domingo, 25 de marzo de 2018

LAS DOS EUROPAS Y NOSOTR@S

Hay dos Europas. Y no es de ahora. Siempre las ha habido. En la misma Antigüedad en que nacieron la ciencia, la poesía y la filosofía, las muchedumbres se congregaban en los anfiteatros para divertirse viendo cómo se destripaban los gladiadores. Se calcula que sólo en el Coliseo murieron por lo menos 500.000. Pero el poder lo tenía claro, había que entretener al pueblo con “pan y circo” para que no pensase demasiado.
En la Edad Media nacieron movimientos igualitarios, como los cátaros y los valdenses, pero papas y emperadores coincidieron en que esos episodios de comunismo premarxista eran intolerables, llamaron a la Cruzada contra ellos y los exterminaron meticulosa y eficientemente. En Europa los genocidios siempre se han dado muy bien. Ah, y los hippie-ecologistas de los franciscanos, que andaban con sus “florecillas” de acá para allá en plan libertario, se libraron de chiripa.
Llegaron luego Erasmo, Tomás Moro, Galileo y otros para situar al ser humano y al sol en el centro del universo. Mientras tanto, la Inquisición y los estados, tanto católicos como protestantes, situaban a los científicos y a las mujeres libres (las tradicionalmente denominadas “brujas”) en el centro de las hogueras. A Giordano Bruno lo quemaron en Roma por afirmar que las estrellas del cielo eran soles como el nuestro, pero antes le inmovilizaron la lengua con un clavo para que no hablara al público asistente al evento. Todo un símbolo de en qué consistió realmente el Renacimiento europeo.
Así siempre. Unos siglos después fructificaron en nuestro continente las ideas de las Ilustración (libertad, igualdad, fraternidad), que siguen siendo las mejores ideas del mundo. La traslación de dichos principios políticos y legales al ámbito socioeconómico dio lugar al socialismo y al anarquismo. Oh, qué bien: el género humano en los mismitos umbrales del fin de la opresión. Sí, pero a la vez crecían por todos los rincones las malas hierbas del nacionalismo y sus derivados: el imperialismo, el racismo, el fascismo, el nazismo, el machismo… Y los resultados son de sobra conocidos: tantos holocaustos (el negro, el judío, el gitano…), tantas guerras (entre ellas, la nuestra) y tanto sufrimiento que, como diría Miguel Hernández, “por doler, nos duele hasta el aliento”.
Y, en pleno siglo XXI, las cosas no han cambiado. Sigue habiendo dos Europas. Una, la humanista, la democrática, la inclusiva, la solidaria. Otra, la monetarista, la racista, la xenófoba, la insolidaria. La que financia a estados que vulneran los derechos humanos para que retengan en campos de concentración a inmigrantes y refugiados. La que levanta vallas de concertinas que desgarran la carne de los más pobres mientras vende armas a tiranos para que se sostengan en el poder mediante la violencia. La Europa que la semana pasada inmovilizó el barco de Open Arms, que lleva salvadas más de 50.000 vidas frente a las costas de Libia, “por promover la inmigración ilegal” (¿?). En una situación parecida se encuentran PROEM-AID, Team Humanity y, en Marruecos, la activista Helena Maleno. Es alucinante. Nuestros gobiernos no sólo deniegan el auxilio a los náufragos, lo cual ya es de por sí un crimen de lesa humanidad, sino que además impiden a otros su rescate. No se puede ser más canalla (por decir algo). Pues bien, entre esas dos Europas todos nosotros y nosotras estamos obligados a elegir. Tú, que estás leyendo esto, también. No hay escapatoria. O estamos con los verdugos, que ahora visten de marca y llevan el pelo engominado, o estamos con las víctimas. De modo que ¡vamos a hacer algo ya! ¡Lo que podamos! A informarnos más allá de los interesados noticieros televisivos. A contarlo luego a nuestra gente. A colaborar económicamente con las organizaciones anteriormente mencionadas. Aquí tenéis sus webs: https://www.proactivaopenarms.org/es, http://www.proemaid.org/, http://teamhumanity.eu/. Acudamos a las concentraciones que convoca Bienvenidos Refugiados en el Altozano cada primer viernes de mes. En fin, inundemos las redes con nuestras protestas. Gritemos. Aunque sólo sea para que las próximas generaciones no puedan acusarnos de que nuestra pasividad nos hizo cómplices de un nuevo genocidio.

domingo, 18 de marzo de 2018

¿15 AÑOS, 65 AÑOS O CADENA PERPETUA?

