domingo, 3 de febrero de 2019

¿Gobernar sin ideología?


Dice la RAE que ideología es el “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.”. Y dice don Pablo Casado que “desde su partido se ha legislado <sin ideologías>, no como otros”. Y decimos nosotros que solo desde la más casposa y cutre de las ideologías, se puede afirmar semejante sandez. Aunque el pepero José Ramón Bauzá ya dijera hace ya meses afirmara que el PP tenía un vacío ideológico y necesitaba  recuperar “los principios del PP de toda la vida”, esa ideología, efectivamente, la tienen de toda la vida, y muy bien definida, por cierto. Porque una cosa es fomentar en la gente el pensamiento único, o mejor, el no pensamiento, y otra que los dirigentes carezcan de ideología. La tienen todos y todas.
Y Pablo Casado la demuestra, por ejemplo, cuando le dice a esos cazadores que en la ley que van a hacer, van a “recoger todo lo que pidan ellos pidan, sin ideologías”.

Y Page, don Emiliano García, también demuestra la suya cuando anuncia para la región manchega unos canales temáticos de toros, de caza y de pesca… ¡Profunda y transparente ideología, pardiez!

Cuando Rivera se inventa cosas para que parezca que dos mismas ideologías parezcan diferentes, ¡es también ideología!
También la tiene (recuerden que la definición RAE también los incluye) el cardenal de Madrid cuando prohíbe a una parroquia la proyección del recientemente premiado con un Goya, documental “Gaza” por presiones de la comunidad judía. El párroco, también ideológicamente, ha afirmado “no nos han dado grandes motivos: nos han amenazado”. Ay, ay, ay… si es que lo que lo que debía haber hecho no era intentar proyectar Gaza, con G, sino Raza, con R, y fijo el cardenal hubiera corrido presuroso a presentar el acto y hubiera moderado un cinefórum con ágape incluido.
Unas ideologías parecen implantar unas pinzas en la nariz para unirse a pestilentes ideologías cercanas como sea, y otras parecen emanar colonia y provocar sarpullidos por cualquier nimiedad diferente en ideología igualmente cercana.

En Baleares, por ejemplo, en cada una de las elecciones autonómicas, han ido cambiando derechas e izquierdas. Pero ahora, cuando por primera vez parecía que podría repetirse orientación, ya han empezado a salir los sarpullidos en las izquierdas. Por hablar de pequeños detalles y no cosas mucho más gordas. Ideología, sin duda, marca de la casa.
En una ideología, puede primar el dinero sobre las personas, lo propio y lo de los míos a lo comunitario. Al dinero le gustan más unas ideologías que otras. A una ideología le puede parecer estupendo la mentira y/o la burda manipulación. Vale con leer algunas prensas en estos días.

Y finalmente, por contraria, neutra o afín ideología, usted ha llegado al final de este ideologizado texto. Pues eso, gracias.

