sábado, 21 de marzo de 2020

¿JUAN CARLOS?

(Imagen de Albert Monteys y Manel Fontdevila)

 Todo nuestro ánimo a los profesionales sanitarios, héroes de esta guerra. Todo nuestro agradecimiento a todos los trabajadores que permiten que el país, aunque confinado, mantenga el pulso: desde los trabajadores de supermercados, pasando por los que mantienen el funcionamiento de los servicios básicos, hasta el ejército y las fuerzas de seguridad. Todo nuestro cariño a las familias que, encerradas en casa, sonríen ante la adversidad, animan al que está a su alrededor y frenan la expansión del virus. Venceremos, nunca nos rendiremos.
¿Es oportuno en estos momentos cuestionar qué está pasando con las finanzas de Juan Carlos I? Procede, por dos razones muy elementales. La primera es que así lo ha decidido el jefe del Estado, Felipe VI: la propia Casa Real decidió que sí era oportuno cuando, el día 15 de marzo, solo un día después del anuncio del estado de alarma, publicaba el comunicado en el que Felipe VI intentaba distanciarse de las finanzas de su padre. Fue Felipe VI, un día después del estado de alarma, quien elevó la cuestión al primer plano público. Y lo hizo porque la fiscalía inició una investigación sobre su padre. La segunda razón es que la democracia, incluso en estado de alarma, no se suspende, y que los ciudadanos tienen derecho siempre, siempre, a conocer si su rey evadió dinero negro a paraísos fiscales mientras las familias españolas sufrían los golpes de la crisis de 2008 y en los hospitales y las residencias de mayores se sufría un dramático programa de recortes.
  Si Juan Carlos I estafó a Hacienda, nos estafó a todos, nos engañó a todos, nos privó de recursos básicos, de mascarillas para los hospitales y de becas para los estudiantes. Quienes critican a los ciudadanos que exigen responsabilidades y protestan, cuando ya la justicia está investigando al Borbón, no tienen mentalidad de ciudadanos, sino de siervos que disculpan los pecados de sus señores. O, peor: son señores que quieren que los demás seamos siervos. Ni lo somos, ni lo vamos a ser. Somos ciudadanos españoles que aman y aprecian a sus compatriotas, pero que pueden prescindir de cuatro cosas: de los Borbones, de Torra y de Ayuso. Y de sus voceros.
  Un abrazo muy grande para todos y todas, venceremos.


@CPuenteMadera


Nota importante.- Agradecemos a Albert Monteys y Manel Fontdevila su autorización expresa para poder utilizar su gran imagen en este artículo. Dibujo que fue censurado (junio, 2014) en la época de la abdicación del ciudadano Borbón. Manel y Albert, gracias.

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