viernes, 22 de febrero de 2019

Yo voté a Vox. Y tú, ¿votaste?

Ellos, ellas, por diferentes motivos, votaron a Vox sin leer antes su programa. Y Vox, gracias al PP y a Ciudadanos, cambió la vida de los españoles.
  1. Me llamo María y voté a Vox. Soy trabajadora y cobro el salario mínimo. Hace dos meses violaron a mi hija y se quedó embarazada. Ahora he tenido que pedir dinero para que interrumpa el embarazo en una clínica privada, porque la sanidad pública no se hace cargo de ello (punto 56 del programa de Vox).
  2. Soy Josefa, soy empleada mileurista, voté a Vox y me han bajado los impuestos. A mi jefe, que es multimillonario, le han bajado los impuestos más que a mí (punto 39).
  3. Yo voté a Vox. Me llamo Antonio y soy camionero internacional, llevo hortalizas de Almería a Alemania. Ahora, con el regreso de los puestos fronterizos, tardo más días en llegar, las verduras españolas son más caras, tenemos menos pedidos y menos trabajos (punto 33 del programa de Vox).
  4. Yo soy Andrés, tengo invernaderos en Almería, voté a Vox como mi amigo Antonio. Ahora vendemos menos hortalizas en Alemania porque son más caras, ya que el 99% salen por carretera y tienen que parar en dos fronteras.. Estoy perdiendo dinero (punto 33).
  5. Soy Ignacio y voté a Vox. Yo tenía un pleito con el banco porque me cobraron de más en la tramitación de la hipoteca. El Tribunal Europeo me ha dado la razón, pero ahora nuestro país no reconoce las sentencias de los tribunales internacionales, y he perdido un montón de dinero (punto 91).
  6. Me llamo Andrea, voté a Vox y ahora mi jefe, que es millonario y tiene familia numerosa y un chalé de 700 m2, ya no tiene que pagar el IBI del ayuntamiento (punto 44). Yo, que tengo dos hijos y un piso de 70 m2, sí.
  7. Me llamo Adela, tengo una tienda de productos de toda Europa y voté a Vox. Ahora, con la vuelta de las fronteras, todos los productos que vendo son más caros y vendo menos (punto 33).
  8. Soy Raúl, voté a Vox y ahora casi todos los servicios públicos que necesita mi familia se han recortado. No hay dinero para colegios, ni médicos, ni transporte… porque han rebajado los impuestos más a los más ricos (puntos 39 a 46).
  9. Me llamo Pedro y voté a Vox. Mi hijo tuvo una discusión con un guardia jurado portero de discoteca, y como eso ahora se considera un atentado a la autoridad, está en la cárcel (punto 30).
  10. Yo soy Nieves, camarera en un bar en Benidorm. Voté a Vox, pero con la vuelta de las fronteras vienen menos turistas europeos y de otros países. Mi jefa dice que tendremos que cerrar (punto 33). Por cierto, mi hijo está trabajando en Berlín y ahora necesita pasaporte para venir a España.
  11. Soy Marta, voté a Vox. En mi pueblo hay muchos inmigrantes en situación legal desde hace años. Como ahora les obligan a pagar la sanidad, muchos no van al médico y no vacunan a sus hijos y están creciendo las enfermedades (punto 59).
  12. Me llamo Soledad, voté a Vox. Ahora tengo problemas con mi exmarido, es un violento que me amenaza, pero han derogado la ley de violencia de género y han ilegalizado las organizaciones de mujeres que podían ayudarme… no sé qué hacer (punto 70).
  13. Soy Jaime y voté a Vox. Mi vecino de abajo robó una moto, está condenado a dos años y un día y está en la cárcel, no tiene derecho a ningún privilegio porque es un inmigrante irregular. Mi vecino de arriba asesinó a su mujer, está condenado a 20 años, está en la cárcel, pero tiene derecho a privilegios penitenciarios porque es español. (punto 92).
  14. Soy Cristina, voté a Vox y ahora mi hija, que es muy trabajadora, pero se pone muy nerviosa en los exámenes, ha suspendido el examen de final de ESO y se ha quedado sin el título. ¿Y ahora qué? (punto 64).
  15. Me llamo Pablo, soy maestro en la escuela pública y voté a Vox. Ahora han implantado el cheque escolar y tenemos menos niños en la escuela… y van a cerrar el colegio (punto 61).
  16. Me llamo José Mª Aznar, he sido presidente del gobierno y voté a Vox. Ahora estoy sometido a un proceso de depuración de responsabilidades por haber negociado con ETA (punto 88).
  17. Soy uno de los cómicos de Los Morancos… yo no voy a decir si voté a Vox, pero una vez hicimos una broma con el himno de España y un jamón… y ahora estamos en la cárcel (punto 3).
Ellos votaron a Vox y Pablo Casado puso en práctica su programa y cambió nuestra vida. Y tú, el próximo día 28, ¿vas a votar?