domingo, 27 de enero de 2019

La conspiración de la empanadilla

Y Errejón puso todo su empeño en reducir el pimiento rojo en diminutas e inofensivas láminas.
  • Por cierto, Manuela,-dijo Íñigo- ¿cómo te parece que llame a mi proyecto político integrador de las fuerzas progresistas, capitaneado por mí mismo e ideado por ti y por mí mismo, negociado con nadie y anunciado por las redes sociales, y cuyo programa político solo yo conozco?
  • Pues… Más Errejón sería lo más cercano a la verdad, pero se nota que es muy personalista… no sé, ya que estamos con la cocina le podrías llamar La Izquierda Deconstruida. O quizá Reducción de la Izquierda.
  • No sé-contestó él-, están bien, pero seguro que harían chistes… deconstruida, destruida… reducción, destrucción… Además, no quiero que aparezca la palabra izquierda, nosotros queremos ser muchos más, progresistas, pero no solo progresistas, los de abajo, ya sabes, eso de izquierda y derecha ya dijimos los de Podemos que suena muy viejo…
  • A ver, vigila el aceite, que algo huele mal aquí-alertó Carmena, que añadió- Vale, eso que dices, y que ya decía Pablo Iglesias, de que lo de izquierda y derecha estaba pasado es verdad. Hay muchos partidos que lo dicen… Podemos, Ciudadanos, Vox, Falange Española, muchos…
  • Ah, Pablo-suspiró Errejón-, ahora que lo mencionas… debe estar fastidiado con que una parte de Podemos lo abandone, como ha hecho Ramón Espinar… a Pablo se le deshace Podemos entre las manos… ya se lo dije, no me hizo caso: “no te juntes con los de Izquierda Unida”.
  • Oye-preguntó Carmena-, ¿y qué dice ese chico, ese, Alberto Garzón?
  • Ah, ese tiene que estar haciendo un curso de masterchef, porque tienen que cocinar un pastel, pero un pastel gordo. Se ha dedicado a hacer desaparecer IU dentro de Podemos, algo que a mí no me gustaba, y ahora no sabe qué hacer. Fíjate, Podemos ha dicho que no presentará candidatura al Ayuntamiento de Madrid, qué grande eres, Carmena- dijo Íñigo dando palmas-, ni IU, ni Podemos, ni Ahora Madrid… solo Más Carmena, Más Madrid.
Los dos empezaron a rellenar la masa de las empanadillas, silbando, canturreando.
  • Más Madrid, Más Madrid, Más Yo, Más Yo,…
  • Oye-preguntó Carmena-, ¿y qué más se cocina por ahí?
  • Pues-dijo Íñigo comenzando a echar las empanadillas al aceite- Llamazares también está cocinando otro pastel no sé muy bien qué es o si es solo contra alguien o si se llama Más Llamazares… es incansable, este hombre. Y lo mejor, lo Más de lo Más, es que creo que en muchas comunidades otros compañeros de Podemos van a seguir mi ejemplo, y que en las municipales y las autonómicas va a haber un montón de candidaturas de Más… Más Paco, Más Juana, Más Loquesea… vamos, que el suflé de Podemos se hunde y que la izquierda se divide. Genial.
  • Oye, Íñigo, retira la sartén, las empanadillas ya están. Ahora toca vendérselas a la gente progre… venderles que nos voten a nosotros dos, a Manuela e Íñigo, a los que hemos roto acuerdos y hemos pasado por encima de organizaciones y de la participación de miles de personas, y que tú y yo, sin acordar nada con nadie, hemos decidido romper la izquierda para ganar las elecciones…
  • Vale-contestó él-, pero si no ganamos, nos vamos, ¿no?