  • Bien, pues sí, ya son 15 los años que semana a semana, este colectivo lleva escribiendo un artículo semanal. ¡780 artículos ya! Era marzo de 2003 cuando el diario La Verdad nos abría sus puertas, y allí estuvimos 10 años (justos), hasta su desaparición. Ahora ya, 5 años digitalizados. Gracias a Tualbacete, Albacete Capital y Tercera Información. Un amigo nos preguntaba por el secreto de esta longevidad… no sabemos si lo hay, aunque sí es cierto es que, como gente de la izquierda, de vez en cuando tenemos nuestras discrepancias sobre temas muy concretos, pero, sin embargo, conscientes de son muchísimas más las cosas que nos unen, y que con lo que cae y hay por denunciar, dejamos al lado las mínimas discrepancias, ponemos en valor todo lo mucho que nos une, y desarrollamos como colectivo y no como cuatro individualidades juntas.
  • Así, seguro que si le ponemos empeño, nosotros y muchísima gente más, encontramos minucias de diferencias en el asunto de las pensiones, pero desde luego, nos van a encontrar juntos denunciando que el señor Linde, gobernador del Banco de España, demostró su desfachatez cuando afirmó que “es que muchos jubilados españoles tienen casa propia”. También, contra todos quienes estiman que hay que subir unos cuantos años más la edad de jubilación (¡65 años! ¡Parecen chavales!). O por ejemplo, con el gobierno de Emepunto Rajoy, cuando decide empobrecer aún más a todos y todas los jubilados y jubiladas. Seguramente, para quitar de la cabeza a la gente el que las pensiones deben subir, es que ha dicho: “Si seguimos gobernando, las pensiones subirán seguro"… claro, visto así, se nos pasa de todo por la cabeza. Luego se extrañarán de que las calles estén tomadas por quienes han estado tantos años olvidados por las instituciones y pensaban que no tendrían voz ni organización.
  • Seguramente en discusión, se podrían hallar puntos de diferencia, pero en líneas generales, coincidir en cómo debiera ser un sistema de justicia, y en cómo aplicar las penas, habría casi unanimidad entre personas que se avengan a la razón. Pensar que quienes deben orientar cómo poner penas, sean los familiares de las personas que han vivido una tragedia, no parece lógico. Es humano y empático, entender cómo reaccionaríamos en lo personal, pero parece que lo más lógico es que un Estado se guíe por gente experta, en situación de razonable tranquilidad, lejos de los, como decimos, a veces humanos y comprensibles, pero nunca institucionalmente aceptables, deseos de venganza. Por no hablar del uso de estos por los partidos de siempre: vergonzoso. Porque, fíjense, ahora que se habla de la prisión permanente revisable, si se quisiera aplicar ese castigo con fines de justicia y no otros, ¡qué mejor causa para aplicarla que a todos los chorizos que han robado a espuertas! Podrían volver a sus casas, revisadamente hablando, cuando hubieran devuelto hasta el último céntimo de los sustraído. ¿Imaginan qué sería de las pensiones en España si se devolviesen los más de 90.000 millones de euros que se han llevado cada año? Uno, y otro, y otro año… ¡90.000  millones al año! Lo mismo los devolverían si no pisaran la calle hasta que lo hicieran, pero de esos no se acuerda nadie del gobierno ni sus amigos, ni nadie clama venganza, a esos directamente se les vota otra vez, o a casita, o muy excepcionalmente, un poquito por la trena y a vivir como dios a costa de pensiones y salarios míseros de los y las demás. Pues eso.
  • Y bueno, por lo demás, aquí con ganas de seguir contando las buenas cosas, y más veces, por desgracia, evidenciar todo cuanto creemos sencillamente injusto. ¿Otros 15 más? ¡Quién sabe! ¡Salud!
@CPuenteMadera 



viernes, 9 de marzo de 2018

INDECENTE


Ya nos lo decían nuestras abuelas en sus sabías charlas de mesa camilla y brasero: “¡Hijos míos, qué mal repartido está el mundo!”. Y no se equivocaban. Uno de los problemas principales de nuestro planeta es la pésima redistribución de la riqueza. Mientras unos pocos lo tienen prácticamente casi todo, una inmensa mayoría transita por la escasez y la falta de medios para llevar una vida digna.


