domingo, 26 de noviembre de 2017

MANUAL DE PATRIOTISMO PARA PATRIOTEROS

No hace falta decir, pues salta a la vista se mire por donde se mire, que últimamente venimos padeciendo una severa inflación de patriotismo que no se producía desde el “glorioso” (por los cojones) Alzamiento. Pues bien, antes de que las banderas, banderines y banderolas de los balcones sean sustituidos por los papánoeles cocacolos anunciadores del consumismo navideño, nos gustaría ofrecer una serie de sencillas y humildes recomendaciones a los nacionalistas nacionales:
  1. Si de verdad amáis tanto la patria, teniendo en cuenta que esta palabra literalmente alude a la tierra en que vivieron y murieron nuestros padres (y madres), deberíais reclamar inmediatamente la exhumación de los más de 100.000 compatriotas que desde la guerra permanecen en zanjas y cunetas como si fueran alimañas. España no puede, no debe seguir siendo una fosa común durante más tiempo.
  2. Si de verdad amáis tanto la patria, no consintáis que ninguna potencia extranjera mantenga bases en suelo nacional. Os esperamos en las manifestaciones para gritar “¡OTAN no, bases fuera!”. España no puede ser el patio trasero de ningún otro país.
  3. Si de verdad amáis tanto la patria, recordad, y recordad a quienes os rodean, que se sostiene mediante impuestos, y que cualquier elusión o evasión fiscal es un acto de traición. Recordadlo también cuando vayáis a votar por si tenéis la tentación de hacerlo por algún partido que haya decretado alguna amnistía fiscal para beneficiar a los evasores. España no está en un banco suizo, o en una sociedad de las Bahamas, o en la caja de seguridad del banco de la esquina.
  4. Si de verdad amáis tanto la patria, no aceptéis que una llamada telefónica emitida desde Alemania imponga a nuestros gobiernos reformas clandestinas de la constitución que antepongan el pago de la deuda al pago de las pensiones de nuestros mayores. Es decir, oponeos con todas vuestras fuerzas a los partidos que apoyaron o apoyan la reforma del artículo 135. España no puede sacrificar a su población más vulnerable en el altar del capitalismo más salvaje.
  5. Si de verdad amáis tanto la patria, no debéis votar a partidos corruptos que han financiado sus campañas con sobornos y han esquilmado los recursos públicos con su rapacidad. España no puede ser el botín de nadie.
  6. Si de verdad amáis tanto la patria, defended con uñas y dientes lo público; es decir, lo del pueblo; o sea, lo que es de la nación, de toda la nación, no de unos pocos privilegiados. Dicho de otro modo, oponeos a todas las privatizaciones, externalizaciones, conciertos y demás artimañas usadas por los denominados “partidos del régimen” para vender los servicios públicos al mejor (o peor) postor. España es lo que tenemos en común, no lo que disfrutamos en privado.
  7. Si de verdad amáis tanto la patria, deberíais considerar que sólo la libre aceptación del contrato social que somos como país garantiza una unión real y duradera. El artículo 155 garantiza la unidad jurídica del estado pero provoca su ruptura desde el punto de vista emocional y político. No estamos más unidos los catalanes y el resto de españoles desde que se aplicó. España no puede ser un “trágala”.
  8. Si de verdad amáis tanto la patria, no podéis tolerar que la jefatura del estado dependa de las leyes de Mendel, en vez de la voluntad popular. Os esperamos en las manifestaciones del 14 de abril. España no puede ser el coto de ninguna dinastía.
  9. Si de verdad amáis tanto la patria, no le pongáis límites, no cerréis las ventanas, no levantéis murallas, no sembréis nuestras fronteras de concertinas. Somos porque los demás son. El mundo es un tejido y nosotros formamos parte de él. Nos necesitan y los necesitamos. España no puede ser un castillo, ni una jaula.
  10. Si de verdad amáis tanto la patria, y no queréis pecar de patrioteros, en fin, haced lo que queráis, pero os sugerimos que no la manoseéis tanto, no la sobéis, no la utilicéis de forma oportunista, ni para agredir a los que no comulgan con vuestras doctrinas. España no es ninguna “falsa moneda”, ni tampoco un arma arrojadiza.
Y ya.