domingo, 20 de enero de 2019

LA REVUELTA DE LOS PRIVILEGIADOS

Siempre habíamos pensado que quienes se rebelaban, por lógica, eran los explotados, los oprimidos… Así había sido desde tiempos de Espartaco y su ejército de esclavos. Pero ahora está ocurriendo justamente lo contrario: los privilegiados (alegremente, sin complejos) se están revolviendo contra los más débiles. Es un fenómeno global, pero que nos afecta de lleno como país.
En nuestro caso, se trata de una revuelta neofranquista que se ensaña con los más indefensos entre los indefensos: las personas fusiladas que permanecen tiradas en cunetas o amontonadas en fosas comunes y sus desdichadísimos familiares. Negar un enterramiento digno al contrincante político e intentar borrar su memoria son posiblemente los gestos de crueldad más despiadados que pueda llevar a cabo un gobernante. Sólo los peores dictadores han sido capaces de cometerlos. Aunque ahora ya sabemos que aquí una de las primeras medidas del tripartito será boicotear la Ley de Memoria Histórica.
Se trata de una revuelta especista, que parte de la idea de que los seres humanos son los dueños de la creación y pueden hacer con la naturaleza y sus criaturas lo que les convenga o les plazca. El propósito de la derecha española de convertir la caza y los toros en santo y seña de la identidad nacional es un buen ejemplo de ello.
Se trata de una revuelta machista emprendida por varones dominantes que ven su posición jerárquica amenazada por las conquistas de la mujer. El enorme éxito de las convocatorias del 8M del año pasado probablemente constituya el desencadenante de esta reacción desesperada y extremadamente violenta. Nunca habríamos imaginado, por ejemplo, que un partido, por muy facha que fuese, pusiese en entredicho las políticas públicas que previenen el maltrato y protegen a las mujeres maltratadas. Y muchos menos habríamos pensado que su discurso iba a seducir a toda la derecha, desde Ciudadanos al PP.
Se trata, también, de una revuelta racista, en la que esta nueva promoción de políticos energúmenos no tiene ningún reparo en despreciar y tratar como subhumanos a los emigrantes, con una mezcla de grosería y desparpajo sólo equiparable a los fascismos de entreguerras. En efecto, la propuesta estrella que nuestros flamantes ultraderechistas han presentado a los populares andaluces consiste en “deportar” (dicho así, sin vaselina) a 52.000 inmigrantes. Ni Hitler en Mi lucha se atrevió a asomar la patita de una manera tan descarada. O sea…
Y se trata, finalmente, de una revuelta profundamente clasista. Ondean la bandera como locos, lloriquean escuchando el himno, se presentan como la reencarnación de don Pelayo…, pero el fin último de toda esta movida, no nos engañemos, no es otro que aumentar y consolidar sus privilegios de clase. Todo el programa económico de la derecha (rebajas fiscales a los más ricos, privatización de los servicios públicos, reducción o supresión de los derechos laborales…) está al servicio de ese objetivo, y tras él subyace un profundo desprecio hacia los sectores sociales más vulnerables. Ahora se le suele llamar “aporofobia”. Y no está mal. Pero quizá sería más adecuado denominarlo “lucha de clases invertida”, porque realmente nos encontramos ante la ofensiva de los explotadores contra los explotados, de los opresores frente a los oprimidos. Si no entendemos que estamos ante una especie de “lucha de clases al revés”, entonces no entenderemos nada, nos dispersaremos entre la hojarasca de la información y perderemos herramientas conceptuales útiles para analizar la realidad y organizar una respuesta eficaz.
Porque la buena noticia es que esto ya ha pasado otras veces. Y no sólo no ha colado, sino que ha provocado procesos de cambio fundamentales. La Revolución Francesa, que trajo la democracia al mundo, comenzó precisamente con la denominada “revuelta de los privilegiados”, es decir, con la negativa de la nobleza y la iglesia a pagar impuestos. También hoy se puede articular una contestación ciudadana (alegre, solidaria y pacífica, eso sí) a esta nueva revuelta de los poderosos. Se puede y se debe. Por las víctimas de la represión franquista, por la conservación de la naturaleza, por las mujeres maltratadas, por los derechos humanos de las personas migrantes, por la clase trabajadora, por “los parias de la tierra”, por las generaciones venideras… Pero para eso hace falta que la izquierda se deje de gilipolleces, con perdón, ya mismo. Porque ya está bien, en serio. ¡Ya está bien!

sábado, 12 de enero de 2019

LECCIONES DE ESPAÑOLIDAD

Con su habitual mezcla de desparpajo e ignorancia, Francisco Núñez, presidente de los peperos castellano-manchegos y alumno aventajado de nuestra querida doña Finiquito, ha defendido la necesidad de incluir “valores de españolidad” (¿?) en el sistema educativo para proporcionarle “un tinte nacional” (¿¿??). Afirma, además, que nuestra región debe liderar dicho proceso de exaltación patriótica.