Pero no queremos perdernos en la inmensidad del mundo, vamos a aterrizar en España, ese país que va de “pm” y en el que la crisis ya es purica historia, y nosotros que nos chupamos el dedo, vamos y nos lo creemos. ¡Anda ya!


En los primeros días de este mes de marzo, se ha difundido una información sobre los sueldos de personajes vinculados al Partido Popular que no podemos dejar de denunciar. Es indignante conocer que 101 cargos de la Administración General del Estado (altos responsables dependientes del Gobierno de M. Rajoy) percibieron más de 100.000 euros brutos de sueldo público en 2017. Esta lista que aparece en el “Portal de Transparencia” está todavía incompleta, pues siguen sin publicarse los datos de algunos ministerios, como Agricultura o Interior. Sí, sí… estamos hablando de una especie privilegiada chupóptera de “cienmileuristas”.


La mejor pagada fue la presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Pilar Platero, que cobró el año pasado 14 pagas de casi 15.700 euros brutos al mes. Con más de 160.000 euros al año también están Ángel L. Arias, Director General de Enaire (Aena), Juan Bravo, presidente de Adif y Juan Alfaro, presidente de Renfe Operadora. Hemos citado a los primeros de la fila, pero no debemos olvidar a una treintena de secretarios de Estado, secretarios generales, subsecretarios y buena parte de los asesores directos del presidente Rajoy que cobraron más de 100.000 euros el pasado año.


Resulta más que indecente comprobar que unos tanto y otros tan poco. Se reparten con el dinero de nuestros impuestos unos sueldos sonrojantes, mientras casi 13 millones de españoles y españolas están en el umbral de la pobreza. Con salarios de entre 600 y 900 euros están sobreviviendo muchos miles de familias con las que nos cruzamos en la calle en nuestro día a día. ¿Se imaginan una pareja con dos hijos que tenga que pagar hipoteca, gas, luz, comida, ropa, estudios, medicinas, transporte, etc... con esos salarios de miseria?


Frente a los “cienmileuristas”, es indecente que el gobierno del PP afirme que no se pueden subir más las pensiones y revalorizarlas, como mínimo, con la subida del IPC anual. Después de saquear la caja (Fondo de Reserva de las Pensiones), dan una mierda de subida del 0,25 anual. No podemos olvidar que las pensiones no son un salario, ni una ayuda, ni una limosna. Es un derecho, garantizado constitucionalmente, que los pensionistas han ganado con sus cotizaciones de toda su vida laboral. ¡Cuánta indecencia!


Es indecente y deplorable que mientras muchas personas dependientes mueren sin haber recibido las ayudas a las que tienen derecho, el gobierno de M. Rajoy deja sin ejecutar 44 millones de los Presupuestos Generales del Estado para atenderles. Lo mismo es que necesitaban robar el dinero a las ayudas a la dependencia para poder abonar las pagas extras de los altos cargos del gobierno del partido podrido.


La indecencia ha acampado a sus anchas. Hay dinero para rescatar a los bancos, no hay problema para indemnizaciones multimillonarias a la plataforma gaseosa del proyecto Castor, para rescatar autopistas privadas también hay pasta, para hacer amnistías fiscales no importa perder unos miles de milloncejos de euros y tampoco pasa nada si la plaga de la corrupción y el fraude fiscal no se persigue para que devuelvan lo robado. La prioridad es tener bastante para “los suyos” y el que venga atrás que arree. Tanta indecencia hace irrespirable el aire de este país gobernado por unos desalmados que, únicamente, miran a su bolsillo y al de sus amiguetes.