domingo, 19 de noviembre de 2017

Polariza, que algo queda



Malos tiempos para la razón. Malos tiempos para el razonar. Malos tiempos para que, intentando dar argumentos, se ocupen unos segundos o unas líneas más de lo que lleva extender una bandera en un balcón, soltar un improperio o compartir un meme.
Que Rajoy se ha convertido en una máquina de fabricar independentistas, ya nadie lo duda. Viene de lejos y ahora se ha puesto el modo turbo. Que los independentistas son factorías de derechización, tampoco parece ofrecer discusión.

El PP viene (viene, sigue y va) de una corrupción insufrible y escandalosa; y en el independentismo, hubo quienes hasta tuvieron que cambiar el nombre, porque el clásico atufaba a robo y desvergüenza.


¿Por qué no retroalimentarse los unos a los otros? Además, de no subir unos, lo harán los cercanos, que siempre harán de palmeros. Ciudadanos ha encontrado el chollo de lo que le va cayendo. Los Hernandos, Maíllos, Aguirres y Albioles, dejan taponado el escape de votos hacia la extrema derecha. En Cataluña, la CUP le pide a Mas que designe con su dedo y proclame quién será el líder que guiará la trascendental misión para la que han venido al mundo, y la gente de ERC, se sienta bajo el árbol mientras otros mueven las ramas. Mucho ruido, pocas palabras; mucha bandera y pocos argumentos. ¡Todos ganan!

Los diarios, las televisiones, las radios, internet y los memes (obsérvese que lo colocamos ya como parte de un todo que es la transmisión de la información que crea opinión), estaban llamados a estar colapsados por el caso Lezo, las declaraciones de Francisco Correa, la evolución del caso Gürtel, la Púnica, el 3%, los Pujol… Pero no, todo eso ha quedado tapado, ha pasado a un segundo plano. Colguemos y saquemos aquellas banderas que permanecieron bien guardadas (o pendientes de fabricar en China) cuando las empresas se derrumbaban, los puestos de trabajo se perdían a miles diariamente, cuando mucha gente perdía sus casas, cuando se pasan los inviernos sin calefacción, cuando Educación y Sanidad pública se desvanecían, cuando entre todos volvíamos a hacer ricos a los banqueros, etc. etc.


Lo sabemos, volver a hablar del tema… ¿es hacerles el juego? Les era obvio: planteado el asunto, resulta ineludible no abordarlo ni meterse de lleno en él (aquí estamos, una vez más, y van…). Resumiendo, que la maniobra es redonda:  se tapa la porquería que les inunda y se atraen los votos a los polos.  Ahora queda empezar a restregar cómo quien no se polariza, pierde respaldo social. Lo de siempre, vamos. Pero, en fin, volvemos a hacernos la promesa. Queden (en principio) tranquilos y tranquilas, que en lo que nos toca, en lo sucesivo intentaremos seguir ahondando en cómo Albacete se convirtió en potencia mundial gracias a la pesca y el comercio del salmón.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Niños yunteros