Pues bien, antes de que este locuaz vendedor de humo (Vox y Ciudadanos mediantes) reintroduzca como manuales escolares la Enciclopedia Álvarez/Núñez y el Catecismo del padre Ripalda, convendría recordarle algunas cosillas. Como que la palabra España deriva de Hispania, nombre de origen probablemente fenicio con el que los romanos denominaron a esta tierra. Los romanos, a su manera, trajeron aquí las ideas de la Grecia antigua. Desde el siglo II se constata la llegada del cristianismo, una herejía nacida en Palestina. Luego llegaron desde la Galia los visigodos, un pueblo originario de Escandinavia. En el 711 fueron derrotados por árabes (de Arabia, claro) y, sobre todo, bereberes procedentes del Rif y el Atlas. Empezó a continuación una nueva época de la que conservamos espléndidas evidencias. La mezquita de Córdoba se construyó en tiempos de una dinastía llegada directamente desde Siria. La Giralda y la Torre del Oro fueron construidas por los almohades, que partieron del norte de África. Poco antes de la caída de Granada, llegaron los gitanos. Les llamaron así porque creyeron que venían de Egipto (egiptanos-gitanos), pero realmente provenían del Punyab (India). Aquí su forma de cantar se mezcló con el sustrato local morisco-sefardí, y el resultado fue una bomba atómico-artística: el flamenco, símbolo máximo de españolidad para cualquier “guiri”. Entretanto, en Toledo, sabios judíos, musulmanes y cristianos traducían amorosa y pacíficamente obras grecolatinas, árabes o indias.

En fin… Llegaron los Reyes Católicos. Por mucho que se empeñen los ultras, no reconquistaron Granada, sino que la conquistaron; y no fundaron España, porque nunca se autodenominaron reyes de España, ni ellos ni sus sucesores durante tres siglos. Esto venía a ser más bien una confederación de estados. El 12 de octubre de 1492 llegó a América Cristóbal Colón, un genovés, al frente de una expedición financiada por Luis de Santángel, un judío converso. Desde el punto de vista cultural, comienza el Siglo de Oro, el único que dura 200 años, jeje. Es la época de La Celestina de Fernando de Rojas (criptojudío), de Luis Vives (converso huido de España), del Lazarillo (seguramente de Alfonso Valdés, erasmista), de San Juan de la Cruz y Santa Teresa (ambos de familia judía conversa y emparentados espiritualmente con el sufismo musulmán), de Cervantes (que lamentó la expulsión de los moriscos en la segunda parte del Quijote), de Góngora (de familia conversa hasta los higadillos), de Quevedo (encarcelado por enfrentarse al poder)… Y en las ciudades florecen el Renacimiento y el Barroco, que llegaron de Italia.

El XVIII es el siglo de la Ilustración, que viene sobre todo de Francia. Con el tiempo y alguna que otra revolución, se convierte en el liberalismo, que toma cuerpo en nuestro país con la Constitución de 1812, en la que por fin se habla de España como nación, aunque las constituciones posteriores aludan frecuentemente a “las Españas”. El liberalismo lo propaga en gran medida la masonería, que quizá se funde en Jerusalén, quizá en Francia o quizá en Escocia. Algo después llegan el marxismo (desde Alemania), el anarquismo (desde Rusia) y los nacionalismos (desde todos los rincones de Europa a casi todos los rincones del estado). Por otro lado, la desigualdad, la explotación, la corrupción y las guerras civiles (ese deporte hispánico tan nuestro) obligan a emigrar a 6.700.000 compatriotas entre 1890 y 1990. Actualmente, cientos de miles de jóvenes españoles andan fuera de nuestras fronteras buscándose la vida. A la vez, cada día llegan a nuestro país personas procedentes de todo el mundo que revitalizan nuestra economía, rejuvenecen nuestra población y nos enriquecen con su cultura.

Y en eso consisten básicamente los valores de la españolidad. Perdonad, queridos/as lectores/as, la matraca de artículo que nos ha salido. Pero conviene recordar el carácter profundamente mestizo y plural de nuestra nación, porque sólo desde la conciencia clara de ese mestizaje y esa pluralidad podemos combatir la visión rancia, plana, unidimensional, nacionalcatólica y pedorra que nos quieren imponer Núñez y sus secuaces naranjitos y verdosos.






domingo, 6 de enero de 2019

CARTA A LOS REYES MAGOS 2019


 
No es la primera vez que en estos casi 16 años de letras semanales, les escribimos una carta a los Reyes Magos a pesar de nuestra republicanía manifiesta. Por si cuela, o para que quien proceda tome nota al menos. Así, por ejemplo, este año hemos elaborado la siguiente:

