace pocos años, aprovechando un viaje por el País Vasco, uno de nosotros hizo un alto en Mondragón-Arrasate y fue a la calle de la humilde barriada en la que ETA cometió uno de sus últimos asesinatos, el del concejal socialista Isaías Carrasco, trabajador del peaje de la autopista, tiroteado delante de su familia y sus vecinos. Y uno de nosotros se quedó allí, parado, en esa calle, enfrente del portal de esa humildísima vivienda, pocos años después del crimen, con el corazón encogido, preguntándose “¿por qué?, ¿para qué?”. Es difícil expresar lo que se siente en momentos así, en un escenario así, y es imposible que podamos imaginar lo que la familia de Isaías y todas las demás familias sufrieron y todavía sufren. ¿Por qué? ¿Para qué?

Sea el terrorismo una página de capítulos pasados, aunque el sufrimiento traumático que provocó nunca desaparecerá… sea esa página releída constantemente y, sobre todo, sean las nuevas generaciones educadas en la convivencia y el respeto a los demás. Un recuerdo para todas las víctimas.



@CPuenteMadera



sábado, 29 de mayo de 2021

EL CARAJILLO

 


Aunque todavía es primavera, el sol cae a plomo. El asfalto reverbera y las neuronas se reblandecen. De las huertas colindantes llega un aroma embriagador. En la esquina de una terraza, Viriato y Pelayo conversan:

PELAYO: Jo, en Madrid la derechita cobarde nos está comiendo el terreno… ¿Quién nos iba a decir que la mosquita muerta nos metería un gol por toda la escuadra?

VIRIATO: Parece mentira. Porque ella dice que Madrid es España dentro de España, pero nosotros somos la España clásica, la que madruga, la que lucha y se ducha... ¡No como esos perroflautas y esos negros!

P: Cuidado, Viriato. Te recuerdo que en Cataluña presentamos a un negro.

V: Ah, sí, es verdad, jeje. Es que con este calor se desorienta uno…

P: No pasa nada. Pero, desde luego, algo tenemos que hacer para reconquistar el territorio perdido.

V: Tú eres muy de reconquista, Pelayín.

P: Venga, sin cachondeo, que tu nombrecico también es de traca. Tenemos que pensar algo.

V: ¿Y si proponemos quitar todas las placas y memoriales que recuerdan a las víctimas de la dictadura?

P: No vale. Eso ya lo ha hecho Almeida.

V: ¿Y si planteamos que vuelvan a ponerse nombres como División Azul a nuestras calles y plazas?

P: ¡Tampoco vale, Viriato! ¡No te enteras! Eso también lo han hecho ya en Madrid.

V: ¿Y si decimos de levantar una estatua bien grande a la Legión, con su cabra y todo?

P: Viriato, me estás poniendo enfermo. ¡En Madrid ya la tienen encargada!

V: Yo qué sé… ¡Pues a los Regulares!

P: Pero, tío, ¡esos son moros! ¡Y nosotros somos españoles y católicos como Dios manda! ¡Cómo le vamos a hacer una escultura a unos moros! Entonces, ¿para qué los echamos hace quinientos años?

V: ¡No te pongas así! A mí me sonaba a Franco y al ejército, y como nosotros tenemos tantas esperanzas puestas en el ejército… Oye, se me acaba de ocurrir, ¿y poner himnos militares en los colegios para educar a los niños en el estilo marcial que nos caracteriza?

P: Hombre, tanto como himnos militares… Pero, ¿y el himno de España? ¡Eso todavía no se le ha ocurrido ni a la Ayuso ni al Almeida!

V: ¡Chachi! ¡Todas las mañanas a escuchar el himno nacional! ¡Prietas las filas!

P: ¡Eso es! ¡Y que se jodan los catalanes, los rojos y los putos inmigrantes!

V: ¡Y los maricas! ¡Que se jodan los maricas! Porque en el partido no tenemos ninguno, ¿verdad?

P: Que yo sepa, no… Todo tiene un límite. Y otra cosa: el niño que oiga el himno entero sin respirar será el “súper españolito del día”, o sea…

V: ¡Eso es! ¡Viva España! ¡Arriba España!

P: Viriato, te están oyendo… Córtate un poco.

V: Ya, ya… Perdona. Sigamos. ¿Qué más podemos hacer? A Ayuso le ha ido bien lo de azuzar el nacionalismo madrileño. ¿Y si exigimos que se imparta el panocho en los colegios?

P: No sé… Suena a cantonalista. Trae malos recuerdos.

V: ¿Y que se cuelgue la foto del rey en todas las clases? Ahora mismo no está…

P: Pues estos últimos Borbones también nos han salido un poco cobardicas. No han sabido estar a la altura de las circunstancias, como Alfonso XIII. Pero, en fin, puede valer.

V: ¿Y poner banderas en todos los centros escolares?

P: Viriato, ¡ya hay banderas en todos los edificios públicos!