sábado, 16 de febrero de 2019

Presupuestos, nacionalismos y nuevas elecciones

Cuando el pasado miércoles los nacionalistas catalanes, ERC y PdeCat, sumaron sus votos a los españolistas PP y C's para tumbar unos presupuestos sociales, se abrió la puerta a la convocatoria de unas elecciones generales, un panorama donde puede ganar la derecha más rancia de este país, el trifachito de la plaza de Colón, algo que no deseamos de ninguna manera. Se veía venir, la mezcla de las cuentas del Estado con el inicio del juicio en el Tribunal Supremo contra el soberanismo catalán hizo unos extraños compañeros de viaje, juntó a los que se envuelven con las banderas, ideologías contrapuestas, para echar atrás unos presupuestos que, aún no siendo los mejores, intentaban cambiar ciertas cuestiones en favor de los más desfavorecidos. Algunos no quisieron darse cuenta que denunciar la vulneración de derechos y reivindicar el diálogo es compatible con hacer políticas concretas que beneficien a la mayoría social, era algo importante para parar los pies a la extrema derecha. Bloquear unos presupuestos sociales es un error histórico, pues perjudica a todo el mundo y tiene un calado de irresponsabilidad política difícilmente justificable. La salida democrática y negociada al conflicto catalán y español, que muchos en este país queremos, la verdadera política y el diálogo se ha dejado atrás para resolver la grave crisis territorial de este país.

Hace ya algunos meses que insistíamos que nunca hemos entendido ni aceptado a los nacionalismos, tanto el periférico (catalán, vasco, gallego,..) como el nacional-centralista, que hunde sus raíces en el rancio franquismo sociológico al más puro estilo fascista. Estamos convencidos que el nacionalismo y las banderas al viento son un invento de la burguesía para dividir a los trabajadores y trabajadoras, haciendo núcleos mutuamente intolerantes pensando más en la propia identidad que en la solución de los problemas que ha provocado el maldito capitalismo a la gran mayoría de la humanidad. Y hoy seguimos pensando lo mismo, por encima de las identidades nacionales, más que cuestionables, de los instintos patrioteros, están las soluciones a las numerosos carencias que la clase trabajadora tiene en España.

Ante este panorama de bloqueo, de un país sin cuentas, Pedro Sánchez no podía seguir gobernando con unos presupuestos austeros y antisociales, prorrogados de su antecesor censurado, por lo que, en el día de ayer, de acuerdo con sus potestades, y no olvidemos las grandes presiones internas de algunos de los barones socialistas y de los “jarrones chinos” neocapitalistas, ha convocado elecciones generales para el próximo 28 de abril. En estos últimos ocho meses, tras la moción de censura, el presidente Sánchez ha desaprovechado la oportunidad de avanzar hacia una sociedad más progresista, más justa y más solidaria derogando la Ley Mordaza y la Reforma Laboral, reformando la Justicia, agilizando la ayuda a la Dependencia, tirando la LOMCE a la basura, implementando otras políticas migratorias,... y tantas y tantas medidas sociales que muchos creíamos urgentes. Las cuentas bloqueadas han hecho tirar la toalla a PS, las elecciones están aquí, el resultado de las urnas nos va a traer un nuevo parlamento que será lo que la movilización del electorado quiera.