Queridos Reyes Magos, como hemos sido más buenos que pa qué, nos atrevemos a pedir lo siguiente:

A nuestros reyes, los nuestros, con poca magia ellos (aunque hacen desaparecer cosas, eso sí), una pensión de jubilado con la que vivir al emérito, y un salario digno (cuando se lo gane) al actual. Lo que a cualquier español o española, vamos. Mientras eso llega, que esperemos sea pronto, pues lo justo y ético: que sea la Infanta Elena la reina, y Froilán el heredero. Pero eso, solo hasta que en breve deje de existir dicha institución.

A Salvini, una lección con un crucero por el Mediterráneo, ¡pero en patera!

A la fiscalía, que en vez de ir a por los cómicos y raperos, unas causas en las que actúe con los partidos que ponen vídeos en los que se desea la muerte del presidente del gobierno en su página oficial.

A Casado, una operación de cirugía que le ponga la cara (melena y tableta) de Josemari, para su felicidad completa y vergüenza ajena del resto de los humanos.

A Vox mejor que no les dejéis nada, sobre todo por no haceros correr el peligro, que cuando vean dos asiáticos y un negro … no se sabe. Si al final os la jugáis, un poco de corazón, y un puñadito de neuronas, les irían bien.

A Baltasar Garzón, Almeida y Llamazares, les íbamos a pedir protagonismo y un carguito, pero no hace falta, ya se lo traerá el PSOE.

A los y las independentistas, da igual lo que les traigáis, o los de un lado, o las del otro, o a los del otro, … no les va a gustar.

Al alcalde de Albacete, un soplo de aire fresco, entre otras cosas a ver si se deja de atentar en la ciudad contra el honor patrio de tener un banderón permanentemente flácido.

A Emiliano G. Page, nos gustaría que fuera más socialista que bonista, que prefiriera gobernar con la izquierda que con la derecha… pero hay cosas que ni vosotros podríais, así que traedle el compendio de discursos de Don José Bono en verso y sánscrito, para que al menos pueda innovar un poquito.

A Rivera, que las carreteras se pinten rojigualdas. Claro que cuando vea juntos los carriles de ir y los de volver, lo mismo le da un infarto al parecerle una señera.

A Pedro Sánchez, el CD del capítulo de Barrio Sésamo donde enseñan a diferenciar izquierda de derecha.

A Pablo Iglesias, un poquito de por favor, un poquito de escucha y un poquito de humildad. Es imprescindible que se lo dejéis con un manual de instrucciones, todo es nuevo para él.

A Alberto Garzón, un GPS, para que sepa ponerse en su sitio.

A los gobiernos de España, sea quienes sean y aunque bien lo merezcan, nada de carbón, ¡unas renovables de una puñetera vez!

A quienes leéis a Puente Madera, pues nuestras gracias, y nos dejamos de intermediarios y pedimos que se cumplan directamente vuestros deseos. Y a los Puente Madera, que dentro de dieciséis años tengamos el ánimo y la fuerza de querer continuar otros dieciséis más.

¡Ah, claro! y a los machistas, una mierda.







domingo, 30 de diciembre de 2018

Ana, ¿tú también?

