sábado, 31 de diciembre de 2022

ADIÓS 2022, BIENVENIDO 2023


Se acaba el año, se nos va ya 2022, un año que si echamos la vista atrás, parece haber tenido más de 365 días.

Comenzamos el año celebrando la victoria de Boric en Chile, por fin volvían a abrirse las grandes alamedas y por ellas siguen caminando; mientras tanto la vieja Europa parecía revolverse bajo el manto de la OTAN o mejor, bajo el mando de EE.UU., vimos cómo estallaba una guerra en Europa, según algunos la primera desde el fin de la segunda guerra mundial, seguramente se perdieron las clases de historia donde se explicó la guerra de Yugoslavia, olvidándose además, de que esta guerra lleva 7 años en marcha.

Todavía no nos habíamos recuperado de la crisis del covid cuando nos vimos envueltos en el envío de miles de millones en armas a esa guerra, en la que aparentemente no nos jugamos nada, pero que está provocando la mayor inflación de los últimos años, subidas de precios que hacen que muchas familias no puedan afrontar la cesta de la compra y mucho menos pagar la calefacción o la gasolina que se han convertido en un arma más de guerra.

Se nos va el año más caluroso en España (desde que existen registros claro), tuvimos que aprender a sobrevivir en un verano en el que pasamos de una ola de calor a otra, pero obviamente en nada de esto tiene la culpa el cambio climático, porque el cambio climático son los padres.

Se termina el año en que un día nos despertamos y supimos que, a pesar de las resoluciones internacionales, Sánchez había decidido que el Sáhara era marroquí. ¿Favores qué pagar, miedo al espionaje? Nos da igual, seguiremos reclamando la libre determinación del pueblo saharaui.

Se acaba el año en el que el poder judicial se interpuso en el camino del poder legislativo, fíjense, nosotros que pensábamos que el pueblo era soberano y que gobernaba a través de sus representantes en el congreso. Pues parece que no, que son los jueces (con mandatos caducados) quienes deciden sobre qué se legisla o sobre qué no… mal precedente se sienta con esto… Como diría cierto sabio, “Tiempos oscuros y difíciles nos aguardan. Pronto deberemos elegir entre lo que es correcto y lo que es fácil”.

Se acaba el año en el que parecía que EE.UU. iba a la quiebra en enero y que en diciembre volvía a ser el amo y señor del mundo, con el beneplácito de China que espera paciente a estar preparada para tomar su lugar. Se acaba el año en el que la Unión Europea demostró que no es capaz de tomar sus propias decisiones, o mejor dicho, que toma las decisiones a conveniencia del Tío Sam, aunque eso sea ir en contra de sus propios intereses y sobre todo en detrimento de la vida de los ciudadanos.

Se acaba el año en el que murió la reina de Inglaterra (una pena que nombrasen sucesor, podría ser el año en que Inglaterra se convirtiera en República y con lo que nos gusta imitar a los ingleses igual hasta teníamos suerte…), pero nos importan más las 48 mujeres que han sido asesinadas este año, 11 de ellas en los últimos días.

Debería haber sido el año, o la legislatura, en la que las políticas feministas y de izquierdas ayudarán de forma real a acabar con este virus que nos está matando, que va matando a cuenta gotas a mujeres, por ser eso, mujeres. No queremos decir con esto que el ministerio de igualdad no haga nada, por supuesto que no, solo, que quizá esperábamos más políticas activas que ayuden a acabar con la violencia de género que sufren las mujeres en este país, aunque algunos se empeñen en negarlo.

Se va todo eso y llega un año nuevo, con otros 365 días que queremos creer llegan llenos de esperanza, de nuevos comienzos, de nuevas oportunidades, de hacer todo aquello que se quedó en el tintero. Llega 2023 y esperamos que sea el año en el que por fin tengamos una presidenta del gobierno gracias a la unión de todas las izquierdas, el año en que las asesinadas pasen a ser 0, el año en que la igualdad social sea una realidad, donde el pleno empleo sea la hoja de ruta, donde se recupere la lucha de clases y por qué no, donde podamos volver a celebrar que España es una República.

¡Feliz y combativo año a todas y todos!