Hoy más que nunca hacemos propias las palabras de Pepe Mujica, expresidente uruguayo: “Cuando las sociedades son más ricas, con la riqueza se multiplica el egoismo y se pierden los valores”. Su sabiduría popular y ejemplo de vida son un auténtico referente.


Resulta muy triste comprobar que mientras a los ricos les hacen puentes, a los pobres se los lleva el río.


¿Hasta cuándo vamos a permitir tanta indecencia?







domingo, 4 de marzo de 2018

Huelga decir que este 8 de marzo…

*Una colaboración de Cari Cano para el Colectivo Puente Madera



Quizás este artículo para la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres en este año, no debiera ser un relato de la desigualdad existente entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida puesto que, por desgracia, la situación no ha cambiado en el tiempo transcurrido desde lo dicho hace un año.


En este 8 de marzo, el referente sobre el que debe pivotar este día reivindicativo es la convocatoria de la Huelga Feminista. La convocatoria de dicha huelga (laboral, de cuidados, de consumo y en la educación), es fruto del trabajo de las organizaciones feministas y de aquellos partidos políticos con un ideario que asume los postulados del feminismo. Ya en 2016, en Polonia, las manifestaciones de las mujeres consiguieron la retirada del proyecto legislativo que restringía su derecho al aborto. El año pasado, bajo el lema “Yo paro”, se convocó a las mujeres en 70 países a secundar dicho paro (incluida España, en la que se produjeron manifestaciones multitudinarias). Este año, la Plataforma para el Paro Internacional de Mujeres ha realizado convocatorias en más de 150 países. En España, los Encuentros Estatales del Movimiento Feminista celebrados en Elche y posteriormente en Zaragoza, en enero de este año, junto a la creación de la Comisión 8 de Marzo, han supuesto un trabajo imprescindible para la realización de esta convocatoria. Así pues, nos debemos felicitar del hecho de que el Movimiento Feminista esté ocupando el espacio de lucha y reivindicación de los derechos de las mujeres que siempre ha tenido, y que ha sido silenciado y denostado durante los últimos años. 
 

Las reivindicaciones de esta Huelga Feminista de 24 horas (algunas organizaciones sindicales han convocado un paro de 2 horas en cada turno) abarcan diferentes ámbitos: que se deje de ejercer violencia contra la población femenina, la erradicación de la discriminación laboral por razón de sexo, el reconocimiento del trabajo reproductivo, medidas en corresponsabilidad y servicios públicos para compartir los cuidados, una educación pública laica, feminista y libre de lgtbfobia, un consumo sostenible, políticas de igualdad con recursos y personal suficientes…; en definitiva, que se ponga a las personas en el centro de la economía y de la política.

Otra cuestión que se plantea en esta Huelga es cómo medir su éxito al no tratarse de una huelga exclusivamente laboral. Evidentemente los parámetros deberán ser otros muy distintos a los habituales. Llenar las plazas de las ciudades, no comprar, no trabajar y dejar las aulas vacías y cuidar lo imprescindible serán cuestiones importantes, pero pensamos que el verdadero triunfo será el hecho de que las mujeres sigamos organizándonos, luchando y haciendo propuestas hasta conseguir de una forma real que la sociedad sea igualitaria entre mujeres y hombres. 
 

      Por último, no podemos dejar de tener un recuerdo para Josefina Samper Rojas. Mujer comunista, feminista y una de las fundadoras del Movimiento Democrático de Mujeres; una organización feminista creada en los años 60, que resultó fundamental en la lucha antifranquista y por los derechos de las mujeres.



*Cari Cano es doctora en Humanidades, con la tesis doctoral “Mujeres en la España de hoy: de la igualdad formal a la igualdad real”.


domingo, 25 de febrero de 2018

Violencia consentida, ¿violencia promovida?