Se abre un apasionante futuro, una primavera electoral donde la ciudadanía expresará en menos de un mes sus voluntades para elegir a sus representantes europeos, estatales y locales. Toca remangarse, trabajar y buscar iniciativas, algunas contrarreloj, para unir esfuerzos para que los partidos de la izquierda dejen de ver los sillones, las siglas o el beneficio electoral y sean cómplices para contrarrestar el avance de la la ultraderecha franquista y cavernaria del siglo pasado. Se deben olvidar ombliguismos y egos superlativos, los retos son tan importantes que la fuerza de toda la izquierda debe hacerse patente el 28 de abril y el 26 de mayo. Llega la hora de votar a aquellos que den respuesta a las necesidades de la clase trabajadora, las banderas no son la solución, es el momento de dejar atrás el desencanto, hay que llenar las urnas de esperanza, de lucha y de votos de izquierdas. La desmovilización de los progresistas hará el juego a las derechas, y eso no nos lo podemos permitir, superemos aquello que nos separa y vayamos con ilusión a elegir a gentes honradas de izquierdas. ¡Es la hora!







jueves, 7 de febrero de 2019

PEDRO SÁNCHEZ, ¿VASALLO DEL IMPERIALISMO YANQUI?

Es triste, es preocupante y es indignante que los partidos de la derecha clásica estatal asuman sin desmelenarse el discurso de la nueva extrema derecha. Pero no es raro. El PP fue fundado por un ministro de Franco y ha representado la única posibilidad de voto útil para muchos nostálgicos de la dictadura. Casado está intentando refundar el partido devolviéndolo a sus esencias carpetovetónicas. Y no es por casualidad. Sabe muy bien lo que hace. Lleva toda la vida viviendo de los designios de Génova y conoce bien el percal. Por su parte, la histeria españolista de Ciudadanos encaja como anillo al dedo con el patriotismo de “charanga y pandereta” que tanto gusta en los ambientes ultras. Desde luego, la prensa extranjera tiene claro dónde situar a la formación naranja, y no es precisamente en el centro del tablero. O sea que el conocido como “trifachito” no es otra cosa que una especie de “santísima (es un decir) trinidad” compuesta por tres personas electorales y una sola naturaleza política. De hecho, este mismo domingo se manifiestan juntos, “prietas las filas”, por la cosa esa del relator…

Tampoco vemos nada raro, la verdad, en que García Page ande por ahí disputando el voto a las huestes reconquistadoras de Abascal. El actual presidente de Castilla-La Mancha creció en el regazo populista y beaturrón de José Bono. Ha mamado su regionalcatolicismo. No se pierde ni una misa ni una procesión. Y no se ensarta en el cogote una peineta porque los del PP le llamarían copiota. No nos extraña, por lo tanto, escucharlo defender la caza y los toros como si en ello le fuese la vida, aunque nunca habríamos imaginado que la calentura le llegara al punto de pretender crear un canal exclusivo de televisión para cada una de estas actividades. Es flipante, pero, bueno, es Page… En el fondo, nada nuevo bajo el sol de mojigatería y paletismo con que ha gobernado esta región durante los últimos años.

Ahora bien, lo que nos tiene últimamente algo desconcertados es la deriva de Pedro Sánchez. No es que esperásemos mucho. Todo el mundo sabe que era el candidato del aparato en las primarias de 2014. “No vale, pero nos vale”, parece que dijo Susana Díaz. O sea que… Pero, en fin, recuperó la secretaría general con un discurso netamente de izquierdas. Parecía que de su mano el PSOE podía reorientar el rumbo hacia sus propios principios y reencontrarse consigo mismo… Por eso nos cuesta mucho entender que el gobierno de Pedro Sánchez se comporte como la extrema derecha europea en materia de inmigración. Nos parece alucinante, por decirlo de alguna manera, que la administración prohíba zarpar a los barcos de rescate Aita Mari y Open Arms. Según el contador de esta última organización son ya en torno a 350 las personas ahogadas en el Mediterráneo por denegación de auxilio. El mismo Salvini, uno de los gobernantes más inhumanos de los últimos tiempos, ha felicitado a Pedro Sánchez por bloquear estas embarcaciones.