@CPuenteMadera



domingo, 11 de diciembre de 2022

A VUELTAS CON LA CONSTITUCIÓN


Van ya 44 años de Constitución y algunos y algunas aún siguen llegando ¡al fin! a ella. Les cuesta, y mucho, pero cuando lo hacen, llegan con la fe del converso, como si la hubiesen escrito ellos y ellas y dicen defenderla a capa y espada. Mira que en los 20 años que va a cumplir este Colectivo hemos escrito ya unas cuantas veces sobre ella y podríamos decir que casi cualquiera de los artículos valdría para ser publicado hoy: el inmovilismo que hay en torno a la Carta Magna es de tal calibre que da para eso. Recordamos siempre aquellos tiempos en que salían coches de las sedes, compartidos incluso a veces por miembros de UCD, PSOE o PCE para ir a explicar al último rincón las bondades del nuevo marco legislativo. Era cosa de todos y todas, se tenía claro. Bueno, casi de todos y todas, porque poca gente de AP (el PP de entonces) se podía ver empujando, y sí mucha poniendo palos en las ruedas. Por ello ahora resulta simplemente “simpático”, por decir algo, escuchar a ciertos políticos hablar como si la hubieran parido y tratar de impedir que se le toque una coma. Normal, llegan 44 años tarde y para ellos debe ser lo más moderno de lo moderno. Hablamos del PP, porque Vox, tiene una política preconstitucional y debería lavarse la boca con jabón antes y después de mentarla.

Y es que aquella Constitución, con la que se hicieron grandes concesiones por unos lados y otros (por unos más que por otros) para que al final fuese una base sobre la que legislar, a la que unos y otros les hubiera gustado diferente en algunas cuestiones, pero que venía siendo útil, aquella Constitución, decimos, recoge las maneras de ser actualizada. Esos mecanismos han sido usados en dos ocasiones: una para cumplir con la posibilidad del sufragio de extranjeros en elecciones municipales según Tratado de Maastrchit y otra, realizada de modo unilateral por PSOE y PP, que rompieron así el llamado proceso constitucional, para “garantizar estabilidad presupuestaria” que, en el fondo y especialmente en la forma fue duramente criticada en la calle y por todas las fuerzas políticas al margen.

La cosa es que la constitución es anticonstitucional. Permítasenos el juego de palabras para explicar que, aunque se dice que todos somos iguales, luego se desdice y explica que no, que un español, rey nacido en Roma, o una reina de Psyjikó y su familia, no lo son, como tampoco los políticos y magistrados. Tampoco es igual ser varón que mujer. Se permite al Senado un papel de cementerio de elefantes para pago de servicios y hay cuestiones que, dada la voracidad de las multinacionales, deberían ser aún más consagradas y blindadas: la atención a la dependencia, la sanidad pública y las pensiones.

Hoy por hoy, el mayor favor que se le puede hacer a la Constitución es exprimir lo que de bueno tiene: la igualdad, el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda… y por supuesto, activar sus mecanismos de cambio.

@CPuenteMadera

viernes, 25 de noviembre de 2022

CARTA A BELARRA, GARZÓN, ERREJÓN Y DÍAZ

 

Estimadas lideresas, estimados líderes:

Las personas abajo firmantes estamos muy preocupadas. y nos consta que no somos las únicas. Las desigualdades avanzan, la riqueza se polariza, la crisis climática se agrava, el machismo rebrota, los delitos de odio contra la población LGTBIQ+ aumentan, los migrantes son tratados como animales en las infames vallas que nos separan de la pobreza, la extrema derecha gana posiciones en toda Europa, el PP se consolida a pesar de la mediocridad del inefable Núñez Feijoo, el PSOE (como buen partido sistémico) da una de cal y otra de arena… Y, mientras tanto, ¿qué encontramos en el espacio sociopolítico que encabezáis? ¿Unidad? ¿Diálogo? ¿Generosidad? ¿Altura de miras?