Ayer por la tarde mi familia había planeado un paseo por el parque y el centro de la ciudad. Un paseo muy entrañable, todos juntos, desde los abuelos hasta los más pequeños, pero el caso es que tuvimos que dejarlo para otro día: los clientes de la tienda de pasteles de nuestro barrio, “Milhojas de Merengue, Sociedad Anónima”, se había citado para pegarse con los clientes de la tienda del barrio vecino, “Pasteles de Riñón de Chocolate, Sociedad Anónima”. Como en otras ocasiones, destrozarían la ciudad, romperían las papeleras, incendiarían contenedores e intentarían matarse entre sí, causando heridos y muertos entre la policía y otros ciudadanos… y el caso es que dentro de dos fines de semana vienen a la ciudad unos adoradores del “Chocolate Belga”, uno de los clubes de gourmets de chocolate más fanático de Europa… así es que quizá es mejor que nos quedemos en casa encerrados hasta el verano. Así no gastamos y ahorramos para pagar más impuestos municipales, pues habrá que reponer todo lo que estas aficiones destrozan en la ciudad.
Absurda historia, ¿no? Pero ¿cómo hay que calificar el infierno que sufrió Bilbao el jueves pasado, con un ertzaintza muerto y docenas de heridos entre ultras rusos y vascos? ¿Y cómo se podría describir la ansiedad con la que la ciudad vasca espera la visita de los radicales del Marsella dentro de dos semanas? ¿Cómo es posible que tanta violencia premeditada, planeada, asesina, sea tolerada por los gobiernos europeos?
El fútbol puede ser un deporte emocionante o aburrido, eso es lo de menos. Lo importante es que la violencia está dentro del fútbol, irracionalmente extendida. La violencia, no mayoritaria, está vergonzosamente presente en los partidos de categorías infantiles, entre los jugadores, entre los padres. En categorías superiores, la violencia más extrema y preocupante se enquista entre aficiones y se apodera de las ciudades. Muchos futbolistas de alto nivel jalean a los radicales. Muchos presidentes de clubes cuentan con su apoyo. Los ultras se creen con derecho a que, una vez a la semana, toda la sociedad se paralice por su absurdo fanatismo porque los gobiernos y las entidades del fútbol consienten ese ejercicio de violencia extrema callejera.
Y, tristemente, vergonzosamente, indignantemente, se lo consienten a ellos y solo a ellos. Cuando los gobiernos quieren, dan órdenes precisas a la policía para impedir que los ciudadanos europeos entren en un país. Los retienen en la frontera, los detienen, los arrestan, los encarcelan, los expulsan de forma preventiva. Lo hacen así con todas las movilizaciones antiglobalización en Europa cuando protesta contra las cumbres internacionales de las organizaciones capitalistas.
Los gobiernos saben quiénes son los hinchas ultras, quién protege sus peñas en esas Sociedades Anónimas que son los clubes de fútbol. Saben cuándo y cómo van a actuar, cómo se desplazan… pero no hacen nada realmente serio y definitivo para terminar con ello. Las asociaciones del fútbol, nacionales e internacionales, podrían expulsar a los clubes con aficionados violentos, pero no lo hacen. Muchos clubes protegen a sus cachorros más agresivos. Se les consiente lo que no se le consiente a nadie, también en lo económico y, claro, la pregunta es ¿por qué?
¿Porque detrás de ese deporte lo que hay es una enorme cantidad de dinero, con mucho de opio televisivo para el pueblo? Qué respuesta tan simple, tan manida, pero nos tememos que tan cercana a la realidad. Y ahora viene la siguiente: ¿los gobiernos, por omisión, por complicidad con el fenómeno social del fútbol, promueven esta violencia? Si es así, ¿en la cuenta de quién hay que cargar la lista de los muertos, los heridos, el miedo, los daños materiales producidos por esta violencia?



domingo, 18 de febrero de 2018

VOTAR A LOS 16: ¿Y SI… SÍ?