V: Ya, pero no me refiero a poner una bandera, sino muchas banderas y de todos los tamaños. ¡En las aulas! ¡En los pasillos! ¡En los patios! ¡En los servicios!

P: ¡Sí! ¡Magnífico! ¡Banderas por todos lados! ¡E incluso tatuadas en los brazos de las criaturas!

V: ¡Y que cuando el maestro entre en clase, llame al orden gritando!: “¡¡Se sienten, coño!!”

P: ¡Eso es! ¡Viva España! ¡Arriba España!

V: ¡¡Arriba España!! ¡¡A por ellos, oé!! ¡¡A por ellos, oé!!

Ante las miradas de incredulidad del resto de clientes de la terraza, ambos recuperan la compostura entre gestos de apuro.

V: Jeje, se nos ha ido un poco la olla. No pasa nada: somos humanos.

P: Yo creo que ha sido el carajillo. Aquí lo cargan mucho…

V: Claro, claro… Ha sido el puñetero carajillo, jeje. Por cierto, ¿tú crees que lo de tatuar las banderas en los brazos sería muy costoso?



@CPuenteMadera



martes, 18 de mayo de 2021

No es invasión, es crisis humanitaria

En estos últimos días, una nueva crisis migratoria se ha desencadenado en Ceuta. Casi 9000 personas, muchas de ellas de muy corta edad, han entrado nadando a territorio español a través del espigón de la playa del Tarajal, con la pasividad de la gendarmería de Marruecos. Todo indica que una crisis diplomática hispano-marroquí ha provocado la inacción de las autoridades y los agentes de seguridad del reino alauita, que han dejado sin vigilancia su frontera y el paso libre a territorio de Ceuta.

Este complejo asunto ha sido provocado por el enfado del sátrapa y dictador rey Mohamed VI, tan amigo de la casa real española, que no acepta que España haya acogido en un hospital de Logroño al líder del Frente Polisario del Sáhara Occidental, Brahim Ghali. Y ante esto el gobierno de Rabat castiga a España con la mayor ola migratoria de la historia.

Estamos ante una crisis humanitaria de enormes dimensiones que aprovechan la derecha extrema y sus amigos extremo-fascistas para hablar de una “invasión” marroquí, creando un estado de alarma totalmente desmesurado. Es indignante ver como estos patriotas de hojalata intentan hacer caja electoral con el sufrimiento ajeno. Parece ser, según estos partidos políticos, que niños foráneos de ocho y diez años van a provocar un grave problema con nuestra integridad territorial. ¡Vaya dislate!

Los refuerzos policiales y el propio ejército están interviniendo en Ceuta, las más que cuestionables “devoluciones en caliente” a Marruecos se están produciendo sin el menor sonrojo en territorio español. Se está jugando en la frontera sur de Europa con la vida de numerosas personas, por el capricho de un dictador norteafricano y por una política migratoria que atenta, en la mayoría de los casos, contra los más básicos derechos humanos. Desde esta tribuna, recordamos que la voluntad de los seres humanos de encontrar un futuro más digno difícilmente se puede contener a medio plazo a través de medidas coercitivas. Las migraciones son consustanciales a la historia de la humanidad y actualmente hunden sus raíces en las grandes fracturas que atraviesan nuestro planeta: fracturas entre el Norte y el Sur global, las emergencias climáticas, las guerras interminables y este año la pandemia de la COVID19, son ejemplos de ello. Tratar de contenerlas a base de represión, militarización y criminalización como intenta reiteradamente la Unión Europea y el Gobierno español es un objetivo condenado a fracasar.

Según el magnífico informe “Derechos Humanos en la Frontera Sur 2021” de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, en 2019, se produjo según cifras del INE, un incremento de 748.759 personas extranjeras que llegaron a España. Compárese con el número que ese mismo año llegaron a España por la Frontera Sur, que fue de 32.513 personas, es decir, tan solo un 4,3% del total de la inmigración. Y, sin embargo, todos los recursos destinados a las políticas migratorias se enfocan exclusivamente en evitar que lleguen o en la expulsión de ese 4,3% de las personas que entran en España jugándose la vida porque se les impide desde los Gobiernos que puedan hacerlo de forma segura. Estos recursos invertidos van desde la implantación del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior, cuyo coste supera ampliamente los 300 millones de euros, hasta los Centros de Internamiento para Extranjeros o los Centros de Detención llamados CATE (Centros de Atención Temporal de Extranjeros), pasando por los mismos CETI (Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes) en Ceuta y Melilla, a las vallas en ambas ciudades, verdadero pozo sin fondo de los recursos del Estado.

El tema migratorio es una responsabilidad de nuestro país, pero no olvidemos que es también de Europa. A pesar de que la UE presume de estar cimentada sobre los derechos humanos, tristemente, cuando de gestionar la materia migratoria se trata, las instituciones europeas lo hacen bajo la lógica exclusión-expulsión de las personas migrantes. Es la propia Unión Europea la que está avalando, con sus políticas, la vulneración de derechos convirtiéndolas en una parte intrínseca de un círculo vicioso en el que se superponen aporofobia, racismo, excepcionalidad, (in)seguridad, violencia y muerte.