Ya nos gustaría, desde luego. Pero lo que vemos no es precisamente eso. Por el contrario, asistimos a una espiral de tribalismo al más puro estilo “vida de Brian”. Las redes arden de testosterona partidista. Ante las próximas citas electorales, las distintas formaciones sacan músculo y marcan territorio como si ellas solitas pudiesen asaltar los cielos, cuando todo el mundo sabe que el espectáculo de la división solo conduce al desastre. Porque nadie puede solo. Podemos no puede solo. Movilizó a mucha gente hace unos años, pero luego, cuando convirtió los círculos en estructuras piramidales, la desmovilizó. Izquierda Unida estatal lleva varios años desaparecida en combate, de modo que solo los más viejos se acuerdan de ella. Más País no tiene presencia más allá de Madrid. Equo se hizo el harakiri él solito. Y Sumar es todavía una entelequia. De modo que no hagáis cuentas, estimados líderes, estimadas lideresas: presentándoos por separado, igual aseguráis unos cuantos sillones, tampoco muchos, y una miaja presupuesto para prolongar la vida de vuestras organizaciones, pero nada más. Nada más. El batacazo puede ser histórico. E irreversible.

Por ello, las personas abajo firmantes, dando voz humildemente a tanta y tanta gente que está hasta las narices (por decirlo finamente) de enfrentamientos cainitas, os exigimos:

  1. Que os reunáis ya mismo para consensuar una fórmula válida de confluencia, respetuosa, inclusiva, plural y solidaria, y que no os levantéis de la mesa hasta haber alcanzado un acuerdo.

  2. Que instéis a vuestras militancias y a vuestras personalidades a cesar inmediatamente las hostilidades verbales en redes, universidades o demás eventos.

  3. Que suministréis a vuestras organizaciones territoriales las indicaciones oportunas para que en las próximas elecciones municipales y autonómicas haya una sola papeleta de la izquierda transformadora, del cambio, de los de abajo, o de como puñetas se quiera denominar a vuestro/nuestro sector ideológico.

  4. Que establezcáis cauces de participación colectiva, momentos de encuentro, actividades conjuntas, de modo que vuestras respectivas afiliaciones (o inscritos, o como os apetezca llamarlos) se conozcan, compartan y trabajen juntas para generar unidad más allá de las listas electorales. Y sí, ya sabemos, probablemente algunos puristas no estarán de acuerdo, se rasgarán las vestiduras y lo mismo se piran. Pero no importa. Si algo sobra en este mundo es hombres puros (y mujeres puras, claro). En serio, son muy aburridos, se dedican a pegar la chapa y siempre acaban reventando los procesos por todas las costuras.

  5. Que penséis en grande. Que miréis al horizonte. Más allá de vuestros respectivos ecosistemas hay mucha vida. Más allá de Podemos, IU, Más País… hay muchas otras organizaciones sociopolíticas, ecologistas, feministas, sindicales, etc. que trabajan en la misma línea que vosotros y vosotras. Y, sobre todo, hay mucha gente independiente, no afiliada a nada, que está observando desde fuera pero podría estar participando desde dentro. Pero para eso hace falta una cosa: ajustar el discurso a los hechos. No teorizar sobre la democracia: hacer democracia. No dar discursos hablando de horizontalidad: practicar la horizontalidad. No llenarnos la boca de fraternidad: ejercer la fraternidad con los compañeros y las compañeras, respetando las diferencias, flexibilizando las posiciones y adoptando el amor (sí, el amor, ¿qué pasa?) a los demás como principal arma de combate. Lo contrario, decir cosas bonitas y hacer lo de siempre, termina convirtiéndose en un engañabobos y solo sirve para quemar los últimos cartuchos de ilusión que nos quedan.

Queridas lideresas, queridos líderes, recibid un cordial saludo.

Os queremos mucho. Pero os queremos juntas. Os queremos sumando.

No será que no os lo hemos dicho.

 

@CPuenteMadera

 

domingo, 13 de noviembre de 2022

PATALETA INFANTOFASCISTA


Hace unos pocos días, el alcalde de Madrid alabó al general franquista Millán Astray durante la inauguración de un monumento a la Legión.

La recién estrenada Ley de Memoria Democrática recoge, como actos contrarios a la memoria democrática, todos aquellos hechos que supongan la exaltación de la sublevación militar, de la guerra o de la Dictadura, de sus dirigentes y de quienes colaboraron con la represión. Tras la denuncia pública y la evidente trasgresión de la Ley, Almeida ahora niega la mayor y recula, alegando que solo hizo mención a una calle con el nombre de un señor que, según él, solo fundó la Legión. Queremos pensar que es ignorancia, que no hubo intención de engañar a los ciudadanos tomándolos por tontos cuando se olvida de que, además de fundar la Legión, ese señor defendía las tesis de Mussolini y Hitler y dirigía la oficina de prensa y propaganda de Franco durante la guerra y los primeros años de la Dictadura. Algunos historiadores incluso indican que fue imprescindible a la hora de “deshumanizar al enemigo”, es decir, que constituyó una pieza clave a la hora de justificar las matanzas del bando sublevado contra el pueblo y el ejército republicanos.