Y tampoco entendemos que Pedro Sánchez se haya echado en brazos de Donald Trump para desestabilizar Venezuela y situarla al borde de la guerra civil. Cada vez que EEUU ha intervenido en otro país ha sido para provocar una tragedia. ¿Está realmente nuestro presidente preocupado por la situación de los derechos humanos y la democracia en el mundo? Entonces, ¿por qué le sigue vendiendo armas a un estado totalitario como Arabia Saudí? ¿Cuánto tiempo le va a conceder al rey Salmán para que deje de masacrar a la población del Yemen? ¿Cuándo va a lanzar un ultimátum al gobierno de Israel para que cumpla con las resoluciones de la ONU y libere los territorios ocupados? ¿Cuándo va a reconocer la legítima autoridad del Frente Polisario en el Sáhara Occidental? ¡Se nos ocurren tantas posibilidades! ¿Qué plazo le impondrá a Donald Trump para que cierre Guantánamo, respete los derechos de los migrantes o desmantele las bases estadounidenses en territorio español? Le damos ocho días a Pedro Sánchez para actuar. Si no lo hace, pensaremos que no es más que un cínico, un pusilánime y un vulgar vasallo más del imperialismo yanqui.







domingo, 3 de febrero de 2019

¿Gobernar sin ideología?


Dice la RAE que ideología es el “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.”. Y dice don Pablo Casado que “desde su partido se ha legislado <sin ideologías>, no como otros”. Y decimos nosotros que solo desde la más casposa y cutre de las ideologías, se puede afirmar semejante sandez. Aunque el pepero José Ramón Bauzá ya dijera hace ya meses afirmara que el PP tenía un vacío ideológico y necesitaba  recuperar “los principios del PP de toda la vida”, esa ideología, efectivamente, la tienen de toda la vida, y muy bien definida, por cierto. Porque una cosa es fomentar en la gente el pensamiento único, o mejor, el no pensamiento, y otra que los dirigentes carezcan de ideología. La tienen todos y todas.
Y Pablo Casado la demuestra, por ejemplo, cuando le dice a esos cazadores que en la ley que van a hacer, van a “recoger todo lo que pidan ellos pidan, sin ideologías”.

Y Page, don Emiliano García, también demuestra la suya cuando anuncia para la región manchega unos canales temáticos de toros, de caza y de pesca… ¡Profunda y transparente ideología, pardiez!

Cuando Rivera se inventa cosas para que parezca que dos mismas ideologías parezcan diferentes, ¡es también ideología!
También la tiene (recuerden que la definición RAE también los incluye) el cardenal de Madrid cuando prohíbe a una parroquia la proyección del recientemente premiado con un Goya, documental “Gaza” por presiones de la comunidad judía. El párroco, también ideológicamente, ha afirmado “no nos han dado grandes motivos: nos han amenazado”. Ay, ay, ay… si es que lo que lo que debía haber hecho no era intentar proyectar Gaza, con G, sino Raza, con R, y fijo el cardenal hubiera corrido presuroso a presentar el acto y hubiera moderado un cinefórum con ágape incluido.
Unas ideologías parecen implantar unas pinzas en la nariz para unirse a pestilentes ideologías cercanas como sea, y otras parecen emanar colonia y provocar sarpullidos por cualquier nimiedad diferente en ideología igualmente cercana.

En Baleares, por ejemplo, en cada una de las elecciones autonómicas, han ido cambiando derechas e izquierdas. Pero ahora, cuando por primera vez parecía que podría repetirse orientación, ya han empezado a salir los sarpullidos en las izquierdas. Por hablar de pequeños detalles y no cosas mucho más gordas. Ideología, sin duda, marca de la casa.
En una ideología, puede primar el dinero sobre las personas, lo propio y lo de los míos a lo comunitario. Al dinero le gustan más unas ideologías que otras. A una ideología le puede parecer estupendo la mentira y/o la burda manipulación. Vale con leer algunas prensas en estos días.