Es necesario que las instituciones y autoridades europeas aborden la migración de manera integral en todas sus vertientes, no solo en materia de inmigración irregular. Impera la ausencia del enfoque de derechos humanos y la falta de compromiso con el derecho internacional, especialmente en lo relativo al derecho a la dignidad, al refugio, a migrar y al principio de no devolución. Las autoridades de la UE lo que están haciendo es consolidar y reforzar el concepto de Europa fortaleza, el cual cuesta miles de vidas humanas al año y nos avergüenza día a día. Se invierten los esfuerzos, tristemente, en reforzar muros y subir vallas, en lugar de apostar por una acogida segura.

En definitiva, la complejidad del asunto migratorio no nos puede hacer olvidar la necesidad de respetar los derechos humanos en el territorio de todos los Estados miembros de la Unión Europea. No es una invasión, es una crisis humanitaria.


 

@CPuenteMadera



domingo, 16 de mayo de 2021

Abu Hatab, ¿cómo explicarlo?


5 días de bombardeos del ejército de Israel sobre una de las zonas urbanas más densamente pobladas del mundo, 1000 heridos, 140 muertos, 34 de ellos niños, todos palestinos… israelíes son los 9 muertos y 200 heridos causados por los cohetes de Hamas… cifras del sábado por la noche que quedarán empequeñecidas el domingo, y el lunes, y…

Abu Hatab, el nombre 1 familia palestina, 2 mujeres y 8 niños muertos en un bombardeo israelí sobre 1 campo de refugiados de Al Shati. ¿Cómo explicarlo? Un joven español me pregunta, “¿puedes explicarme qué pasa ahí?”.

Aunque quizá es necesario volver a explicarlo todo… la diáspora judía, el sionismo, la Primera Guerra Mundial y la adjudicación de Palestina a Gran Bretaña, la persecución nazi, el éxodo a Palestina de los judíos supervivientes del holocausto, el desplazamiento de la población palestina ante la vergonzosa inacción de los ingleses (similar a la española con el Sahara), la creación del estado de Israel, la incautación continuada de tierras de familias palestinas entregadas a los colonos israelíes, las guerras que Israel ganó a sus vecinos árabes, los millones de palestinos viviendo en campos de refugiados durante décadas, el apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel, sin importar la gravedad de las violaciones de los derechos humanos que cometa… y así hasta hoy.

Hoy es la familia Abu Hatab y como, desgraciadamente, no se trata de un accidente, una noticia similar se repetirá dentro de un tiempo, con cientos y miles de muertos del lado palestino y decenas del israelí. Ya está, modestamente, explicado… pero no es suficiente, porque esa es la explicación histórica, pero, ¿y la humana? ¿Dónde queda el sentido humano de justicia, la empatía, el respeto a los derechos humanos, el deber de alcanzar la paz, el deber de defender a los civiles sistemática y reiteradamente asesinados?

El gobierno israelí de Netanyahu ha sido incapaz de renovarse tras tres elecciones en dos años y, curiosa coincidencia, antes de celebrarse las cuartas, el dedo del estado israelí empuja una ficha de dominó, y comienza el juego que tan bien conoce y que tantas veces se ha jugado en esa tierra ensangrentada: hace dos semanas se aprueba expulsar de sus casas a varias familias palestinas para entregar sus tierras a colonos judíos, comienzan las protestas palestinas, se inicia e intensifica la represión israelí, Hamas lanza cohetes contra Israel, Israel bombardea y arrasa Gaza… cientos de personas inocentes mueren, días tras día, en una proporción de 15 palestinos por 1 israelí (¿quién puede llamar a eso “guerra”?)… y todo bajo la calculadora y fría mirada de Netanyahu, la complicidad de EE. UU., y la inacción de la ONU y de la Unión Europea.

Dentro de unas horas o unos días, cuando considere que ha matado a suficientes palestinos, Israel detendrá la masacre. Se sucederán los entierros, el dolor y el deseo de venganza crecerá. Pasarán semanas o meses antes de que vuelva una anormal normalidad, pero el odio no se habrá extinguido, la destrucción, la pobreza y la rabia se habrán extendido. Y un día, dentro de un tiempo, alguien hará caer otra ficha de dominó, y el terrible juego comenzará otra vez.

Un Estado Palestino libre y autónomo, reconocido por el Estado de Israel, reconocimiento mutuo, respeto al derecho internacional, castigo en tribunales internacionales de los crímenes de guerra, devolución de las tierras incautadas a los palestinos, y paz. ¿De verdad no se puede intentar? ¿O no se quiere intentar? ¿Por qué no se quiere? ¿Cómo explicarlo?

Abu Hatab, ocho niños y dos mujeres… ¿cómo explicarlo?



@CPuenteMadera