Ahora el Gobierno estudia si hay delito en las palabras del señor alcalde de Madrid. Seguramente el poder judicial, independientemente de la decisión del gobierno, termine dándole la razón: total, ya sabemos de qué pie cojean demasiados jueces. Pero esta no es la primera vez que dicho alcalde se salta la Ley de Memoria Histórica. Apenas había llegado al poder cuando retiró las placas de la Almudena en homenaje a los madrileños fusilados durante y después de la guerra. De nuevo, queremos pensar que es víctima de su propia ignorancia, y no de ninguna malicia, cuando se salta las leyes que parecen no gustarle al más puro estilo derecha fascista.

Es cuanto menos curioso que unas leyes sean casi sagradas y se cumplan de forma escrupulosa, mientras otras sean transgredidas una y otra vez, alegando tonterías que vienen a resumirse en una pataleta infantofascista en plan “a mí esto no me gusta y me lo cargo”.

Lo que no podemos obviar es que la aplicación de las leyes de Memoria Histórica y Memoria Democrática suscita un debate que no se plantea en otras leyes, ordenanzas o normas, incluso de rango inferior. Por ejemplo, si atravesamos con nuestro coche la calle Rosario de Albacete, peatonalizada hace 2 años, nos sancionarán y pagaremos sin rechistar. Sin embargo, a día de hoy, el escudo inconstitucional que preside la fachada principal del edificio que alberga al órgano supremo de la justicia en Castilla-La Mancha sigue incumpliendo la legalidad vigente, la Ley de Memoria Democrática, sin que por ello sea sancionado el Ministerio de Justicia, que es de quien depende este edificio. ¿Hasta cuándo? ¿Y hasta cuándo, por otra parte, nuestro Ayuntamiento va a homenajear a personalidades franquistas manteniendo sus nombres en el callejero?

La amnesia democrática sigue aquí.


@CPuenteMadera



lunes, 31 de octubre de 2022

GANÓ LULA, GANÓ LA ESPERANZA


El pasado 2 de octubre, se celebraron entre otras las Elecciones Presidenciales, al Congreso y al Senado en Brasil. No pintaron bien para Lula que no obtuvo el porcentaje suficiente como para ser declarado Presidente y ha habido que recurrir al llamado balotaje, en el que ya las elecciones solo tienen dos candidatos. Pero lo peor sería que el partido de Bolsonaro, tendrá mayoría en el Congreso con 96 escaños. La Cámara baja tiene 513 actas, pero Lula tendría que hablar con decenas de partidos con representación, la mayoría de la derecha. Alguna alegría hubo: fueron elegidas dos indígenas y las primeras diputadas trans; si bien, el Parlamento y Senado quedan lejos de ser representativos del país, pues son muy mayoritariamente masculino y blanco (y muy conservador).

Llegó la segunda vuelta y había que elegir entre Lula o Bolsonaro. Era la elección entre la esperanza de un Brasil con mayor justicia social o continuar con el fascismo que sirve a los poderosos, a los que fomentan que en la mayor potencia económica de toda Latinoamérica todavía haya zonas con hambre, y que, en lo más profundo de sus extensísimas selvas, aún haya trabajadores y trabajadoras en condición de esclavitud, sí de esclavitud, como suena.

A Lula Brasil le debía una y grande. Había sido apartado del poder que ganó democráticamente por un tribunal cuyos miembros estaban todos imputados. Pasó 580 días (más de un año y medio) en la cárcel, enviado por dicho tribunal y por un juez que luego ha sido declarado parcial e incompetente, anulándose la condena. ¿Se tomó alguna medida con dicho juez? Sí, Bolsonaro lo nombró ministro como premio a los servicios prestados.

Lo verdaderamente triste de este mundo que estamos viviendo es que estas cosas no escandalizan, no hacen que mucha gente se plantee absolutamente nada y que Bolsonaro haya sacado un porcentaje muy elevado de votos.