Y finalmente, por contraria, neutra o afín ideología, usted ha llegado al final de este ideologizado texto. Pues eso, gracias.

domingo, 27 de enero de 2019

La conspiración de la empanadilla

Y Errejón puso todo su empeño en reducir el pimiento rojo en diminutas e inofensivas láminas.
  • Por cierto, Manuela,-dijo Íñigo- ¿cómo te parece que llame a mi proyecto político integrador de las fuerzas progresistas, capitaneado por mí mismo e ideado por ti y por mí mismo, negociado con nadie y anunciado por las redes sociales, y cuyo programa político solo yo conozco?
  • Pues… Más Errejón sería lo más cercano a la verdad, pero se nota que es muy personalista… no sé, ya que estamos con la cocina le podrías llamar La Izquierda Deconstruida. O quizá Reducción de la Izquierda.
  • No sé-contestó él-, están bien, pero seguro que harían chistes… deconstruida, destruida… reducción, destrucción… Además, no quiero que aparezca la palabra izquierda, nosotros queremos ser muchos más, progresistas, pero no solo progresistas, los de abajo, ya sabes, eso de izquierda y derecha ya dijimos los de Podemos que suena muy viejo…
  • A ver, vigila el aceite, que algo huele mal aquí-alertó Carmena, que añadió- Vale, eso que dices, y que ya decía Pablo Iglesias, de que lo de izquierda y derecha estaba pasado es verdad. Hay muchos partidos que lo dicen… Podemos, Ciudadanos, Vox, Falange Española, muchos…
  • Ah, Pablo-suspiró Errejón-, ahora que lo mencionas… debe estar fastidiado con que una parte de Podemos lo abandone, como ha hecho Ramón Espinar… a Pablo se le deshace Podemos entre las manos… ya se lo dije, no me hizo caso: “no te juntes con los de Izquierda Unida”.
  • Oye-preguntó Carmena-, ¿y qué dice ese chico, ese, Alberto Garzón?
  • Ah, ese tiene que estar haciendo un curso de masterchef, porque tienen que cocinar un pastel, pero un pastel gordo. Se ha dedicado a hacer desaparecer IU dentro de Podemos, algo que a mí no me gustaba, y ahora no sabe qué hacer. Fíjate, Podemos ha dicho que no presentará candidatura al Ayuntamiento de Madrid, qué grande eres, Carmena- dijo Íñigo dando palmas-, ni IU, ni Podemos, ni Ahora Madrid… solo Más Carmena, Más Madrid.
Los dos empezaron a rellenar la masa de las empanadillas, silbando, canturreando.
  • Más Madrid, Más Madrid, Más Yo, Más Yo,…
  • Oye-preguntó Carmena-, ¿y qué más se cocina por ahí?
  • Pues-dijo Íñigo comenzando a echar las empanadillas al aceite- Llamazares también está cocinando otro pastel no sé muy bien qué es o si es solo contra alguien o si se llama Más Llamazares… es incansable, este hombre. Y lo mejor, lo Más de lo Más, es que creo que en muchas comunidades otros compañeros de Podemos van a seguir mi ejemplo, y que en las municipales y las autonómicas va a haber un montón de candidaturas de Más… Más Paco, Más Juana, Más Loquesea… vamos, que el suflé de Podemos se hunde y que la izquierda se divide. Genial.
  • Oye, Íñigo, retira la sartén, las empanadillas ya están. Ahora toca vendérselas a la gente progre… venderles que nos voten a nosotros dos, a Manuela e Íñigo, a los que hemos roto acuerdos y hemos pasado por encima de organizaciones y de la participación de miles de personas, y que tú y yo, sin acordar nada con nadie, hemos decidido romper la izquierda para ganar las elecciones…
  • Vale-contestó él-, pero si no ganamos, nos vamos, ¿no?