Nuestro mundo es hijo de la esperanza y del sufrimiento, de la lucha y el esfuerzo y la inteligencia, pero también de la explotación y la crueldad. Entre las crueldades que nos parecen más indignas sobresalen casi siempre aquellas que padecen los niños.
Niños y niñas de occidente y del resto del mundo levantaron sobre sus débiles hombros el mundo que nació en Europa durante la Revolución Industrial y que, con la fuerza del fusil, se extendió al resto del planeta gracias al colonialismo y el imperialismo capitalista.
En la Europa de 1842, la del esplendor de la burguesía, la niña Sara Gooder, de ocho años, trabajaba catorce horas en las minas inglesas. Un tercio de los obreros ingleses, como media, eran niños y niñas.
En España, la primera legislación efectiva prohibiendo el trabajo a menores de diez años se aprobó en 1900. Hasta ese momento, exceptuando la fugaz e insuficiente legislación de la I República, niños de seis u ocho años podían trabajar jornadas sin límite horario en cualquier sector, en la minería, la industria, la agricultura… A partir de 1900 era todavía legal que un niño de once años trabajara once horas en la industria o la agricultura.
El libro editado por José Mª Borrás Llop, El trabajo infantil en España (1700-1950), contiene diferentes estudios que remueven las entrañas, además de impresionar por la seriedad concienzuda de los historiadores españoles que se han ocupado de la triste vida de los niños (nuestros abuelos y sus mayores) en esos siglos. Niños en las minas de azufre de Murcia y Hellín, descritos en 1886 como “criaturas de seis y ocho años, agobiadas de continuo con diez o doce horas diarias de rudo penosísimo trabajo… las excesivas cargas (unos 20 kg) han sido transportadas por niños anémicos, sobre sus costillas, caminando con el cuerpo encorvado por tortuosas galerías (…) parecen antes espectros que hermanos de los hombres…”. Uno de esos espectros acarreaba más de 1.000 kg de mineral en un día.
Niños que en 1914 son admitidos para trabajar en las minas de Peñarroya por los médicos, que certifican: “admisible, o mejor dicho, aprovechable, es organismo raquítico, cargado de espaldas, anémico por paludismo…”.
Jóvenes cuyas tallas, en toda Europa, descienden durante la Revolución Industrial debido a la explotación laboral y la miseria. Niños de las minas de azufre de Hellín que, a principios del siglo XX, miden de media 1,60 cm, diez centímetros menos que las tallas de los estudiantes, quienes normalmente provenían de familias pudientes.
Niños africanos explotados por Europa, como Mark Twain describió con amarga ironía en su Soliloquio del Rey Leopoldo, explicando cómo Bélgica llevaba a cabo el genocidio de la población del Congo, incluyendo a sus niños, para explotar el caucho y otros cultivos.
Y a Mark Twain le siguieron muchos, muchos maestros, alguno tan singular como otro niño trabajador, muerto en la cárcel. Ese niño, luego poeta, escribió que sufría con el hambre del niño yuntero, el que tiraba hambriento del arado en la España de principios del siglo XX. Miguel Hernández, el niño pastor y poeta, muerto en las cárceles franquistas, no pudo sufrir viendo cómo a finales del siglo XX las grandes multinacionales empleaban a niños en sus fábricas de países empobrecidos.
Hoy, a principios del siglo XXI, no tenemos niños yunteros en España, ni niños mineros. Pero, además de la lacerante pobreza que sufren los menores en muchos hogares españoles, tenemos a jóvenes de 16 años en adelante que no pueden votar, pero sí pueden trabajar en condiciones de precariedad absoluta y sueldos irrisorios, y que si siguen así nunca, nunca, podrán llegar a ser adultos independientes ni ancianos con pensiones dignas, pues laboralmente sus condiciones son peores que las de sus padres.
Niños, niñas, jóvenes españoles del siglo XXI: preguntaos por qué tenéis que estar condenados a la precariedad y la explotación… y si encontráis la respuesta, estaréis más cerca de encontrar la solución.




viernes, 3 de noviembre de 2017

La Educación Pública: silencios y falsos pactos

En las últimas semanas en España se está perpetrando un ataque a lo Público, a lo de todos y todas, por parte del gobierno del Partido Popular, que está siendo silenciado por el conflicto catalán. Las banderas y las vísceras están tapando todo lo relacionado con el devenir de la Educación Pública, un pilar básico y fundamental para el avance social de la ciudadanía, que sigue olvidada y maltratada por Rajoy y sus afines.


El reprobado ministro Montoro ha enviado a las instituciones europeas su previsión de gasto público en Educación para 2018. Se alcanza el mínimo histórico, el 3,8% del PIB será la cifra de la vergüenza, pasando esta barbaridad desapercibida entre la DUI, el 155 y el enfrentamiento sin diálogo en Cataluña. Se constata, una vez más, que se profundiza en la austeridad, que la Educación Pública no es una prioridad, ni una inversión de futuro para el gobierno del PP, muy al contrario es un gasto a recortar. Atacar a la Educación Pública es atacar la convivencia y la cohesión social en nuestro país, un ataque a la mayoría social y a las clases trabajadoras que somos las principales beneficiarias de su existencia. Este desolador panorama de reducir la inversión en Educación va a producir mayor exclusión social, desigualdad y una fractura alarmante en la equidad.

