domingo, 11 de octubre de 2020

ANA CON “A”



Pues, nada, aquí estamos de nuevo. Nos retiramos a nuestros aposentos hace ya unos meses, pero el mundo parece haber cambiado poco. Ahí sigue el coronavirus haciendo de las suyas. Ahí sigue el rey emérito en los Emiratos, rodeado de lujo y podredumbre. Ahí sigue Díaz Ayuso lloriqueando por las esquinas, como una niña caprichosa. Ahí sigue el energúmeno de Trump anunciando que no aceptará una derrota en las elecciones y llamando a los grupos neonazis a la insurrección. Ahí siguen decenas de temporeros viviendo a la intemperie en nuestra propia ciudad, sin otro auxilio que el de algunas organizaciones solidarias y algunas entidades benéficas… Bueno, de todo ello, y de muchas cosas más, iremos hablando en próximas entregas.

Porque hoy, en el entorno del 12 de octubre, queríamos aprovechar para dar las gracias a todas aquellas personas que, de un modo u otro, se enfrentaron a la voracidad insaciable de los conquistadores y lucharon por la dignidad de los pueblos originarios: desde Gonzalo Guerrero, que combatió a Pedro de Alvarado y murió tatuado como un guerrero maya, hasta la activista hondureña Berta Cáceres, asesinada por su tenaz oposición a la construcción de un mega proyecto hidroeléctrico, pasando por Túpac Amaru, Sandino, el Che y tantas y tantas otras personas y colectivos… Esa es la gente que hoy queremos conmemorar. El resto se lo dejamos a la cabra de la Legión y sus palmeros.

Al respecto, es justo recordar que, aunque la iglesia como institución justificó los abusos de la conquista, una parte importante de quienes se pusieron del lado de los más débiles procedía de sus mismas filas. Como fray Antonio de Montesinos, que ya en 1511 advirtió al mismísimo Diego Colón de que se encontraba “en pecado mortal por la crueldad y tiranía que usáis con estas gentes”. Como fray Bartolomé de las Casas, que unos años después denunció cómo los españoles con “estas ovejas mansas” no hicieron otra cosa que “despedazallas, matallas, angustiallas, afligillas, atormentallas y destruillas (…)”. Había que ser muy valiente para alzar la voz, proclamar la verdad desnuda y enfrentarse a los dueños del mundo, porque siempre lo más fácil es callar y obedecer. Pero su ejemplo sembró, y de aquellas semillas rebeldes nació, unos siglos más tarde, la Teología de la Liberación. Nacieron Ignacio Ellacuría, Óscar Romero, Pedro Casáldáliga, Ernesto Cardenal, Leonardo Boff, María López Vigil… Y nació, en resumen, toda una legión de hombres y mujeres que, como afirmó Salvador Allende, reivindicaba “al Cristo que echó a los mercaderes del templo”. Mientras otros cacareaban desde sus mecedoras, esta iglesia militante bajó al barro de la miseria extrema, comió el pan de los pobres, trabajó codo con codo con los más humildes, participó de proyectos políticos y sociales transformadores y llegó a constituir una amenaza tan severa para el poder establecido, que la lista de sus mártires haría interminable este artículo. Y eso merece un respeto.

En fin, quien nos conoce sabe que nosotros somos más bien “herejes”, y que defendemos una visión materialista de la historia y esas cosas, pero hoy queríamos mostrar nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento a todas esas personas que interpretaron el evangelio como una herramienta para la liberación de la humanidad. Pero no solo porque se aproxime el 12 de octubre, eso nos da igual, sino porque recientemente nos ha dejado Ana Bañón, una cristiana de base a la que admirábamos y queríamos un montón. Ana fue una de las fundadoras de la comunidad El Olivo, y pertenecía a Justicia y Paz. Fue en las listas municipales de Izquierda Unida en 1999. Colaboró con todas las causas justas. Defendió siempre a los más débiles. Junto a Ángel, su esposo, educó a sus siete hijos/as en la bondad y la solidaridad. Vivió de forma cordial y generosa hasta el final. Si existe el cielo, nadie lo merece más que ella. Mientras tanto, su nombre quedará escrito para siempre en nuestros corazones con “a” de amor: amor por la vida, amor por la verdad, amor por la justicia, amor como un profundo compromiso con los demás… Sin duda, las formas de la eternidad son infinitas.


@CPuenteMadera




2 comentarios:

  1. Desde la Comisión Justicia y Paz Albacete gracias Colectivo Puente Madera por el recuerdo y el reconocimiento a Ana y por el respeto mostrado en este articulo.

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