Recientemente Unidos Podemos ha presentado una propuesta de reforma electoral que incluye, entre otras cosas, el voto a los 16 años. La noticia ha suscitado cierto debate, tampoco mucho, acerca de si una persona de esa edad dispone del grado de madurez suficiente como para ejercer con fundamento un derecho democrático tan “sagrado” como el sufragio, o no. Y la verdad es que la cosa tiene intríngulis. Porque un melón nos lo pegamos en la oreja, lo golpeamos con gesto de entendidos y enseguida sabemos (o decimos que sabemos) si está verde o maduro. Pero con la cabeza de un adolescente, afortunadamente, no podemos hacer lo mismo. De modo que, una vez más, se nos generan casi más preguntas que respuestas, de manera que, como hemos hecho en otras ocasiones, formularemos nuestras dudas en voz alta por si podéis echarnos un cable. 

En condiciones normales, los chavales cumplen los 16 el mismo año en que acaban 4º de ESO. En Lengua y Literatura realizan, por ejemplo, análisis sintáctico de oraciones subordinadas complejas: ¿no les permitirá esa refinada habilidad, quizás, desencriptar el significado de expresiones marianas como "Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo. Beneficio político". Oye, ¿quién sabe? En Biología estudian genética: ¿no les sitúa ese conocimiento en una posición inmejorable para dilucidar si la tendencia a la corrupción en el PP se hereda o se adquiere con el tiempo y una caña? El temario de la asignatura de Economía parece una síntesis de toda la carrera: si los chicos y las chicas son capaces de estudiárselo, ¿no van a ser capaces de comprender que, si la previsión de inflación para 2018 es de un 1’5%, la subida de las pensiones de un 0’25% es una mierda pinchá en un palo que reduce evidentemente el ya mermado poder adquisitivo de nuestros mayores? Y así con todo. En clase deben embucharse toda la historia de Europa y España desde el siglo XVIII hasta prácticamente la actualidad: ¿qué porcentaje de votantes españoles superaría un examen básico en torno a esos contenidos? Si en ese mismo curso dan inecuaciones, trigonometría, estadística, combinatoria…, ¿no han adquirido una competencia matemática superior a la de una ministra que demuestra que no sabe sumar y restar cuando afirma que “nunca hicimos recortes” (a pesar de los 5300 docentes menos, los 3000 sanitarios menos, las 70 escuelas rurales cerradas…)? En definitiva, si les exigimos como a sabios, ¿es lógico tratarlos como niños?

O sea, que tenemos nuestras dudas. Somos conscientes de que la adolescencia es una edad plagada de turbulencias, sinrazones y conflictos. Pero ¿qué fase de la vida es un océano de paz? Que levante la mano (o tire la primera piedra) quien se considere un ser perfecto, completo y estable. Nuestra sociedad contempla las peores injusticias y los más despreciables abusos con una mansedumbre que raya la estupidez: ¿no resultaría saludable una inyección en vena de la rebeldía que, según los manuales de psicología evolutiva, caracteriza a esa etapa? Somos profesores. Nos consta que no todos los chicos y chicas de 16 años han alcanzado el punto óptimo de madurez, pero ¿es que lo ha alcanzado un pueblo que se empeña en votar mayoritariamente una y otra vez al partido más corrupto de Europa, que no tiene otro objetivo que desmontar los servicios públicos (educación, sanidad, dependencia, pensiones…) para que su entorno social y económico haga negocio a costa de los más débiles? ¿Qué madurez demuestra esos votantes adultos que sólo se movilizan con el fútbol, o cuando les pegan un capotazo con una bandera…? Los chicos y chicas de 16 pueden trabajar, pueden responder penalmente por sus actos y ¡pueden casarse! Lo dicho. Tenemos que pensarlo más despacio esto de que tengan, o no, derecho a voto. Y escuchar vuestras opiniones. Y quién sabe, a lo mejor no. Pero, como diría el filósofo manchego José Mota, ¿y si… sí?