Mientras los recortes educativos se consolidan y avanzan, con el silencio más que sospechoso de la mayoría de los medios de comunicación, la contrarreforma educativa elitista y segregadora de la LOMCE sigue su curso, con un escenario social de aumento descomunal de la desigualdad, que hace imposible un falso “Pacto de Estado por la Educación”, trabajándose en la actualidad en la Subcomisión del Congreso de los Diputados, que únicamente quiere una ligera capa de barniz a la Ley Wert, para que el sistema educativo siga lastrado por la desigualdad, el mercantilismo y la falta de inversión en la Educación Pública, no abordando los problemas estructurales educativos.

Después de casi un centenar de comparecencias en la subcomisión parlamentaria, flota en el ambiente un cierre en falso de sus trabajos, pariendo próximamente un oportunista pacto político entre el PP y sus fieles aliados, dando recetas cosméticas y consensuando, entre unos pocos, medidas técnicas que no van al fondo del retroceso educativo en nuestro país, donde la ignorancia y la manipulación de la ciudadanía seguirán siendo las señas de identidad un sistema educativo retrógrado y caduco.
No nos sirve un pequeño arreglo, el objetivo no puede ser un pacto educativo a cualquier precio. La idea fundamental es lograr un Pacto Social por la Educación, que vaya más allá de un pacto entre partidos políticos, que sea ante todo un pacto con la Comunidad Educativa garantizando el derecho a la educación, poniendo en el centro a la Escuela Pública.

Las movilizaciones sindicales, de la Marea Verde y de toda la comunidad educativa de estos últimos años contra los recortes educativos han sido muy importantes, pero no se han quedado en unas numerosas reivindicaciones en la calle y en los centros educativos, también se han elaborado propuestas y alternativas en el “Documento de bases para una Ley Educativa”, suscrito por más de cuarenta organizaciones sociales y políticas, a las que este humilde colectivo se suma.

El “Documento de bases para una Ley Educativa” es un trabajo riguroso y serio, donde se indica que el Pacto Social y Educativo solo será posible si se piensa en el bien común, no en el mercado. No se puede pactar renunciando a la igualdad y la equidad, cediendo frente a quienes prefieren una determinada excelencia para unos pocos. No se puede pactar renunciar a la libertad de conciencia, frente a la imposición del dogma y la religión en la escuela. No se puede renunciar en ningún pacto a una escuela pública, democrática, participativa, que trata de conseguir la equidad para todos y todas, en la que su alumnado desarrolle el pensamiento con libertad y de una forma crítica y la educación sea un derecho universal. Debemos partir, por tanto, para poder llegar a un Pacto Educativo de unas ideas comunes o consensos de mínimos en torno a la educación como un bien común, un derecho básico y que solo se puede garantizar para todos y todas en una educación pública. Después de la falta de consenso que consiguió la LOMCE y el acuerdo que consiguió su derogación, debemos trabajar por un “pacto” desde abajo con las fuerzas políticas progresistas y con los sectores de la comunidad educativa que defiendan este consenso.

Nuestro modelo educativo, que también es el de mucha gente, se basa en una escuela democrática, inclusiva, laica, pluricultural, para la vida, no competitiva, ecológica, adaptada al contexto social y que potencie el conocimiento abierto y compartido. Modelo que debe venir recogido en ese verdadero pacto educativo, en el que se recoja la inversión del 7% del PIB para la educación, garantizado constitucionalmente como suelo de gasto. 
Nuestra clase política debe dar respuesta a estos retos educativos. El silencio, la desidia, el olvido y un falso pacto educativo no nos sirve.


“La Educación Publica se defiende, gobierne quien gobierne”. ¡La lucha sigue!