Si en la primavera de 2018, cuando un Lula de 72 años empezaba a cumplir su injusta condena de 12 años nos hubieran dicho que ganaría un tercer mandato, nadie lo habríamos creído.

Las encuestas (Julio Anguita solía decir que las encuestas son siempre parte del arsenal propagandísticos de los grandes partidos) daban ya para las elecciones del 2 de octubre una mayoría a Lula, pero lo cierto es que para estos partidos fascistas siempre suele haber un voto oculto, provocado por la vergüenza que a mucha gente provoca reconocer que votarán a este tipo de gente.

Para que nos hagamos una idea de cómo estaba el patio: el día anterior de las elecciones, una diputada de Bolsonaro persiguió a punta de pistola a un periodista negro.

En fin, no lo va a tener fácil, pero Lula supone el regreso de la esperanza, de la luz. Ganó el modelo presidencial más generoso y solidario. Y José Mujica ya avisa: “A Lula lo van a criticar por poco radical desde la izquierda. Y de la derecha lo van a criticar por populista". Ojalá y en su país y resto del mundo, hagamos la justicia que se merece y tenga nuestro apoyo. Ahora, le toca remangarse y seguir luchando, entre otras muchas cosas por aquel sueño que transmitió cuando llegó por primera vez a la presidencia: Dar de comer a unos 40 millones de brasileños, un porcentaje elevadísimo de la población que está hambrienta o desnutrida, conseguir que no haya un solo brasileño sin desayunar, sin comer y sin cenar… Cuando todos coman, habré cumplido mi misión en la vida, dijo.



@CPuenteMadera




sábado, 15 de octubre de 2022

REDUCIR EL GASTO MILITAR, PREPARAR LA PAZ

 

Esto no para. La guerra de Ucrania sigue. Putin amenaza con su arsenal nuclear. Un Borrell desmelenado promete la aniquilación del ejército ruso. Y la Unión Europea, incluyendo España, se embarca en una carrera armamentística que, aquí entre nosotros, ¡recuerda tanto a la “paz armada” previa a la I Guerra Mundial!

Ante tal paroxismo belicista, parece legítimo plantear en voz alta una serie de preguntas: ¿por qué nuestros gobiernos envían tanques, misiles y munición al pueblo ucraniano y no a los palestinos y saharauis, que también se encuentran en régimen de ocupación? ¿Por qué a la OTAN le preocupa el autoritarismo ruso y no el de Hungría, Polonia, Turquía o ahora Italia, que se encuentran dentro de sus fronteras? ¿Es realmente necesario aumentar el presupuesto militar para hacer frente al expansionismo ruso? ¿Quién está haciendo negocio con esta guerra? Porque, como ya advirtió Unamuno en 1898, la guerra siempre es una oportunidad para que gentes sin escrúpulos hagan negocio.

Hagamos cuentas. Según el prestigioso Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, solo el presupuesto militar de EEUU en 2021 (801.000 millones de dólares) multiplica por más de doce el de Rusia (65.900 millones de dólares). A ello habría que añadir los presupuestos de otros países de la OTAN como el Reino Unido (68.400), Alemania (56.000), Francia (40.900)... De manera que, en términos borrellianos, ¿cuántas veces podemos aniquilar a los rusos ya mismo y sin pestañear? ¿Quince veces? ¿Veinte? ¿Cuántas veces hace falta borrarlos del mapa? En serio, las cuentas no nos salen. No terminamos de entender la necesidad de derrochar más pasta en instrumentos para la muerte.

Entre otras cosas, porque necesitamos urgentemente esos recursos para conservar y fomentar la vida. Según la mencionada institución sueca, este año el gasto militar mundial va a superar por primera vez los 2 billones de dólares (así, con “b” de burro, o de bestia), es decir, 7,5 veces más de lo que la FAO considera necesario para erradicar el hambre del planeta (267.000 millones de dólares anuales durante 15 años). Dicho de otro modo, con una reducción del presupuesto militar de en torno a un 13% la humanidad podría evitar, por ejemplo, que cada cinco segundos muera un niño o niña por desnutrición o enfermedades fácilmente prevenibles o curables. Y no queremos ser utópicos. No queremos ni soñar con la desaparición de las armas y los ejércitos; de verdad, no somos tan ingenuos: ¡aún nos quedarían 1.733.000.000.000 dólares para seguir jugando a matarnos y llenar los bolsillos de las industrias de la guerra!