domingo, 11 de febrero de 2018

POLÍTICOS DE CARNAVAL



Las carreras de la gente que llega desde las bocacalles al escuchar la música, la algarabía de niños adelantados, el vendedor de globos y las lentas motos de la policía local, anuncian que el desfile está al llegar. Un asesor habría lanzado la idea de que, ante la última pérdida de crédito generalizada de los/las representantes de la ciudadanía, estaría bien que se acercasen al pueblo y participasen de sus fiestas. Así que este desfile prometía, y la gente no se lo quería perder. El orden de aparición de personajes era (casi) siempre aleatorio.
Abrían la comitiva unos que parecían venir de Juanito Vaderrama y Dolores Abril. Venían cantando “peleas en broma”, esa canción que parece que se odian para acabar declarándose amor eterno. Lo único es que cuando llegaba el estribillo, el del sombrero cordobés en vez de decir “¡cómo no voy a quererte!”, decía “¡es el vecino el que quiere al queriente y es el queriente el que quiere querer al que se quiere!” Y claro, M punto Rajoy fue calado pronto. Quien le acompañaba cambiaba la letra de manera continua según soplara el viento, e igualmente el señor Rivera fue calado rapidito.
Les seguía Felipe VI, quien cantando la canción de su hermano Camilo, solo aludía a su forma de vida y a la de su familia: “¡Mooooola!¡maaaaazo!”, repetía una y otra vez. Doña Leticia, que otrora vistiera de Mari Carmen y sus muñecos, ahora aparece ataviada de doña Rogelia.
Venía detrás alguien cuyo flequillo le delataba. Disfrazado de El Fugitivo, Puigdemont escribía una carta a Junqueras: “Vamos, tranquilo que esto siempre ha sido así: por lo mismo, yo de derechas vivo como dios, y tú, de izquierdas, en la cárcel disfrazado de El Lute. No pasa náaa”.
Luego parecía llegar alguien disfrazado de Pablo Iglesias. Cuestionado por una joven y malpagada reportera, explicaba: “Realmente soy Pablo Iglesias, en persona, y gusto de disfrazarme de aquellos grandes personajes históricos, importantes para la civilización, y por supuesto, tras una decisión horizontal, he decidido disfrazarme de mí mismo”. Y siguió camino, siempre delante y molestando a uno disfrazado de Milhouse.
Venía también alguien disfrazado de Príncipe de Beukelaer: Alto, con porte, apuesto, dulce y sabroso a primera vista, pero que deshacía en cuando le intentabas sacar algo en claro. Sí, Pedro Sánchez había sido reconocido también.
Venía luego Eduardo Manos Tijeras. Difícil de identificar al inicio, sus incesantes palabras ya dieron una pista: “Lo recorto, lo recorto, lo recorto”. Si bien fue la peineta que le asomaba por arriba lo que terminó de aclarar que la Cospe no iba a faltar al acto, fuera en directo o en diferido.
Siguiendo peligrosamente cerca los pasos de Cospedal, un Rey Mago, porque Page era poco para él mismo. Una nube de palmeros a su alrededor no dejaba duda del paso del manchego. De repente, la Cospe cambió su ruta para saludar a un amigo, y él siguió nuevamente de cerca sus pasos, siempre en su camino.
Alguien mezcla de Don Vito Corleone y el tío Gilito, rodeado de los golfos apandadores, sentenciaba que Bárcenas y una buena representación de miembros del Partido Popular se aproximaban. Torquemada, disfrazado de Rafael Hernando (han leído bien), los vigilaba de cerca.
Andaba también un Yoda con los bolsillos llenos de billetes de 500€ preguntando por dónde se iba a Andorra. Era Jordi Pujol… ¿disfrazado?
Cruella de Vil no faltó, con su coche atropellando y con secuaces que se hacían ricos con fechorías. Mientras seguía insultando al policía municipal, este escribía su nombre en la multa: “Es-pe-ran-ci-ta”.
Un disfraz de vetusto madroño recibía vítores a su paso de ¡vetusta mola! ¡Carmena por allí!
Una Alicia en el país de las maravillas, que caminaba a dos palmos del suelo y solo se paraba para mear colonia, señalaba también la presencia de Arrimadas.
Pasó, como siempre, alguien vestido de El Zorro. Persiguiendo el mal y defendiendo el bien, de aquí para allá, intentado sumar peña a la causa... ¡Ay, Garzón!
Sin despegarse de la charanga y vestido de Travolta, Iceta era muy reconocible.
Y cerrando la comitiva, recogiendo cualquier moneda o cosa que se cayera (pero devolviéndola solo a los más ricos), Montoro disfrazado de señor Burns.


@CPuenteMadera