 



martes, 31 de octubre de 2017

ESPAÑA, UN PAÍS DE CHIRIPA

Nuestros libros de texto siguen llenos de gloriosos episodios nacionales, pero realmente España es lo que es y como es de pura chiripa.
       Veamos algunos ejemplos. Si no hubiese muerto en 1500 Miguel de Paz, hijo de Manuel el Afortunado e Isabel, la primogénita de los Reyes Católicos, igual actualmente España incluía a Portugal (aunque luego lo conquistó Felipe II por las bravas). Y si en 1509 no hubiese muerto a las pocas horas de nacer el príncipe Juan, hijo de Fernando el Católico y su segunda esposa, Germana de Foix, quizás Aragón, Cataluña, Valencia, etc. hoy serían territorio extranjero, y nuestros estudiantes dirían: “Me han dado un Erasmus en Barcelona” o “Me voy a buscar la vida en Valencia, porque en España está la cosa imposible...”
       De chiripa sobrevivió la monarquía hispánica a la pelotera que se lió en torno a 1640, ya que de los movimientos secesionistas que estallaron por aquellos años y que afectaron a Andalucía, Vizcaya, Aragón, Cataluña y Portugal, sólo triunfó este último. Por cierto, Cataluña se proclamó república independiente mientras cantaba Els segadors (“Bon cop de falç!-¡Buen golpe de hoz!”) y las tropas de Felipe IV no entraron en Barcelona hasta 1652. ¿Les suena de algo? ¿Cuánto tardará Felipe VI en entrar triunfante en Barcelona? ¿Qué piensan? ¿Más o menos de doce años?
       A finales de ese mismo siglo reinó en España Carlos II, un monarca flojucho y estéril. Aprovechando la ocasión, las potencias europeas decidieron repartirse nuestro súper imperio como si fuera un pastel. Según dichos planes, Guipúzcoa pasaría a Francia. Y de chiripa no fue así porque al final los mismos estados que tramaron el expolio se enredaron a partir de 1701 en una larga guerra que concluyó con la instalación de los Borbones en España. Por cierto, hasta 1714 las tropas de Felipe V no entraron en Barcelona. El nuevo rey le aplicó a Cataluña, como al conjunto de la Corona de Aragón, “el artículo 151” (entonces denominado Decretos de Nueva Planta). ¿Sirvió para algo? ¿Ayudó realmente a la consolidación de la unidad de la patria y tal y tal? Digan, digan…
       En 1812 Napoleón segregó Cataluña de España y la integró en el imperio francés. Si el emperadorcito gabacho no hubiese luego sido derrotado en Waterloo, lo mismo ahora en aquella (¿región?, ¿república?) no se hablaría ni español, ¡ni catalán! Durante ese mismo siglo, la unidad nacional sobrevivió de chiripa a tres guerras carlistas (que llegaron a montar un estado propio con capital en Estella) y a una guerra cantonal que, en 1873, pretendiendo construir el estado federal “desde abajo”, casi dinamita el país en veinte mil partículas. Y al final de la centuria llegaron los nacionalismos… Por cierto, cuenta Baroja en El árbol de la ciencia que la misma tarde en que se conoció la pérdida de Cuba “todo el mundo iba al teatro y a los toros tan tranquilos; aquellas manifestaciones y gritos habían sido espuma, humo de paja, nada.”  Así era el patriotismo patrio. ¿Pasará ahora igual? ¿Se esfumará todo esta orgía de banderas ante un gol de Messi o de Ronaldo? Opinen, opinen…
       Vamos terminando, no se preocupen. Alfonso XIII, al que los españoles/as pusieron pacíficamente de patitas en el exilio, tuvo varios hijos. El primogénito, Alfonso, se casó con una plebeya y tuvo que renunciar al trono. El segundo, Jaime, renunció porque era sordo y, por lo tanto, mudo. Así, de chiripa, la sucesión recayó sobre Juan, aunque Franco, por “joder”, nombró sucesor a Juan Carlos, su hijo…
       Con todo este “rollaco”, lo que queremos decir es que en la definición de nuestro modelo de estado y nuestro marco territorial el pueblo no ha pintado prácticamente nada ni ha decidido realmente nada importante. Por eso, una vez más, nos unimos a toda la gente que desde hace un tiempo viene reclamando un proceso constituyente que sitúe al pueblo español como único protagonista de su destino. Mientras no sea así, España seguirá siendo un país de chiripa dinástica y componenda elitista en conflicto permanente consigo mismo.