domingo, 20 de enero de 2019

LA REVUELTA DE LOS PRIVILEGIADOS

Siempre habíamos pensado que quienes se rebelaban, por lógica, eran los explotados, los oprimidos… Así había sido desde tiempos de Espartaco y su ejército de esclavos. Pero ahora está ocurriendo justamente lo contrario: los privilegiados (alegremente, sin complejos) se están revolviendo contra los más débiles. Es un fenómeno global, pero que nos afecta de lleno como país.
En nuestro caso, se trata de una revuelta neofranquista que se ensaña con los más indefensos entre los indefensos: las personas fusiladas que permanecen tiradas en cunetas o amontonadas en fosas comunes y sus desdichadísimos familiares. Negar un enterramiento digno al contrincante político e intentar borrar su memoria son posiblemente los gestos de crueldad más despiadados que pueda llevar a cabo un gobernante. Sólo los peores dictadores han sido capaces de cometerlos. Aunque ahora ya sabemos que aquí una de las primeras medidas del tripartito será boicotear la Ley de Memoria Histórica.
Se trata de una revuelta especista, que parte de la idea de que los seres humanos son los dueños de la creación y pueden hacer con la naturaleza y sus criaturas lo que les convenga o les plazca. El propósito de la derecha española de convertir la caza y los toros en santo y seña de la identidad nacional es un buen ejemplo de ello.
Se trata de una revuelta machista emprendida por varones dominantes que ven su posición jerárquica amenazada por las conquistas de la mujer. El enorme éxito de las convocatorias del 8M del año pasado probablemente constituya el desencadenante de esta reacción desesperada y extremadamente violenta. Nunca habríamos imaginado, por ejemplo, que un partido, por muy facha que fuese, pusiese en entredicho las políticas públicas que previenen el maltrato y protegen a las mujeres maltratadas. Y muchos menos habríamos pensado que su discurso iba a seducir a toda la derecha, desde Ciudadanos al PP.
Se trata, también, de una revuelta racista, en la que esta nueva promoción de políticos energúmenos no tiene ningún reparo en despreciar y tratar como subhumanos a los emigrantes, con una mezcla de grosería y desparpajo sólo equiparable a los fascismos de entreguerras. En efecto, la propuesta estrella que nuestros flamantes ultraderechistas han presentado a los populares andaluces consiste en “deportar” (dicho así, sin vaselina) a 52.000 inmigrantes. Ni Hitler en Mi lucha se atrevió a asomar la patita de una manera tan descarada. O sea…
Y se trata, finalmente, de una revuelta profundamente clasista. Ondean la bandera como locos, lloriquean escuchando el himno, se presentan como la reencarnación de don Pelayo…, pero el fin último de toda esta movida, no nos engañemos, no es otro que aumentar y consolidar sus privilegios de clase. Todo el programa económico de la derecha (rebajas fiscales a los más ricos, privatización de los servicios públicos, reducción o supresión de los derechos laborales…) está al servicio de ese objetivo, y tras él subyace un profundo desprecio hacia los sectores sociales más vulnerables. Ahora se le suele llamar “aporofobia”. Y no está mal. Pero quizá sería más adecuado denominarlo “lucha de clases invertida”, porque realmente nos encontramos ante la ofensiva de los explotadores contra los explotados, de los opresores frente a los oprimidos. Si no entendemos que estamos ante una especie de “lucha de clases al revés”, entonces no entenderemos nada, nos dispersaremos entre la hojarasca de la información y perderemos herramientas conceptuales útiles para analizar la realidad y organizar una respuesta eficaz.
Porque la buena noticia es que esto ya ha pasado otras veces. Y no sólo no ha colado, sino que ha provocado procesos de cambio fundamentales. La Revolución Francesa, que trajo la democracia al mundo, comenzó precisamente con la denominada “revuelta de los privilegiados”, es decir, con la negativa de la nobleza y la iglesia a pagar impuestos. También hoy se puede articular una contestación ciudadana (alegre, solidaria y pacífica, eso sí) a esta nueva revuelta de los poderosos. Se puede y se debe. Por las víctimas de la represión franquista, por la conservación de la naturaleza, por las mujeres maltratadas, por los derechos humanos de las personas migrantes, por la clase trabajadora, por “los parias de la tierra”, por las generaciones venideras… Pero para eso hace falta que la izquierda se deje de gilipolleces, con perdón, ya mismo. Porque ya está bien, en serio. ¡Ya está bien!

sábado, 12 de enero de 2019

LECCIONES DE ESPAÑOLIDAD

Con su habitual mezcla de desparpajo e ignorancia, Francisco Núñez, presidente de los peperos castellano-manchegos y alumno aventajado de nuestra querida doña Finiquito, ha defendido la necesidad de incluir “valores de españolidad” (¿?) en el sistema educativo para proporcionarle “un tinte nacional” (¿¿??). Afirma, además, que nuestra región debe liderar dicho proceso de exaltación patriótica.