En relación con España, el proceso está siendo muy similar. A fin de cuentas, no dejamos de ser una colonia de EEUU. Según el Centro Delás de Estudios por la Paz (cuenta Danilo Albin en el diario Público, 11-10-2022), nuestro gobierno va a gastar el año que viene en Defensa 27.163 millones de euros, es decir, 75,7 millones de euros diarios; es decir, más que nunca. Con diferencia. Con mucha diferencia. Y nuevamente nos preguntamos: ¿realmente es esa nuestra prioridad? En un país con un 27,8% de la población residente en riesgo de pobreza o exclusión social (Encuesta Condiciones de Vida 2021 del INE), con interminables listas de espera en atención primaria, con los hospitales medio desbordados, con las aulas saturadas, con miles de ancianos esperando ayudas de dependencia, con infinidad de personas necesitadas de apoyo psicológico, con los pueblos vaciándose, con los montes ardiendo en verano por falta de cuidados, con un patrimonio histórico-artístico gigantesco que deberíamos restaurar o rehabilitar ya mismo para no perderlo para siempre…, ¿de verdad que lo que nos urge es disparar (nunca mejor dicho) el presupuesto militar?

Llamadnos blandengues, pero este humilde colectivo piensa que no. La máxima aquella de “si vis pacem, para bellum” (si quieres la paz, prepara la guerra) es más falsa que el beso de Judas. Si preparamos paella para comer, para comer tendremos paella. Si preparamos concienzuda y meticulosamente la guerra, acabaremos teniendo guerra, como tantas otras veces ha ocurrido a lo largo de la historia con la aplicación de esa doctrina. No, queridos lectores, queridas lectoras, debemos preparar la paz. Ya mismo. Sin demora, Por nosotros, pero sobre todo por los que vienen detrás. Como escribió Blas de Otero: “Paz. Para el hombre. Paz. Para el aire. Madre. Paz.”

 

@CPuenteMadera


domingo, 2 de octubre de 2022

#ERROR404: izquierdanotfound


Imagen de Jaume Perich ("El Perich")

Octubre 1922, el fascismo gobierna en Italia, Octubre 2022, 100 años, una guerra mundial, un holocausto, una constitución democrática y cientos de derechos sociales alcanzados después, vuelve a gobernar el fascismo en Italia.

De nuevo la ultraderecha coge fuerza en Europa y va calando en la sociedad con la ayuda y el beneplácito de los poderes fácticos, de una prensa que lleva años blanqueando ideologías y partidos que de hecho defienden ideas contrarias a los derechos humanos.

Otra vez el caballo negro del fascismo comienza desde Italia a recorrer Europa y nadie se libra de su sombra. Parece como si, una vez desaparecida la generación de quienes lucharon contra ellos y alcanzaron las libertades y derechos básicos, nos hubiéramos olvidado de cuánto costó alcanzarlos y qué significaría perderlos. Como si los hijos de estos estuviesen condenados a ver a sus propios hijos cometer los viejos errores destruyendo todo aquello que construyeron.

Como la historia y las crisis capitalistas, ¿serán las ideologías de extrema derecha algo cíclico? O ¿será el resurgimiento de los neofascismos la consecuencia de que la izquierda no haya sabido dar respuesta a los problemas y las necesidades de una generación crecida entre crisis, desesperada, cada vez más cabreada y decepcionada?

Los resultados de las elecciones italianas deberían ser una llamada de atención, algo no se está haciendo bien, la izquierda tiene que despertar, y ya llega tarde. No está sabiendo llegar a la clase trabajadora, no está sabiendo escuchar y responder a esa generación cabreada, se está olvidando que al fascismo no se le discute, se le combate.

Parémonos a observar la historia, aprendamos de ella, dejemos discusiones dialécticas a un lado, bajémonos de los púlpitos, volvamos a nuestro lugar natural: la calle, la gente. Escuchemos, construyamos, demos respuesta a las necesidades de la clase trabajadora desde la igualdad, pero rápido, el tiempo se agota y el fantasma del fascismo acecha, reforcemos la izquierda, reencontremos la izquierda de verdad, la que sabe dar respuesta a la gente, nos va a hacer falta.


@CPuenteMadera