lunes, 23 de octubre de 2017

POR LA BOCA MUERE EL PEZ


  • Dice el jurado del Premio Princesa de Asturias que la Unión Europea se merece el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2017 por ser un proyecto de integración política y económica. Lo que se ve: la UE impone rutas mortales a las personas que migran, recorta derechos y libertades, vive un crecimiento de la xenofobia y protagoniza algunas de las mayores exportaciones de armas al tiempo que incumple toda la legislación internacional sobre cuotas de refugiados. ¡Eso es concordia, vaya que sí! 
  • Dicen los responsables independentistas catalanes que son la democracia en esencia pura. Lo que se ve: un Parlamento cerrado más de un mes en el que no se pueden hacer unas sesiones de seguimiento al gobierno. ¡Curioso!
  • Decía Pedro Sánchez: Hay que echar a Rajoy. Lo que dice: I’love Mariano.
  • Decían desde el PSOE: no apoyaremos el 155. Dijeron luego: si hay que apoyar se apoya, pero habrá de ser suave. Dicen ahora: ¡leña al mono! Pues eso… ¡el PSOE!
  • Dice toda la cartelería del PSOE: “Somos la izquierda”. Lo que se ve: no hay charco de la derecha en el que no se revuelquen hasta las trancas. Pues eso… ¡el PSOE!
  • Dijo D. Mariano: Hay que rescatar a la banca, pero sin que le cueste un euro a la ciudadanía. La realidad: Vamos por 40000 millones de euros de los que no se recuperará ni un céntimo.
  • Dijo D. Mariano tras sacar un 8% de los votos en las elecciones catalanas que los resultados no habían sido todo lo buenos que esperaban. Lo que se ve: ¿Para qué más? Con 155 le van a sobrar para gobernar “legítimamente” allí.
  • Dijo Rivera que había que controlar el adoctrinamiento catalán en las escuelas. Lo que se ve: las medidas planteadas eran tan dictatoriales ¡que asustaron al propio PP!
  • Dijo D. Mariano que había que apoyar a quienes lo pasaban mal. Lo que hay: A las macro empresas de autopistas se les cubre las pérdidas y cuando hay ganancias, para ellos. ¡Bravo D. Mariano, bravo!
  • Dice D. Mariano que vuelvan a la legalidad. Lo que nunca dijo es: Acebes, Bárcenas, Rato, Hernández, Granados y 990 más, ¡volved a la legalidad, joer!
  • Dijo Montoro de hacer una amnistía fiscal para ingresar fondos a las arcas del Estado. La realidad: una medida anticonstitucional que perdonó millones a unos cuantos.
  • Dijeron en el PP: hemos saneado las arcas. La realidad: han vendido las pocas joyas que teníamos. Luego dijeron: seguimos manteniendo los pagos. La realidad: en 5 años nos hemos fundido el fondo de pensiones.
  • Dijo Llamazares: hay que buscar la unidad de la izquierda. Lo que hay: a ver qué inventamos para seguir fundiendo a Izquierda Unida.
  • El Pleno del Ayuntamiento de Albacete acuerda crear caminos seguros al colegio. Lo que hay: comienza el curso y ni uno solo puesto en marcha.
  • Dicen que hacen un convenio Albacete Balompié-UCLM. Lo que se ve: faltos están los dos, pero realmente ¿conviene este convenio?
  • Dijo Page: revertiremos los recortes en Educación de Cospedal. Lo que hay: Nada de nada.
  • Dijo Page que vinculaba su futuro al de Susana Díaz. Dice ahora: ¡que nadie me lo recuerde vaya y me enfade! Jajajaajjajajajajajajajajajajajaaj.
  • Lo que había: Hay potentes empresas que apoyan el independentismo. Lo que hay: esas empresas también se van hoy de Cataluña… ¿Nacionalismo o capitalismo? ¿Nacional-capitalismo?