Pues bien, antes de que este locuaz vendedor de humo (Vox y Ciudadanos mediantes) reintroduzca como manuales escolares la Enciclopedia Álvarez/Núñez y el Catecismo del padre Ripalda, convendría recordarle algunas cosillas. Como que la palabra España deriva de Hispania, nombre de origen probablemente fenicio con el que los romanos denominaron a esta tierra. Los romanos, a su manera, trajeron aquí las ideas de la Grecia antigua. Desde el siglo II se constata la llegada del cristianismo, una herejía nacida en Palestina. Luego llegaron desde la Galia los visigodos, un pueblo originario de Escandinavia. En el 711 fueron derrotados por árabes (de Arabia, claro) y, sobre todo, bereberes procedentes del Rif y el Atlas. Empezó a continuación una nueva época de la que conservamos espléndidas evidencias. La mezquita de Córdoba se construyó en tiempos de una dinastía llegada directamente desde Siria. La Giralda y la Torre del Oro fueron construidas por los almohades, que partieron del norte de África. Poco antes de la caída de Granada, llegaron los gitanos. Les llamaron así porque creyeron que venían de Egipto (egiptanos-gitanos), pero realmente provenían del Punyab (India). Aquí su forma de cantar se mezcló con el sustrato local morisco-sefardí, y el resultado fue una bomba atómico-artística: el flamenco, símbolo máximo de españolidad para cualquier “guiri”. Entretanto, en Toledo, sabios judíos, musulmanes y cristianos traducían amorosa y pacíficamente obras grecolatinas, árabes o indias.

En fin… Llegaron los Reyes Católicos. Por mucho que se empeñen los ultras, no reconquistaron Granada, sino que la conquistaron; y no fundaron España, porque nunca se autodenominaron reyes de España, ni ellos ni sus sucesores durante tres siglos. Esto venía a ser más bien una confederación de estados. El 12 de octubre de 1492 llegó a América Cristóbal Colón, un genovés, al frente de una expedición financiada por Luis de Santángel, un judío converso. Desde el punto de vista cultural, comienza el Siglo de Oro, el único que dura 200 años, jeje. Es la época de La Celestina de Fernando de Rojas (criptojudío), de Luis Vives (converso huido de España), del Lazarillo (seguramente de Alfonso Valdés, erasmista), de San Juan de la Cruz y Santa Teresa (ambos de familia judía conversa y emparentados espiritualmente con el sufismo musulmán), de Cervantes (que lamentó la expulsión de los moriscos en la segunda parte del Quijote), de Góngora (de familia conversa hasta los higadillos), de Quevedo (encarcelado por enfrentarse al poder)… Y en las ciudades florecen el Renacimiento y el Barroco, que llegaron de Italia.

El XVIII es el siglo de la Ilustración, que viene sobre todo de Francia. Con el tiempo y alguna que otra revolución, se convierte en el liberalismo, que toma cuerpo en nuestro país con la Constitución de 1812, en la que por fin se habla de España como nación, aunque las constituciones posteriores aludan frecuentemente a “las Españas”. El liberalismo lo propaga en gran medida la masonería, que quizá se funde en Jerusalén, quizá en Francia o quizá en Escocia. Algo después llegan el marxismo (desde Alemania), el anarquismo (desde Rusia) y los nacionalismos (desde todos los rincones de Europa a casi todos los rincones del estado). Por otro lado, la desigualdad, la explotación, la corrupción y las guerras civiles (ese deporte hispánico tan nuestro) obligan a emigrar a 6.700.000 compatriotas entre 1890 y 1990. Actualmente, cientos de miles de jóvenes españoles andan fuera de nuestras fronteras buscándose la vida. A la vez, cada día llegan a nuestro país personas procedentes de todo el mundo que revitalizan nuestra economía, rejuvenecen nuestra población y nos enriquecen con su cultura.

Y en eso consisten básicamente los valores de la españolidad. Perdonad, queridos/as lectores/as, la matraca de artículo que nos ha salido. Pero conviene recordar el carácter profundamente mestizo y plural de nuestra nación, porque sólo desde la conciencia clara de ese mestizaje y esa pluralidad podemos combatir la visión rancia, plana, unidimensional, nacionalcatólica y pedorra que nos quieren imponer Núñez y sus secuaces naranjitos y verdosos.