  • No, no, noooooooooooo.
Jose Mari despertó gritando, bañado en sudor, con el palpitante corazón haciendo temblar su tableta abdominal y el bigotillo empapado de babas.
  • ¿Qué pasa, Jose?- preguntó sobresaltada su Ana.- ¿Qué pasa? ¿Es otra vez esa pesadilla de los comunistas rompiendo España y comiéndose a los niños?
Jose Mari la miró con ojos de locura.
  • No, mi botellita, mi Ana, no… esta vez era otra cosa… esta vez eras… tú.
  • ¿Yo?- dijo ella abriendo mucho los ojos.
  • Sí, tú. Ha sido horrible. ¡Qué extraño! He soñado que un tribunal te condenada por haber vendido pisos públicos a unos buitres. Te condenaba como ya han condenado a todos ellos, a todos los que vinieron a la boda de nuestra hija en El Escorial y que se han empeñado en manchar el apellido Aznar.
  • ¿No me digas? Qué tontería de sueño. Menos mal que desde el día de los Santos Inocentes no te dejo ver la tele, ni hablar con los Vox, ni con ese chico nuevo que has puesto en el PP, ni nada de nada. Aislamiento total en este chalet construido en pleno parque natural protegido. Un remanso de paz.
  • Pero Ana, parecía muy real. El juez decía que tú, Ana Botella, como alcaldesa de Madrid, habías dañado deliberadamente las arcas públicas. Condenada, imagínate, qué vergüenza, la primera mujer de un presidente de España y la primera alcaldesa de Madrid condenada. ¿Qué voy a decir yo ahora cuando vaya a los foros de economía y política a impartir mi doctrina sobre cómo la extrema derecha salvará a España y al mundo?
  • Tonterías, eso se te ha ocurrido porque eres muy buena persona, y como es navidad y los socialistas la quieren destruir, te habrás acordado caritativamente de toda esa pobre gentuza a la que le dimos 2.956 viviendas de VPO en alquiler que luego vendimos a fondos buitre por debajo de coste, haciéndole perder dinero al ayuntamiento, para que después esas multinacionales extranjeras les subieran el precio del alquiler hasta ahogarlos… en fin, ya sabes, como tú siempre defiendes, el mercado es el mercado, los poderosos ganan porque son más listos y tienen pocos escrúpulos y nosotros les ayudamos desde el gobierno… y los débiles, con perdón, se joden. Eso es lo que tú dices en tus charlas, ¿no? Y, aún así, les dimos una casa a esa gente miserable que ahora nos ha denunciado.
Aznar la miró con ojos alucinados.
  • No-contestó ella-no te preocupes, la casa no se la dimos en el barrio de Salamanca, que ahí afearían mucho nuestras calles y nuestras tiendas de lujo. Las casas están por ahí, por el fin del mundo, más allá de Vallecas y eso… esa gente nunca va a la Plaza Mayor a tomarse un café con leche… qué pena que se nos fastidiara el negocio de los Juegos Olímpicos de Madrid, que ahí hubiera habido también tajada para nuestros amigos, como con la Fórmula 1 y la visita del Santo Padre a Valencia, amén.
  • Sí, sí, ahora recuerdo-comenzó a susurrar Jose Mari.- Sí, yo era presidente y con la Ley del Suelo inicié la fiebre inmobiliaria que terminó en una tremenda crisis económica, y muchas familias se jodieron, a miles las desahuciaron, algunos se suicidaron, millones se endeudaron y miles de nuestros amigos se hicieron millonarios, cada vez más ricos, como en los grandes países que eran nuestros aliados, Estados Unidos y Gran Bretaña, con los que invadimos Iraq.
  • Eso, eso es, venga, tranquilízate-le dijo Ana secándole el bigotito.
  • Sí-contestó él mirándola a los ojos-pero dime una cosa, entonces, ¿es mentira que un tribunal te haya condenado?
  • ¡Huy, pero qué tonto eres!-replicó ella sonriente.- Pues claro que es mentira, es todo mentira. Lo que sí estoy pensando es que cabe la posibilidad de que, alguna vez, algún juez comunista quiera procesarme y condenarme y multarme con un porrón de millones de euros… y estoy pensando que le digas a Casado que nos rebaje los impuestos a los ricos, para poder pagar la multa, solo por si acaso…
  • Vale-contestó Aznar, cayendo rendido en la cama-, mañana lo llamo y le digo que los rebaje un 25% a las familias con las rentas más altas.
  • Vale-suspiró Aznar, ya medio dormido-y le diré a Abascal que, cuando sea presidente, indulte a todos los invitados de la boda... también a la madre de la novia.
Y, a la séptima barbaridad, Aznar descansó y roncó.


domingo, 23 de diciembre de 2018

¡LA VIRGEN SANTA!