@CPuenteMadera

domingo, 15 de octubre de 2017

Che, 50 años




Hace 50 años que Ernesto Che Guevara “fue ejecutado por el ejército boliviano con la ayuda de la CIA”. Eso nos recordó esta semana TVE, la televisión pública. También lo hizo en los mismos términos la pública Radio Nacional. Sin embargo la cadena Antena 3 nos contó que el Che fue apresado por los militares bolivianos y “fusilado de manera clandestina con la ayuda de la CIA”. El diario El País le dio la razón a TVE, y nos informó de que Ernesto Guevara fue capturado “con el apoyo de agentes de la CIA”, y que al día siguiente “el guerrillero fue ejecutado”.

¿En qué quedamos? ¿Ejecutado, como coinciden en afirmar el antaño progresista El País y la televisión pública dirigida por el PP? ¿O fusilado clandestinamente?

El diario La Razón parece ser más sincero que El País y TVE: “Barrientos, presidente de Bolivia, decidió ejecutar al Che para que no se montara un circo con el juicio. Poco valió que se entregara sin luchar”. Muy clarificador, es mejor evitarse el rollo de un juicio con repercusiones internacionales cuando la suerte del Che estaba ya echada. Muy clarificador, menos en un aspecto: La Razón dice que lo ejecutaron sin juicio. ¿Es eso posible?

Consultamos entonces la Real Academia de la Lengua Española y leemos en su diccionario que ejecutar, como ajusticiar, es “dar muerte al reo condenado a ella”. Y el prestigioso Diccionario de uso del Español de María Moliner nos dice que ejecutar, como ajusticiar, es “matar a alguien en cumplimiento de una sentencia”.

Parece que no existe duda, ¿no? Si hay juicio y sentencia, es ejecución; si no existe juicio, es asesinato. Por ejemplo, La Razón no tiene dudas en otro caso histórico: el zar ruso Nicolás II y su familia fueron asesinados por los bolcheviques. ¿Por qué no tiene dudas? ¿Por qué tiene tan claro que fue un asesinato? ¿Porque no hubo juicio? ¿O porque los mataron los bolcheviques comunistas del bando del Che?

Ya ven, es sencillo. Abandonando todos los argumentos legales y olvidando la declaración de los Derechos Humanos, el debate ejecución versus asesinato se zanja pronto: todo depende de qué bando provienen las mortales balas. Si a uno de los otros lo matan los tuyos sin juicio, es una ejecución; si a uno de los tuyos lo matan los del otro bando sin juicio, es un asesinato. El juicio intelectual ha sido concluido con antelación, no necesitamos el legal. Ya sabemos, antes de que los proyectiles salgan de la boca de los fusiles, si las balas son justicieras o asesinas.

Y ahora volvamos al Che, sobre cuyo final quiere engañarnos sibilinamente pero burdamente El País contándonos el cuento de que fue ejecutado. Su vida, la guerra, la revolución, la guerrilla, la entrega, el sacrificio hasta de la vida, la lucha política también a través de la violencia, forman parte de la historia contemporánea desde la Revolución Francesa. El Che utilizó la palabra ante la ONU para defender a los explotados y fue protagonista de ese enfrentamiento entre dos visiones del mundo, la heredera de El manifiesto comunista y la capitalista, que combatieron muchas veces a muerte en Latinoamérica, en Vietnam, en África… bandos que nosotros no juzgamos desde la equidistancia, pues los ideales de la igualdad, la libertad y la fraternidad nos atraen más que los de la explotación capitalista del planeta y los pueblos.

El Che, un hombre al fin y al cabo, vida turbulenta en un mundo en guerra, fue asesinado hace apenas 50 años y su entrega absoluta a sus ideales lo convirtieron en un símbolo para generaciones y generaciones de todo el planeta.