Al que madruga dios le ayuda, se dijo Kichi esa mañana al despertar. ¡Por dios! Estos de la Europa Laica no deben leer la prensa, si lo hicieran, sabrían que Don Pablo dijo que no solo PP, PSOE y Ciudadanos apoyaron razonablemente la medalla a la virgen, sino también nosotros ¡los laicos de programa de Podemos! Y si lo dice Don Pablo, se acabó la discusión: válgame dios y las ánimas benditas del purgatorio, si solo unos locos izquierdosos no apoyaron tan laica medida; iba diciendo Kichi, alcalde de Cádiz, camino a los juzgados. Al llegar entró a la sala y el juez les dio la bienvenida: a la paz de dios (alabado sea contestaron), pasen, pasen ustedes a este templo del laicismo, aconfesionalidad y equidad que es la Justicia española. Y mira, fue oír la palabra templo, y a Kichi se le pusieron ya los pelos como escarpias.
Estamos aquí reunidos, dijo el juez, porque Europa Laica dice, que la entrega de una medalla a la virgen es una vulneración del Reglamento de Honores y del carácter aconfesional que es exigible al simbolismo institucional.
¡Madre del Amor Hermoso! Espetó el abogado de Kichi. ¿Aseguran que la virgen no es persona física ni jurídica? Resulta increíble, ¡Jesús qué cosas! Si esto sigue así, que dios nos coja confesaos, no sé dónde iremos a parar.
Bien, comencemos y vamos a la Madre del Cordero, porque, aunque a veces estos vayan hechos unos Adanes y unos pordioseros, que dios los bendiga porque esto de la medalla les enaltece, lo mismo porque a veces son un poco vivalavirgen. Pero bueno, no es el momento de predicar en el desierto, procedamos con la laicidad que nos caracteriza, y aquí paz y después gloria.
El abogado de Europa Laica no daba crédito a lo que oía, y cuando intentaba exponer lo que parecía tan obvio, le volvían a caer encima: ¡dios los cría y ellos se juntan!¡Por los clavos de cristo! ¿qué no hay imparcialidad con las cosas de la Iglesia? Juro que pienso hacerle pasar las de Caín como no decline en su actitud, y otrosí afirmo que me quedaré como dios si logro que ese atajo de laicos salgan de aquí llorando como Magdalenas. Pero bueno, como tengo más paciencia que el santo Job continuaré. Señor Kichi ¿algún testigo? ¡Por supuesto señor juez! exclamó Kichi: ¡a dios pongo por testigo! Y la sala tomó una iluminación especial (un conserje del opus dei se encargaba de los efectos especiales) y la gente exclamaba ¡ay la hostia! pero siempre en el contexto del respeto y la admiración devota. La asistencia, seguidora de Kichi, exaltada, gritaba: diga que sí, señor juez, que tiene usted más razón que un santo.
Y el juez volvía a la carga: ave maría purísima, ¿alguien osa dudar que fue la virgen quien obró varios milagros como el acabar con la peste, la fiebre amarilla y minimizó el maremoto que asolaron la ciudad en siglos pasados? Como dios pintó a Perico que mi laica neutralidad barrerá a ese puñado de agnósticos y enviados del demonio en un santiamén.
Y así, golpeando con su mazo el juez gritó: A dios rogando y con el mazo sentenciando, y se les va a quitar las ganas de dudar a estos listillos y listillas, nada de a dios gracias, ni de que dios aprieta pero no ahoga, ni de que dios proveerá, ni de por la gracia de dios, ni de que dios te lo pague; ¡6000 eurazos de costas! y vamos espabilando.
Y, además, para que se vea que en esta tan aconfesional Justicia española no guardamos rencor, dios mediante nos vamos al bar, que paga Europa Laica, y echamos unos vinos. ¿Fruto de la vid y del trabajo del hombre? Se apresuró a preguntar Kichi. Pues claro, ¡hombre de dios!, que además también de paso celebramos lo de las armas a los saudíes.